Pena de muerte: El último paredón de Saltillo

Coahuila
/ 4 diciembre 2008

    A las 4:30 horas del 9 de agosto de 1961, José Isaías Constante Laureano fue conducido al paredón de la Sexta Zona Militar de la ciudad de Saltillo. Con sus rifles y escopetas, el encargado de dirigir el fusilamiento dio la famosa orden: preparen, apunten, fuego. El soldado murió instantáneamente.

    Saltillo, Coahuila.- El 9 de agosto de 1961, el soldado José Isaías Constante Laureano fue fusilado al ser declarado culpable por insubordinación y asesinato, delitos castigados con la muerte por el Código de Justicia Militar de ese entonces.

    El hombre, de 28 años, pidió al pelotón que no le vendaran los ojos, porque quería morir viendo el alba. Ésa fue su última petición. Y le fue concedida.

    A las 04:30 horas de ese 9 de agosto, José Isaías Constante Laureano fue conducido al paredón de la Sexta Zona Militar de la ciudad de Saltillo. Con sus rifles y escopetas, el encargado de dirigir el fusilamiento dio la famosa orden: preparen, apunten, fuego. El soldado murió instantáneamente.

    Éste fue el último fusilamiento que se dio en México y se llevó a cabo en la capital de Coahuila, en la parte trasera de la penitenciaría del estado, que se denominaba también prisión militar, lugar donde recluían y juzgaban a los soldados que cometían delitos.

    José Isaías Constante Laureano estaba completamente embriagado y con su fusil mató a dos de sus compañeros, cuyos nombres eran Cristóbal Granados Jasso y al subteniente de infantería Juan Pablo MaDobecker.

    Hechos perpetrados en la ciudad de San Luis Potosí. Antes de ser fusilado, el hombre fue sometido a juicio militar. Después de que fue considerado culpable por la milicia, se determinó que moriría fusilado.

    El lugar donde fue sentenciado a muerte el soldado, ahora alberga a las oficinas de la Secretaría de Finanzas de Coahuila.

    Está ubicado entre las calles de Emilio Castelar, Maclovio Herrera y Dionisio García Fuentes, justo en la zona centro de la ciudad de Saltillo.

    El director de la penitenciaría militar, en aquellos años Gregorio Ruiz Martínez, narran sus hijas, estaba consternado por los hechos, pero las órdenes eran órdenes y se tenían que acatar.

    También recuerdan que los fusiles que cargaba el pelotón tenían balas de salva, sólo una era verdadera. La que segaría la vida del soldado Constante Laureano.

    Esto para no afectar a los soldados que matarían a su compañero.

    De esta manera quedó marcada en la historia la última ejecución en México, y que ahora, 49 años después, el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, retoma la idea de aplicar la pena de muerte a los secuestradores asesinos o mutiladores.

    Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la Ciudad de México, después de El Universal. Fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917.

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