Foto: Omar Saucedo
José Luis del Río y Santiago fue ordenado sacerdote por el Papa Pablo VI

En el estacionamiento de la parroquia del Santísimo Cristo del Ojo de Agua se encuentra el coche del sacerdote José Luis del Río y Santiago, que en el tablero lleva una Corte Celestial pegada y hecha con pequeñas figuras de barro que lo ayudaban a su labor como exorcista. 

Será del obispo Raúl Vera quien decida al sucesor como sacerdote exorcista de la Diócesis de Saltillo.

Hoy martes el cuerpo de José Luis del Río será inhumado a las 10:00 horas en la parroquia que le dio la bienvenida a su llegada de Monclova a finales de los 80. Sus seguidores, compañero y asistentes, cuantan que en una ocasión Del Río y Santiago hizo un caso múltiple de exorcismo.

“Eran cuatro poseídas. Ordenó cerrar las puertas de la iglesia y del estacionmiento y sentó a las cuatro mujeres. Fue hace dos años, cuando estaba en la parroquia del Perpetuo Socorro”, cuentan.

“En un exorcismo tenía una gran paciencia y una tolerancia para realizar su trabajo. “En las misas se manifestaba el demonio y cuando alguien tenía el demonio cerca, no podía ver al sacerdote a los ojos”, aseguran los entrevistados. “Cuando al padre le preguntan si no tenía miedo, respondía que el demonio le temía a él”, recuerdan. 

 

Después de cumplir 75 años, el sacerdote se quedó sin parroquia, por lo que empezó a peregrinar por los diferentes templos en donde los sacerdotes le llamaban para oficiar misa.

“En los últimos días el sacerdote sobrevivió de vender libros y artículos religiosos, pues ya no tenía salario”, dicen sus seguidores. Casi 15 años atrás terminó su vida sacerdotal y se le pidió que renunciara. Aún así, seguía realizando oraciones de sanación y exorcismos en donde era requerido.

La mayoría de las personas que lo conocieron lo describen como una persona humilde, quejándose poco de la vida. Cuentan además, que al hospital llegaron muchas personas a visitarlo, mientras estuvo internado.

Entre ellos, un joven que asegura que su madre lo quería abortar y no lo hizo gracias a la ayuda del sacerdote José Luis, quien convenció a su mujer de dárselo para después lo diera en adopción a una familia. El sacerdote falleció el pasado domingo víctima de una pancreatitis aguda.