Lomas del refugio: La desolación tiene rostro
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Inmersos en una grave problemática social, los vecinos de este sector, en el sur de la ciudad, señalan que se está generando una bomba de tiempo, a la que cada día se le agrega inseguridad, violencia e indiferencia de las autoridades
Los vecinos de la colonia Lomas del Refugio la llaman "Tierra de nadie" por el abandono en la que se encuentra.
Sin vigilancia, ni atención de la policía a las llamadas de emergencia, con "focos rojos" es decir vandalismo, robo a casa habitación, tinacos, violencia intrafamiliar y pleitos entre los mismos habitantes.
Dicen que es una colonia que se puede salir de control, si no se atienden los problemas que hay.
A pesar de que los vecinos en esta colonia están prácticamente estrenando casas, ya que el fraccionamiento no tiene mucho tiempo, el lugar se ve aislado.
En sus privadas es posible sentir la tensión del ambiente, en medio de casas con fachadas del mismo color verde, amarillo o naranja.
Viviendas en serie alejadas de cualquier otro sector habitable, con sólo una escuela primaria, e infestada de perros callejeros.
Los niños se asoman a las puertas, apenas salen un poco de su casa. Ropa tendida doquier en las fachadas, algunas paredes con grafittis.
Lomas del Refugio está acompañada sólo por el Cañón de San Lorenzo, hay enormes terrenos que se extienden a los alrededores y da la impresión de estar muy lejos de la ciudad de Saltillo.
En este lugar parecen todos guardados en sus casas a pleno medio día. No quieren salir, las rutas de transporte público están muy lejanas. No quieren dejar sus hogares solos, por el temor de que se metan a robar.
También se dice que empieza a surgir el pandillerismo. Quienes salen en la noche a hacer de las suyas son los mismos hijos de los habitantes de la colonia, adolescentes que no van a la escuela y sólo esperan que se esconda el Sol para juntarse con sus amigos. En el lugar hay un grave problema de basura, que es una bomba de tiempo, ya que puede generar una inundación al tapar el drenaje.
Doña Isabel González, una mujer de 70 años muy activa, pues iba y venía de un lado a otro, caminaba por todas partes, hasta que se detuvo a platicar la historia de su colonia.
"Por miedo nos callamos, si todos los vecinos dijéramos lo que vemos, no habría tanta bronca, si sabemos que los que roban los tinacos son los mismos del cañón, porque nunca lo decimos, estamos especulando que son los albañiles, especulamos, pero no decimos lo que pasa, ahí pasó un chundo y me robó un tinaco, pero a quién le decimos, aquí no pasa la policía".
En este sector habitan infinidad de traileros, quienes pasan por las calles sin respetar los límites de velocidad. Dejan sus unidades estacionadas en las mismas aceras, lo que está prohibido, y en muchas ocasiones manejan alcoholizados, pero ninguna autoridad se atreve a enfrentarlos.
"A mí me robaron el tinaco y la policía no se paró, son unos desgraciados, que no nos hacen caso".
Indignada por los vecinos que no gritan, por los pillos de la colonia, los que no cuentan, lo que ven señala "no decimos lo verdaderamente malo, y hay mucho, aquí pasan muchas cosas. Ahí donde vive el gordo de la combi está muy feo".
Otros vecinos se quejan de que los jóvenes no acuden a la escuela, se la pasan todo el día en sus casas.
"Falta la seguridad, en días pasados hubo un pleito aquí entre los vecinos, llamamos a la patrulla y nunca llegó, pleito entre banditas. Vinieron a visitar a alguien, se pelearon con unos que viven a la vuelta, se empezaron a aventar piedras, hablamos a la policía y nunca llegó".
"En realidad la policía anda allá abajo parando trailers, carros y no nos están dando la protección que se necesita. Siempre están en la carretera parando a los paisanos, como atendiendo las mordidas", dice Guillermo Moncada también vecino de la colonia.
Por otro lado, un señor de 65 años de edad, aproximadamente, dijo que es del comité de la colonia. "Hay muchas casas que están solas y se han robado puertas, baños. No es gente que tenga necesidad, sólo sacan los baños, van y los quiebran a la puerta de las casas. Es vandalismo, sólo por destrucción. Lo poco que ha habido de cobre se lo están robando. A la casa que esta enfrente de la mía se han metido tres veces".
Los perros son otro problema. Muchos saltillenses, por no sacrificar a los animales, van y los tiran a la sierra. De ahí bajan e invaden las calles. No es raro ver a un can atropellado en la calle.
"Hay gente maldosa, por lo mismo que son jóvenes, hacen destrozos, si los seguimos dejando vamos a tener problemas más fuertes. Ha habido gente que se mete a las casas, les sacan la ropa y la queman en los patios traseros, eso ya es maldad. También ha habido robos descarados. Necesitamos que haya rondines".
"Nos han salido con que no tienen unidades, y dijeron últimamente que habían comprado 30 patrullas, algo así, será para tenerlas guardadas, que no tienen personal para atender las denuncias ciudadanas. Hubo un tiempo que andaba gente golpeando a las esposas en medio de la calle, les hablaban y nunca".
Precisó que los chiquillos destruyen, se meten a las casas, rayan las paredes "son muchachos de 15, 16, 18 años. Veo que tienen a sus hijos todo el día de ociosos, de ahí nacen los problemas, porque los muchachos no tienen nada en qué ocuparse. En la noche salen a hacer gorro", concluye el entrevistado antes de encerrase en su casa, que le fue entregada hace apenas nueve meses, pero luce como si por ella hubieran pasado 40 años.