Sastrería, un oficio en riesgo de desaparecer en Saltillo

Coahuila
/ 23 septiembre 2021

Para llegar a ser un sastre, se necesita de tener disposición, paciencia e interés por aprender el oficio de la confección y el remiendo.

De forma artesanal y a la medida, Sastrería Víctor & Victoria confecciona y remienda trajes, pantalones y chalecos, para vestir la figura masculina.

Los diseños son únicos y exclusivos, de acuerdo con las medidas y gustos de cada uno de los clientes, además de que, en esta sastrería también se hacen ajustes a distintas prendas fabricadas de forma industrial.

José Cabrales y su esposa Ana María Lara Rivera, propietarios de la sastrería, compartieron que desde el inicio de la pandemia a causa del COVID-19, las ventas se han caído en más de un 50 por ciento.

“Este año nos tiene un poquito atorados, no hemos podido repuntar; nosotros le damos el servicio a la gente en lo que necesite, hablo de reparaciones, hechuras, modificaciones, todo eso lo hacemos nosotros, la problemática aquí es que como no había fiestas, se bajó muchísimo la venta; no hay trabajo”, comentó el sastre.

De hecho, puntualizó en que muchos de los sastres que había en la ciudad terminaron por disiparse en el último año y medio a causa de la falta de aprendices de sastre, entre otros motivos, como la falta de arreglos y confecciones.

“El principal problema que tenemos nosotros es que es un oficio del que se aprende haciendo, siendo aprendiz, en este tiempo no hay muchas personas a quienes les interese conocer el oficio y poner un negocio”, dijo.

En la ciudad la sastrería cayó, los negocios se desaparecieron, no podría decir el por qué, pero, por ejemplo, aquí en Saltillo abrimos solamente tres o cuatro negocios que nos dedicamos a esto”, explicó don José Cabrales.

Dijo que en la ciudad no hay escuelas de sastrería, solo de confección de ropa para mujer, lo que debilita la demanda de trabajo del sastre.

“Escuelas de sastrería no existen; antes había aprendices de sastre, a mí me decían ‘chícharo’; los chícharos eran a los que se les pedía que fueran por un material, por cosas, ayudaba en la limpieza, el orden, muchas actividades, pero hoy en día ya no hay.

“Yo aprendí en el 68 en una sastrería donde trabajé como aprendiz y fue ahí donde me di cuenta que yo soy un sastre de vientre; en los 27 años que tengo con este negocio solamente he tenido 3 aprendices, de los que 2 se dedican a otra cosa y solamente una chica continuó con los conocimientos que aprendió aquí en la sastrería”, comentó.

EL GUSTO DE APRENDER EL OFICIO

Para llegar a ser un sastre se necesita de tener disposición, paciencia e interés por aprender el oficio de la confección y el remiendo.

“Ser sastre tiene su chiste, son años de aprendizaje de técnicas, formas y el desarrollo del estilo propio en la hechura de ropa. Cuando se entra a la sastrería el patrón necesita ver las cualidades y el interés del aprendiz, cuando se ve eso, te enseña a ganar dinero y a hacer el trabajo correcto, pero si no se ve eso entonces se le da la oportunidad a otro”, dijo el sastre.

Sin embargo, dado el tiempo de la modernidad, en Saltillo ya no hay aprendices en los talleres de los sastres, y en Nuevo León ha pasado lo mismo, solamente quedan cinco sastres en todo el Estado, de los que yo conozco, los demás desaparecieron porque no existió el interés de los jóvenes’, dijo José Cabrales.

“La sastrería es muy noble; te invita a avanzar, a hacer las cosas con amor y paciencia, por eso, mientras el ser humano se tenga que vestir, va a seguir existiendo”, finalizó.