Al empacar los productos que compramos en un supermercado o tienda, empieza la vida útil de las bolsas de plástico, la función para la cual fueron creadas. En promedio, su vida útil es de 20 minutos o menos con un costo ambiental de producción muy alto.

Hay 5 billones de bolsas de plástico en el mundo, cada año, que ya cumplieron su función. De éstas sólo 10% llega a un proceso de reciclaje y el resto tardarán 400 años en degradarse, provocando grandes daños a la Naturaleza, en el océano, en los arroyos, en las ciudades, en los caminos rurales, afectando nuestra calidad de vida y la de muchas otras especies.

En enero de 2019 se publicó el decreto que la reforma a la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiente del Estado de Coahuila de Zaragoza que prohíbe a todo establecimiento comercial dentro del territorio del Estado, proporcionar a los consumidores cualquier tipo de bolsa de plástico desechable para acarreo, carga, envoltura o empaque de productos, ya sea de manera gratuita o a la venta para este fin. También queda prohibida la entrega y/o uso de popotes de plástico a los consumidores en restaurantes, cafeterías, bares y en cualquier otro establecimiento mercantil o comercial, salvo aquellos que sean biodegradables. También marca que los Ayuntamientos deberán realizar las adecuaciones en sus reglamentos para alinearlos y realizar los programas municipales que se consideren necesarios.

Según lo que dice la Ley, los Ayuntamientos tuvieron seis meses para realizar sus ajustes normativos y los establecimientos comerciales tuvieron ocho meses para iniciar un proceso de transición y paulatinamente cambiar el plástico por opciones biodegradables, a fin de que a partir de enero de 2020 quede prohibida la distribución de bolsas.

Evidentemente hay retraso en la ejecución, pero estos son los primeros pasos que se dan para implementar políticas públicas que buscan eliminar el consumo de plásticos de un solo uso y con ello reducir la enorme cantidad de residuos que se generan. Puede resultar molesto, pues el uso de desechables cambió muchos hábitos y facilitó muchas cosas, a costa de elevar la contaminación de nuestro medio ambiente. Es momento de tomar conciencia.

Es importante la participación de la ciudadanía en el proceso de construcción de una nueva cultura, no quejarnos porque ahora no dan bolsa de plástico y hacer un esfuerzo por no olvidar las reutilizables. He escuchado incluso decir que afectaremos a las personas que laboran como empacadores, lo cual es totalmente falso, si llevamos nuestra bolsa reutilizable, fácilmente pueden realizar su trabajo con ellas.

Asume tu responsabilidad ambiental y modifica tus hábitos, lleva siempre tu bolsa reutilizable y observa el consumo general de desechables que haces, para que busques opciones para reducirlo. Hay que tener cuidado con esas leyendas de “biodegradables” que en realidad no lo son. Lo mejor es reducir el consumo de productos de vida útil corta, todo aquello desechable.