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El recinto abrirá sus puertas en febrero.

Luego de casi 6 años de ausencia, el Salón de la Fama del beisbol mexicano abrirá sus puertas a finales de febrero para honrar la memoria de los mejores peloteros nacionales y extranjeros que han pasado por las ligas profesionales.

En su nuevo edificio, ubicado en terrenos de Fundidora, en Monterrey, el regreso del nicho de los inmortales promete ser impactante para los aficionados adoradores del Rey de los Deportes, además de los turistas que tendrán en él un nuevo espacio de visita obligada.

El Salón de la Fama original cerró sus puertas el 3 de junio de 2013, tras 40 años de servicio. Estaba ubicado en las oficinas de Cervecería Cuauhtémoc, por la avenida Universidad. Al vender la empresa a una transnacional (Heineken), el beisbol dejó de ser prioridad para ellos.

Incluso se vendieron los derechos al entonces gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, quien creó un recinto en Culiacán, pero sin éxito.

El concepto del Salón de la Fama fue concebido por don Rodolfo González Castillo, quien convenció a Eugenio Garza Sada para abrazar el proyecto y luego, “con paciencia franciscana”, fue formando el acervo hasta crear un digno templo de los inmortales.

La polémica por el traslado de las placas y reliquias a Sinaloa provocó que Alfredo Harp Helú, dueño de los Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca, decidiera construir uno nuevo en Monterrey, la sede original.

Y así, luego de muchos años de espera, el salón se encuentra casi listo para su gran inauguración.