El escritor Antonio Altarriba. Foto EFE
Tras haber sido galardonado con el Premio Nacional de Cómic en 2010 por la novela gráfica "El arte de volar", en la que recrea la vida de su padre, Altarriba quiso hacer una segunda parte dedicada a su madre en "El ala rota".
Decidí usar el cómic porque es una forma de expresión muy rica, repleta de matices y recursos distintos a los de la literatura"...
Antonio Altarriba, escritor

El escritor Antonio Altarriba confiesa que sus libros de cómic "El arte de volar" y "El ala rota" fueron "fundamentales para cubrir la pena y encontrar una manera de hacer el duelo de la pérdida" de sus padres.

"Fue doloroso, pero liberador, hacer esta crónica familiar, esta especie de autobiografía", indica en entrevista con EFE en París.

Tras haber sido galardonado con el Premio Nacional de Cómic en 2010 por la novela gráfica "El arte de volar", en la que recrea la vida de su padre, Altarriba quiso hacer una segunda parte dedicada a su madre en "El ala rota", narrada también en viñetas.

La traducción al francés de esta segunda entrega, editada por Éditions Denoël, fue lanzada esta semana en el Colegio de España de París, con la presencia de Altarriba y de KIM, el ilustrador.

"Decidí usar el cómic porque es una forma de expresión muy rica, repleta de matices y recursos distintos a los de la literatura".

Sin embargo, recuerda que cuando empezó algunas personas que sabían del proyecto le desaconsejaron hacerlo así porque consideraban que este género iba mejor para la ficción.

"Alguien trató de sugerirme que contar estas historias en viñetas constituía una falta de respeto. Pero yo estaba convencido de que era lo mejor, porque las imágenes me permitían presentar las situaciones que describía en los ambientes propios de cada época".

Altarriba acertó en su decisión pues la vida de sus padres recorre "prácticamente todo el siglo XX" y las ilustraciones le permitieron "reconstruir el pasado y mostrar detalles que dejan ver a una España muy real: pobre, que atraviesa la Guerra civil y las guerras mundiales".

En ese sentido, resalta el trabajo de KIM, quien se ocupó de las ilustraciones de ambos libros. "Sus imágenes están llenas de detalles que le dan mayor peso histórico al relato. Aparecen el mobiliario, los objetos de cocina tal y como eran en los pueblos, en esa Castilla profunda donde vivió mi madre de joven".

El autor cuenta que fue una "casualidad y una verdadera suerte haber encontrado a KIM", pues tras el suicidio de su padre estaba con una fuerte depresión y empezó a escribir el guión de "El arte de volar" como una terapia, sin saber muy bien qué dirección tomaría el proyecto.

Fue entonces cuando conoció a KIM en un festival de cómic, y a partir de ahí la historia tomó la forma de un guión para cómic. Aún así, en su intento por ser fiel a sus recuerdos y experiencias, hubo momentos en los que tuvo que parar por unos días "para tomar distancia afectiva y recomponer los hechos".

Al término de la escritura, resalta, ha cambiado el "mapa afectivo que tenía de ellos, pues hubo una especie de reubicación sentimental".

Por ejemplo, asegura que en la escritura de "El ala rota", donde parte del fallecimiento de su madre, quien desde que nació tuvo un brazo dislocado, logró entenderla mejor. "Con ella tenía mayor distancia por sus creencias religiosas, de las que me desligué desde muy joven".

Esa es precisamente una de las claves del éxito de estos libros, pues combinan "la recreación del pasado por medio de personas insignificantes históricamente".

"Los lectores se sienten recorriendo el siglo de la mano de personas como ellos, solo que con unas mentalidades ya distantes a las nuestras", sostiene el autor.

Con "El ala rota", Altarriba da por terminada esta crónica familiar y niega la posibilidad de que haya una tercera entrega dedicada a su vida. "Es probable que volvamos a trabajar con KIM, pero en otros proyectos, ya no tengo necesidad ni ganas de contarme", concluye.