Carta a Mamá Socky
Una carta con cariño de la Familia Moeller Villar
Hoy tu alma encuentra la paz, Mamá Socky.
Hoy dejas de estar físicamente con nosotros pero jamás dejarás de existir en nuestros corazones.
Te vas dejando en cada uno de nosotros una huella profunda, un legado inmenso y ese sentimiento tan hermoso que sembraste día con día en nuestras vidas. Tu amor, tus enseñanzas y tu manera de ser son regalos que llevaremos nosotros para siempre.
Nos sentimos profundamente tristes porque sabemos que ya no estarás aquí físicamente. Pero también nos reconforta saber que hoy descansas, que estás en paz y que, desde allá arriba, en el cielo, seguirás cuidándonos como siempre lo hiciste.
Porque tú no te vas. Estás en cada rincón, en cada recuerdo, en cada palabra, en cada consejo, en cada abrazo y en cada momento en el que volteamos y sentimos que sigues aquí.
Es difícil encontrar a alguien con la plenitud de alma que tú tenías. Esa plenitud que te llevó a vivir tu vida siempre desde el amor y a entregar tanto de ti a quienes tuvimos la fortuna de compartirla contigo.
Un amor que supo navegar aguas turbias, pero que nunca perdió la certeza de que para todo existe una solución. Para ti no había imposibles. Tu manera de mirar la vida siempre fue optimista, y bastaba una simple mirada tuya para transmitirlo todo.
Esos hermosos ojos verdes, llenos de luz, amor y esperanza, tenían la capacidad de iluminar a cualquiera que se cruzara contigo. Hablabas con la mirada. Y sabemos perfectamente lo que querías decir sin necesidad de una sola palabra.
Tu familia siempre fue primero. Y siempre estuviste para nosotros. No importaba la hora, el día o el momento en que necesitáramos escucharte; siempre tenías un consejo, una palabra, una respuesta o simplemente ese abrazo que hacía que todo se sintiera un poco mejor.
Tus enseñanzas y esa sabiduría que llevabas dentro fueron tantas veces la mejor medicina. Tus abrazos tenían algo especial: sanaban y nos tranquilizaban con tan solo tenerte cerca.
Fuiste hermosa por fuera, pero infinitamente más hermosa por dentro. Tu presencia tenía esa magia de iluminarlo todo y, sin remedio, dibujando una sonrisa.
Hoy, nos duele despedirte, Mamá Socky. Pero nos quedamos con todo lo que nos enseñaste, con cada palabra, cada consejo, cada abrazo y con todos esos recuerdos que ahora se vuelven tesoros.
Sé que, desde donde estés, seguirás cuidándonos como lo hiciste siempre.
Hoy tu alma encuentra la paz, Mamá Socky.
Tu cuerpo descansa, pero tu amor, tu esencia y tu legado vivirán para siempre en todos los que te rodeamos.
Gracias por tanto.Gracias por ser tú.Gracias por enseñarnos que el amor también puede convertirse en legado.
Porque cuando el amor es verdadero, la muerte no es un adiós... es aprender a amar de otra manera: con los recuerdos, con la ausencia y con la certeza de que quien amamos vive para siempre dentro de nosotros.
Te amamos tanto nuestra hermosa Dancing Queen.
En nombre de la Familia Moeller Villar:
Lulyann Morales Moeller