Arteaga: clima e industrias complican fabricación de productos frutales
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La escasez ocasional de fruta por factores del clima y la migración de mano de obra joven hacia las fábricas de Saltillo dificultan la producción de conservas artesanales
La combinación de variaciones climáticas anuales y la competencia laboral con las industrias instaladas en la región ha complicado la producción tradicional de mermeladas y conservas frutales en el ejido San Antonio de las Alazanas, del municipio de Arteaga.
Mauro Mancillas, propietario del negocio Dulce San Antonio, expuso que el desvío de personal hacia las empresas de la zona conurbada representa uno de los retos más grandes para la continuidad de la actividad agrícola en las huertas locales.
“Las empresas de aquí de Saltillo son las aspiradoras de mano de obra. Mucha gente de San Antonio, en lugar de estar con las huertas, se va desviando hacia las fábricas. Principalmente la gente joven. Los adultos mayores que de toda la vida fueron huerteros se van yendo y los hijos están con el tema de las fábricas, no aprenden el oficio y las huertas van decayendo”, afirmó.
El entrevistado señaló que la pérdida de relevo generacional en el oficio, sumada al enorme esfuerzo manual que demanda el proceso tradicional, vuelve cada vez más difícil sostener la elaboración de este tipo de alimentos artesanales frente a las corporaciones comerciales.
“El trabajo de hacer todas las conservas como se hacen, así a mano, de forma bien artesanal, es un trabajo bien grande. Hacerlas de la forma más tradicional sí es muchísimo trabajo, que el precio tratamos de tener un precio razonable, pero aun así es mucho mayor. Cada vez se vuelve más difícil sostener este tipo de alimentos y se vuelve muy complicado”, expuso.
Respecto al desabasto de insumos, Mancillas aclaró que la disponibilidad de la fruta varía drásticamente según las condiciones meteorológicas de cada año, lo que genera incertidumbre para los negocios que dependen de la producción local.
Al respecto, recordó que el año anterior representó una racha negativa para frutos específicos como el chabacano, del cual la empresa apenas consiguió adquirir entre un 10 y un 20 por ciento de su volumen de consumo regular.
“El año pasado sí fue un muy mal año para la cosecha de chabacano. Este año, la cosecha de chabacano, por lo menos para los proveedores de nosotros, fue muy buena. Entonces nosotros no tuvimos ningún problema para conseguirlo y ya tenemos suficiente chabacano para todo el año”, explicó.
Para la actual temporada, las condiciones climáticas han mostrado un panorama más favorable para los productores de San Antonio, derivado de la presencia oportuna de precipitaciones y la ausencia de heladas o granizadas destructivas.
“Las lluvias han ayudado mucho, han estado muy oportunas. Nosotros vivimos allí, en San Antonio, y no hemos detectado granizadas o heladas a destiempo. Entonces yo supongo que va a haber una muy buena cosecha este año”, señaló.
El encarecimiento generalizado de las materias primas y de los materiales de empaque también ha presionado los costos de operación del sector, acumulando incrementos considerables que se agudizaron principalmente tras el periodo de la pandemia.
El comerciante detalló que, tras la crisis sanitaria, los precios de producción se elevaron entre un 15 y un 20 por ciento, mientras que ciertos insumos complementarios, como los domos plásticos utilizados para los pasteles, subieron cerca de un 50 por ciento.
“De vez en cuando tenemos que hacer revisiones y tenemos que aumentar. En general, lo hemos tratado de estar muy finos con el costeo de nuestros productos para no repercutirlo en el cliente más que cuando ya sea muy necesario”, argumentó.
Finalmente, el propietario de Dulce San Antonio mencionó que, para evitar la aplicación de tarifas dinámicas que confundan a los consumidores, han optado por absorber los aumentos del último año mediante estrategias de compra por volumen de sus envases.
“El incremento en precio de fruta lo compensamos con el mayor volumen que hemos estado comprando en nuestros envases y más o menos podemos aceptar que, aunque todo ha subido, podemos mantener nosotros el mismo precio”, concluyó.