Caminatas, encuentros y generaciones: así se vivió el ‘Pokémon GO Tour: Kalos’ en la Alameda de Saltillo
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Padres, hijos y hermanos compartieron caminatas, incursiones y retos, encontrando en Pokémon GO una actividad que une generaciones
Desde antes de las 10:00 horas, el ambiente en la Alameda de Saltillo comenzó a cambiar. Conforme el reloj marcó la hora oficial de inicio del Pokémon GO Tour: Kalos, pequeños grupos de amigos, familias completas y parejas empezaron a ocupar bancas, senderos y explanadas, todos con el celular en la mano y un objetivo común: jugar, caminar y convivir.
La escena se repitió durante toda la jornada. En un punto específico, decenas de personas se reunían para participar en una incursión; minutos después, el grupo se dispersaba en distintas direcciones, cada quien siguiendo su propia ruta dentro del parque. El encuentro se construyó de manera orgánica, con jugadores que se encontraban, se saludaban y volvían a separarse, solo para coincidir nuevamente más adelante.
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FAMILIAS QUE COMPARTEN EL JUEGO
Entre los asistentes destacaron las familias. Carlos Olivo, de 35 años, acudió acompañado de su hijo Bruno, con quien comparte el juego desde hace varios años. Para él, Pokémon GO dejó de ser solo un pasatiempo individual y se convirtió en un ritual de fin de semana. “Venimos a caminar, a pasar el rato juntos. Es algo que nos une y nos motiva a salir de casa”, relató.
Situaciones similares se observaron a lo largo del parque: padres enseñando a sus hijos cómo participar en incursiones, hermanos organizándose para completar retos y adultos que retomaron el gusto por Pokémon al verlo reflejado en los más jóvenes. Para muchos, el juego se volvió un punto de encuentro entre generaciones que normalmente no compartirían la misma actividad.
LA COMUNIDAD QUE SE FORMA AL CAMINAR
La convivencia no se limitó al entorno familiar. Varios jugadores coincidieron en que Pokémon GO facilita el acercamiento entre personas que no se conocían previamente. Alberto Flores, quien retomó el juego gracias a su hijo, explicó que la interacción surge de manera natural. “Ves a alguien haciendo lo mismo que tú, se emocionan por lo mismo, y eso rompe el hielo”, comentó.
Varios asistentes coincidieron en que las conversaciones que comienzan de manera casual durante una incursión o una caminata suelen extenderse más allá del evento. Con el tiempo, esos encuentros se convierten en amistades que se mantienen dentro y fuera del juego. Algunos jugadores relataron que han conocido personas de otros estados, e incluso de otros países, con quienes siguen en contacto gracias a Pokémon GO y a los eventos presenciales. “Empezamos hablando solo para la raid y ahora ya nos escribimos seguido y planeamos eventos juntos”, compartió uno de los participantes.
UN PUNTO DE REUNIÓN PARA TODOS
Aunque Logia Saltillo tuvo una presencia visible y organizada, el evento no se limitó a un solo grupo. Durante el recorrido se observaron jugadores que no pertenecen a ninguna comunidad formal, pero que igualmente se integraron a la dinámica general.
Alrededor de la una y media de la tarde, integrantes de Logia Saltillo se reunieron en el monumento a Ignacio Zaragoza para realizar rifas y actividades. Vanessa Carranza explicó que se entregaron más de cien boletos y diversos premios relacionados con la franquicia Pokémon.
KILÓMETROS COMPARTIDOS, EXPERIENCIAS DISTINTAS
Uno de los elementos que más llamó la atención fue la disposición de los jugadores a caminar largas distancias. Algunos compartieron que, en días normales, recorren pocos kilómetros, pero durante eventos como este pueden caminar entre 15 y 20 kilómetros sin sentirlo como una obligación. “Mientras juegas no se siente pesado, te relajas”, expresó uno de los participantes.
Otros mostraron en su aplicación registros acumulados de miles de kilómetros caminados desde que descargaron el juego, que van de los 1,000 kilómetros en jugadores novatos hasta los 30,000 kilómetros entre los veteranos. Esto es evidencia de que la actividad física es una parte central de la experiencia. Más que una meta deportiva, caminar se convirtió en una excusa para convivir, conversar y descubrir la ciudad desde otro ritmo.
MÁS ALLÁ DEL CELULAR
Entre risas, anécdotas y recuerdos, los jugadores coincidieron en que Pokémon GO representa algo más que capturar criaturas virtuales. Algunos lo definieron como aventura; otros, como tranquilidad o nostalgia. Para muchos, es también una forma de aprender a convivir, de acompañar a sus hijos o de reencontrarse con personas que comparten los mismos intereses.
Así, durante varias horas y pese al calor, la Alameda se transformó en un espacio donde la tecnología y la convivencia se encontraron. El GO Tour: Kalos dejó claro que un juego móvil es capaz de reunir a decenas de personas para caminar juntas, conversar y compartir una experiencia común en el corazón de la ciudad.