Foto: Josué Rdz.
Religiosos de la frontera de México y Texas alistan una reunión urgente con el fin de hacer frente a la “crisis humanitaria” que se avecina ante la deportación a las ciudades fronterizas de miles de migrantes centroamericanos

Piedras Negras, Coah.– Obispos de la frontera de México y Texas alistan una reunión urgente con el fin de hacer frente a la “crisis humanitaria” que se avecina ante la deportación a las ciudades fronterizas de miles de migrantes centroamericanos que se encuentran en Estados Unidos a la espera de asilo.

El Obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alonso Gerardo Garza Treviño, recordó que recientemente acordaron juntamente con sus contrapartes de Texas ayudar a los miles de migrantes que se encuentran en territorio norteamericano a la espera de que se les de asilo por parte del gobierno de ese país, sin embargo, ahora las cosas han cambiado porque se espera la deportación hacia México, en tanto son aprobados.

“Esto sin duda se convertirá en una crisis humanitaria, porque ni la iglesia ni el estado tienen la capacidad en infraestructura para dar refugio temporal a los cientos miles de personas que en breve serán deportados hacia México para que esperen si son aprobados o no por el gobierno estadounidense”, indicó.

Expresó que la mayoría de las personas que han cruzado y que están a la espera de una respuesta de las autoridades de ese país, tienen donde quedarse, pero ahora las cosas cambiaron porque tendrán que esperar en México en lugar de Estados Unidos. 

“Con esto ahora nos vamos a tener que reunir de nuevo para ver de qué forma vamos a colaborar con instituciones de gobierno y también con todos los demás como fue cuando llego la caravana a Piedras Negras”, subrayó.

Indicó que con todo esto ahora se tendrán que replantear las estrategias para ayudar a los miles de personas, porque con tres refugios que se tienen actualmente son insuficientes para atender la demanda.

“Ante ello no es exagerado decir que se viene una crisis humanitaria, porque definitivamente va a llegar. El asunto es ahora como lo vamos a enfrentar, y no nos vamos a cruzar de brazos, donde todos tenemos que sumarnos para ayudar a estas personas”, dijo Garza Treviño.

Señaló que se tienen que partir de un hecho, de que la migración forzada nadie la quiere, ni los mismo que emigran. Es diferente no querer la migración, a no querer a los migrantes, y a estos hay que apoyarlos, porque la mayoría por necesidad tuvieron que salir de sus pueblos o ciudades.

“Tienen derecho a recibir un trato justo, de lo que esperemos que vayamos cambiando nuestra mentalidad, que nos demos cuenta de que es una nueva realidad que existe en nuestra frontera”, puntualizó el Obispo de la Diócesis de Piedras Negras.