Saltillo: ahorran padres de familia con disfraces de segundo uso para festivales de primavera
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Ante el incremento en el costo de los disfraces, familias optan por comprar vestuarios usados en redes sociales para los festejos escolares
Con la llegada de la primavera y los festivales escolares que suelen acompañarla, padres de familia en Saltillo han comenzado desde hace varias semanas la búsqueda de disfraces y vestuarios para las tradicionales kermeses y presentaciones que se realizan en jardines de niños y primarias.
Sin embargo, ante el alto costo de los disfraces nuevos, que en algunos casos pueden alcanzar hasta los mil pesos, muchas familias han optado por alternativas más económicas, como la compra de artículos de segundo uso a través de grupos de compraventa en redes sociales.
En estas plataformas es posible encontrar una amplia variedad de accesorios y disfraces relacionados con la temporada como tutús, alas de mariposa, orejas de animales, máscaras, colas, mamelucos, así como gorras con figuras de animales, todos en colores llamativos y acordes a las representaciones escolares de primavera.
De acuerdo con un sondeo realizado por VANGUARDIA, el ahorro puede ser considerable para las familias. Algunos artículos sencillos, como gorras con forma de animales o alas para disfraces, pueden encontrarse desde 50 pesos, mientras que vestuarios completos se ofertan entre 60 y 200 pesos, dependiendo del estado y el tipo de personaje.
Entre los disfraces más comunes que circulan en estas ventas destacan personajes y animales como jirafa, abeja, rana, león, mono o cocodrilo, además de otros atuendos utilizados en festivales escolares, como catrinas o personajes de cuentos infantiles.
Padres de familia señalan que recurrir a este tipo de compras no solo representa un ahorro importante, sino que también permite reutilizar prendas que en muchos casos solo se usan una vez durante el festival escolar.
Esta práctica se ha vuelto cada vez más común en los últimos años, especialmente durante temporadas de celebraciones escolares como la primavera, Halloween o día del niño, donde la demanda de disfraces aumenta.
Además del beneficio económico, algunos padres consideran que la reutilización de estos artículos también contribuye a reducir el desperdicio de ropa y materiales, alargando la vida útil de prendas que de otra forma permanecerían guardadas o sin uso.