Emanuel Villa: maldición goleadora
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Sólo seis líderes anotadores pudieron llevar a sus equipos al título en la historia de los torneos cortos; Emanuel Villa quiere ser el séptimo
La mirada de Emanuel Villa adquiere un fulgor especial cuando repara en el desafío que tiene ante sí. El Tito está a cuatro duelos de lograr algo que sólo se ha dado en seis de los anteriores 26 torneos cortos disputados en México: ganar la liga siendo campeón de goleo.
"Ojalá que venga, estaría bueno", reconoce el artillero del Cruz Azul. "Para mí, sería un sueño. Desde el día que llegué, asumí el reto de cumplir con los desafíos que tiene esta institución".
José Cardozo, Jared Borgetti, Bruno Marioni y Héctor Mancilla son los hombres que lo consiguieron. Ninguno como el histórico goleador del Toluca, quien lo hizo en los Veranos 1998 y 1999, así como en el Apertura 2002.
Borgetti lo logró con el Santos Laguna del Verano 2001, el Barullo con los Pumas del Clausura 2004 y Mancilla en el Apertura 2008, como referencia ofensiva de los Diablos Rojos.
Es la maldición del goleador, el hombre que dinamita las áreas enemigas durante la fase regular, pero su olfato goleador suele no alcanzar para dar la vuelta olímpica.
Villa regresó de Inglaterra con el deseo de mostrar su capacidad como definidor. Hoy, está a cuatro encuentros de conseguir un doblete inédito en la historia de la institución azul.
Horacio López Salgado y Carlos Hermosillo fueron líderes de goleo individual y monarcas de liga con La Máquina, pero nunca en la misma temporada.
"Cuando fue la presentación de la playera, nos pusimos como meta aspirar al título, estábamos con vistas a eso, y hoy día, gracias a Dios, ya estamos en semifinales", presume el actual campeón de goleo. "El equipo se propuso algo al inicio de la temporada y, poco a poco, lo está cumpliendo... Faltan los dos pasos más importantes".
Emanuel todavía no explota en la fase final. El Cruz Azul le hizo siete anotaciones al Puebla en los cuartos de final, ninguna del Tito, quien está consciente de que su calidad de depredador del área hace que los rivales intensifiquen la forma de marcarlo. Es el punto a nulificar por parte de sus contrincantes.
"Lo importante del equipo es que fue el más goleador en la fase regular (35 anotaciones)", valora el argentino. "En cuartos de final, hizo siete en dos juegos y eso representa una amenaza para cualquier rival, saber que este equipo sale a buscar el arco contrario desde el primer momento y marca en casi todos los juegos. Para los rivales, es algo a tomar en cuenta".
No se presiona por dos partidos sin marcar goles, muchos menos se obsesiona. Villa y el gol tienen un idilio alimentado durante varios años, por lo que se mantiene ecuánime. Las anotaciones volverán, quizá en el momento más importante.
"Hay veces que uno se imagina cosas y no pasan. En contraste, el día que menos lo piensas, haces dos o tres goles, como me ha pasado muchas veces", reconoce. "Esas cosas me han hecho creer que debo salir a brindarme al máximo por el equipo en cada partido y después, el hecho de que los delanteros somos los que estamos más cerca de la portería, hace que tengamos posibilidades de marcar, pero nunca hay que obsesionarse, porque no sirve".
"Simplemente, estar tranquilo, entregarse al equipo y, seguramente, como consecuencia de todo eso, se tendrán chances y tratar de marcar en éstas".
La meta es no dejar pasar la oportunidad de unirse a un selecto grupo de goleadores... Y campeones.