La tarde del 29 de marzo pasado, la periodista del Diario de Xalapa, María Elena Ferral, dejó a sus hijos, una joven de 20 años y un niño de seis,en un restaurante de la ciudad de Papantla, Veracruz. Mientras ellos comían, ella aprovechó el tiempo para arreglar un detalle mecánico de su automóvil. En ese momento llegó al restaurante el candidato priísta a diputado local en Veracruz, Basilio Camerino Picazo Pérez acompañado de su esposa, la contadora Dolores Gutiérrez Saavedra, actual directora del Conalep en Papantla, y un catedrático de esa institución educativa; también estaba el hijo del candidato, un menor de edad, y un elemento de seguridad armado.

Sin percatarse de la presencia de la hija de la periodista, el candidato a diputado comenzó a hablar de la comunicadora y empezaron las amenazas, el priísta señaló que la iba a levantar, que la iba a desaparecer y que no la verían más. Minutos después apareció la periodista en el restaurante, no hubo ningún tipo de recato por parte del candidato priísta; en cambio todos en la mesa la encararon. “Mira, no se va a morir pronto, acaba de entrar”, le dijo la esposa del político a la comunicadora, y una vez más, frente a ella, el priísta le comentó: “Déjala, para el tiempo que va a vivir, ya le falta poco”. Maria Elena Ferral optó por ignorarlos, le pidió a sus hijos que se levantaran y salió del restaurante.

Esta historia sucedió en México hace menos de un mes y es increíble que no haya llegado a la portada de todos los medios. Tenemos a un candidato a diputado priísta en Veracruz, Basilio Camerino Picazo Pérez, que abiertamente, sin esconderlo, le dice a una periodista que “la va a levantar” que le queda poco tiempo de vida. Del otro lado, la víctima es una comunicadora con 29 años de experiencia, ganadora en 2005 del Premio Nacional de Periodismo.

María Elena acudió el 7 de abril a denunciar el hecho ante la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas, levantaron la investigación correspondiente y le asignaron una persona de seguridad que la acompaña 12 horas al día, además instalaron cuatro cámaras en su casa. Durante estas semanas, Ferral recibió amenazas todos los días a través de redes sociales, la desprestigiaron y empezaron una campaña de guerra sucia contra su labor.

¿En qué va el caso? Estuvo detenido por varios días  y la periodista vivió con miedo. Ahora que ha tomado un poco más de relevancia en distintos medios, la Fiscalía citará al candidato, llamaron a declarar a su hija para ampliar la denuncia, paró la guerra sucia en redes y Artículo 19 ya le da seguimiento al caso.

¿Cómo es que el candidato sigue en pie? ¿Cómo es que el PRI nacional ha sido incapaz de callar?¿Por qué Javier Duarte ha evitado el tema? Preguntas que se responden con dos palabras: campaña electoral. 

Afortunadamente Maria Elena ya no está sola.