La compañía regiomontana Rodan Teatro abordó este texto del francés el pasado sábado en Casa la Besana Jordi Sifuentes
El Centro Cultural Casa la Besana fue la sede de esta única función donde los actores Sergio Duarte, Santiago Luna, Dan Rodríguez y Roberto Flores presentaron una iteración de este texto del francés llena de energía

La vida en prisión es otro mundo. Quienes están fuera solo alcanzan a imaginar lo que implica para sus habitantes, sus rutinas, deseos y relaciones y para el escritor, ensayista y dramaturgo francés Jean Genet, cuya vida antes de la literatura se desarrolló tras las rejas, es un mundo que plasmó en su obra “Severa vigilancia” en la década de los cuarenta.

Este sábado llegó a Saltillo, de la mano de la compañía regiomontana Rodan Teatro y bajo la dirección de Enrique Rodríguez, la puesta en escena en la que tres reos que comparten celda luchan por el poder, el amor y el sexo.

El Centro Cultural Casa la Besana fue la sede de esta única función donde los actores Sergio Duarte, Santiago Luna, Dan Rodríguez y Roberto Flores presentaron una iteración de este texto del francés llena de energía.

La historia en su primer nivel cuenta la relación entre Ojos Verdes, un asesino a punto de enfrentarse a su sentencia de muerte y Julio, un ladrón a pocos días de su salida, quienes comparten más que la celda hasta que llega Mauricio y la intimidad y el cuerpo del primero pasan a preferir al atractivo joven.

Te puede interesar

Esto desencadena una serie de envidias y rencores que perturban la poca paz que queda en el lugar, mientras se revela toda la telaraña de abuso y poder que existe en esta prisión, aunque al principio algunos de los personajes se rehúsan a aceptar la realidad de tan retorcida corrupción.

El planteamiento escénico hace uso de tres escaleras que representan el espacio privado de cada uno de los personajes la mayor parte del tiempo pero constantemente sirven para crear otras áreas, metafóricas y reales, en las que ellos establecen quién está arriba, quién está abajo, quién tiene más poder sobre el otro y quién está por caer.

La interpretación del texto de Genet lleva a su vez a los protagonistas a plantearse a través de muy diversas expresiones de sexualidad, y mientras uno lucha y llega a negar sus deseos homosexuales otro, en cambio, disfruta de lo que es y de lo que despierta en otros hombres de la prisión.

Los actores llevan a cabo esto con muchos gestos de hombría y dominación física. Los gritos, los golpes y forcejeos están presentes durante toda la obra y casi nunca bajan las revoluciones, aunque todo contacto físico está siempre cargado de una energía homoerótica.

Con estos elementos se establece el drama y la tensión que poco a poco irá colocando el tablero para una tragedia más, con la que concluyó la obra ante los aplausos de un teatro lleno para la única función que Rodan Teatro trajo desde Monterrey hasta Saltillo.

La compañía, que ha estado previamente en Saltillo con las obras de comedia “Cita a Ciegas” y “Una Mujer de Tantas”, agradeció el apoyo de equipo de Casa La Besana y reconoció el reto de llevar a escena un texto de Jean Genet, además de que reiteró su deseo de volver a presentarse ante el público saltillense.