Aprenda a identificar señales de auxilio de su hijo
COMPARTIR
El Protocolo de Prevención de Abuso Sexual en niños, niñas y adolescentes emite algunos de los indicadores físicos y psicológicos de un probable abuso sexual, así como las características que ponen en riesgo de ser abusados.
Según el documento más reciente, elaborado en 2018, los niños, niñas y adolescentes que presenten ropa interior rota, manchada o con sangre, picazón, hinchazón, dolor, lesiones o sangrados en las áreas genitales o anales, infecciones urinarias frecuentes, dolor al orinar, secreción en el pene o la vagina, han sido víctimas de violación o abuso sexual.
Mientras que en los indicadores psicológicos refiere cambios bruscos en la conducta, rechazo a la escuela, llantos frecuentes, sobre todo en referencia a situaciones afectivas o eróticas.
Asimismo, miedo a estar sola/o a los hombres o a un determinado miembro de la familia, rechazo a cambiar de ropa en actividades grupales, conductas sexuales inadecuados para la edad, pesadillas, comportamiento hiperactivo, hipervigilancia, inseguridad.
Comportamientos agresivos o francamente hostiles, depresión con o sin ideación de suicidio, fantasías o conductas regresivas como chuparse el dedo, autolesiones o intentos de suicidio.
Del mismo modo el Protocolo cita la Guía Básica de Prevención del Abuso Sexual Infantil establece que cualquier niña y niño puede ser víctima de abuso sexual, pues no existe un perfil o característica específica que determine la presencia del abuso en un tipo de niña o niño.
No obstante se han identificado algunas características que ponen en riesgo a niñas, niños de ser abusados sexualmente, como la baja autoestima, actitud pasiva, tendencia a la sumisión y baja capacidad de toma de decisiones.
Otros detonantes que ponen en riesgo a los menores son: tener alguna discapacidad, convivir con adultos viviendo transitoriamente en la casa, ser huérfanos, vivir o trabajar en la calle y abuso de drogas.