Saltillo: Niños Dios y levantadas, una tradición que se resiste a desaparecer

Saltillo: Niños Dios y levantadas, una tradición que se resiste a desaparecer

Comerciantes de Saltillo mantienen viva la tradición de vestir al Niño Dios, ofreciendo desde atuendos sencillos hasta vestimentas bordadas, pese a los ajustes económicos y la disminución de puestos en comparación con décadas anteriores

Coahuila
/ 14 enero 2026
COMPARTIR

En Saltillo, la costumbre de levantar al Niño Dios después de las fiestas decembrinas continúa vigente como una de las expresiones religiosas y culturales más arraigadas del inicio del año, especialmente entre el Día de Reyes y la celebración de la Candelaria. Aunque con el paso del tiempo algunas prácticas han cambiado, quienes participan coinciden en que se trata de una tradición que sigue viva gracias a la fe y la herencia familiar.

Comerciantes dedicados a la venta y vestimenta del Niño Dios señalan que, pese a los ajustes económicos, las familias continúan cumpliendo. Jesús Ignacio Redondo, comerciante de artesanías y vestimentas, explicó que vestir al Niño Dios representa un acto simbólico de acompañamiento y agradecimiento.

TE PUEDE INTERESAR: Sedu anuncia proceso de preinscripciones para educación básica en Coahuila

“Es recordar que Él vino a dar la vida por nosotros. Vestir al Niño Dios es una forma de acompañarlo, porque nació pobre y nosotros nos encargamos de darle su vestimenta”, señaló.

$!Aunque algunas prácticas han cambiado con el tiempo, comerciantes y participantes coinciden en que la tradición de levantar al Niño Dios sigue presente.

De acuerdo con los comerciantes, el levantamiento del Niño Dios ocurre después de la “acostada”, que se lleva a cabo el día 24 de diciembre, mediante rezos, cantos y convivencia familiar. En los puestos es posible encontrar desde vestimenta básica hasta atuendos bordados y accesorios como coronas, cetros, velas, cunas y sillitas.

SIGNIFICADO

Más allá del aspecto comercial, quienes organizan levantadas coinciden en que se trata de un ritual cargado de simbolismo. Alejandra Sánchez, quien ha participado en esta tradición por más de cuatro décadas, explicó que el proceso inicia con el apadrinamiento del Niño Dios, similar a un bautizo.

“Antes eran matrimonios los que apadrinaban. Se rezaba, se arrullaba al niño con cantos que duraban hasta la madrugada. Era un respeto impresionante”, recordó.

Detalló que el primer año el Niño Dios se viste de blanco, como símbolo de pureza, y que durante el levantamiento se reza el rosario, colocando una prenda en cada misterio hasta sentarlo en su sillita.

“Es una vez al año y se debe hacer con fe. A mí me molesta cuando están en el celular, porque este momento es para rezar”, expresó.

CONVIVENCIA Y HERENCIA FAMILIAR

Las levantadas suelen realizarse en casas particulares y pueden ser íntimas o abiertas a vecinos y amigos. Tras el rezo, los padrinos ofrecen dulces y los anfitriones, comida, como tamales o pozole. El Niño Dios permanece en el altar durante ocho días y después se coloca en un sitio especial del hogar durante el resto del año.

Rosy Ramos, quien mantiene la tradición desde hace más de 20 años, relató que en algunos casos los Niños Dios se acumulan con el paso del tiempo, ya sea porque se heredan o se regalan.

Ambas coincidieron en que, aunque algunas prácticas se han ido perdiendo y la asistencia ya no es la de antes, la costumbre sigue presente, especialmente en familias que la consideran parte de su identidad y fe.

$!Los rosarios y levantadas suelen concluir con una convivencia donde se ofrecen tamales, dulces y café como parte del agradecimiento a los asistentes.

UNA TRADICIÓN QUE SE ADAPTA

María Dolores Vázquez Galindo, comerciante de vestimentas de Niños Dios con cerca de 28 años de experiencia, señaló que, si bien hoy hay menos puestos y menos filas que décadas atrás, la gente continúa participando.

“Es la misma gente la que regresa cada año. A veces gastan menos, pero no dejan de venir. Hacen su sacrificio y compran aunque sea lo básico”, comentó.

El período de levantamientos culmina el 2 de febrero, Día de la Candelaria, aunque algunas personas lo realizan hasta el Miércoles de Ceniza, que este año caerá el 18 de febrero.

“Nunca se debería perder esta tradición”, expresó Redondo. “Es parte de nuestra fe, pero también de nuestra historia”.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM