El balance de Carstens
COMPARTIR
Este personaje fue nombrado como el banquero central del año. Según la revista The Banker, este mexicano ha mantenido una inflación controlada y un crecimiento estable en el país. Pero la realidad dicta otra cosa y hay quienes aseguran que su manejo de la política monetaria no ha generado ni crecimiento ni riqueza. Analiza a fondo el tema en Indigonomics.
México, DF. Agustín Carstens ya tiene un premio qué presumir.
La revista inglesa The Banker recién lo designó como el más destacado gobernador de un Banco Central para el año 2012.
La publicación otorga reconocimientos a las instituciones bancarias y a los banqueros más reconocidos en el mundo.
Pero la "estrellita" por su desempeño al frente del Banco de México no quedó ahí.
Y es que el mandamás de la política monetaria en México fue premiado en dos categorías, tanto en global como en la del continente americano ("Las Américas", de acuerdo con la denominación que usa la revista).
Al anunciar su decisión la revista británica reprodujo algunas declaraciones de Agustín Carstens respecto de los supuestos buenos fundamentos macroeconómicos de México.
Sin embargo, el propio gobernador del Banco Central advierte que la incertidumbre en los mercados financieros y en los mercados globales permanece, de ahí que "nuestra principal preocupación será contener los efectos (en la economía mexicana) de esos factores externos".
No existe la menor duda que conforme a los parámetros establecidos por los mercados financieros globales el doctor Carstens es el mejor banquero central del mundo.
Pero, ¿será el mejor banquero central para México?
Para responder lo anterior, se pueden utilizar otras de sus declaraciones cuando él mismo ha dicho que México tendrá un crecimiento positivo pero no suficiente para generar empleos en 2012.
De hecho, el titular de Banxico previó que los próximos cinco años el país tendrá un entorno desfavorable, ya que Europa no está exenta de un evento catastrófico y Estados Unidos crece a paso lento.
Al participar en la inauguración de la 23 Reunión de Embajadores y Cónsules de México Carstens afirmó que el crecimiento de la economía nacional no será superior al cuatro por ciento. La inflación, dijo, está relativamente bajo control, en una banda de entre tres y cuatro por ciento.
Entonces, ¿qué pasa con nuestro eterno problema del empleo, considerado por los expertos como el más álgido del país?
Los datos contrastan con la realidad que dibuja las frases de Agustín Carstens.
Existe una evidente falta de control en el crecimiento de la deuda publica de los estados. Además los grandes márgenes de la banca mexicana (dominada por bancos extranjeros) pasan una factura muy cara para el financiamiento de proyectos en nuestro país.
Por si fuera poco, de acuerdo a estudios de BBVA o de JP Morgan el costo generado por la violencia y la inseguridad equivale entre el 1 y el 1.5 por ciento del PIB anual.
Sí, es cierto, México y América Latina han sorteado el temporal de crisis que viene de Estados Unidos y Europa, pero las perspectivas para este año siguen siendo inquietantes.
Todos los pronósticos de crecimiento del PIB para nuestro país en el 2012 están por debajo de lo logrado en el 2011 debido a la desaceleración de las exportaciones, los ingresos por turismo y las remesas.
¿Qué tienen que ver estas cifras negativas con las decisiones que se toman en nuestro banco central?
¿Tendrá Agustín Carstens influencia directa en estas perspectivas no tan prometedoras?
Y si así fuera, ¿merecería ser el banquero del año?
Analicemos.
LO CARO DE LAS RESERVAS
La misión del Banco Central ha sido muy cuestionada en los últimos años.
Sin embargo su mandato constitucional es muy claro, tiene la responsabilidad de mantener el poder adquisitivo de nuestra moneda. Dicho en otras palabras, su tarea fundamental es el control de la inflación.
A diferencia de otros países donde el mandato incluye también la procuración de un crecimiento de la economía, en México esa tarea le corresponde a la Secretaría de Economía en coordinación con la Secretaría de Hacienda.
Pero el jefe de Banxico, que es un "Chicago Boy" por sus orígenes académicos y ex secretario de Hacienda, sigue mezclando en su discurso estas dos funciones.
Y en cierta forma tiene razón, el principal instrumento con el que cuenta para hacer frente a las presiones alcistas de los precios es la implementación de una política monetaria.
Las decisiones en este rubro buscan modificar tanto las expectativas de los agentes económicos, como las tasas de interés y el tipo de cambio. Y esto a su vez incide sobre la demanda agregada, lo cual en su conjunto determina el comportamiento futuro de la inflación.
A lo anterior se le conoce como mecanismo de transmisión de política monetaria.
Por otro lado el gobernador del banco central preside la comisión de cambios que es la que determina la política cambiaria vigente.
Asimismo es el agente para el manejo de los dólares que se reciben por las ventas al exterior del gobierno federal (dólares por ventas de petróleo).
Pero, ¿por qué hablar de tecnicismos? ¿y qué tiene que ver con el premio que recibió Carstens?
Es que precisamente es en este punto donde el gobernador del Banco de México recibe las principales críticas.
Paro para comprenderlo con claridad hay que desmenuzar algunas tareas de nuestro banco central, sobre todo las que tienen que ver con las Reservas Internacionales.
Banxico tiene el compromiso de restringir su postura monetaria cuando se presenten circunstancias que pongan en riesgo el cumplimiento de las metas de inflación o por la presencia de presiones en los mercados financieros
Hace un par de años, como resultado de la crisis financiera, la estrategia de los principales bancos centrales fue una disminución histórica de sus tasas de interés de referencia.
México fue la excepción. La tasa de interés líder en nuestro país se ha mantenido desde entonces en niveles muy bajos para los ahorradores, pero han sido muy atractivas para los inversionistas extranjeros.
Para ellos, traer su dinero a México representa un premio contra las tasas de interés en su país de origen.
Esta situación ha generado que en los últimos años nuestro país haya recibido la mayor cantidad de inversión extranjera para portafolio de que se tenga historia.
Esta política de recibir sin limitaciones este tipo de inversión ha traído como consecuencia la mayor acumulación de reservas en el Banco Central.
Sobre este fenómeno el mismo Carstens se ha expresado en innumerables ocasiones.
"Estas entradas de capital se han traducido en una apreciación considerable de la moneda nacional, la cual, como ya se dijo, ha contribuido a atenuar las presiones sobre los precios y ha conducido a condiciones monetarias menos laxas", dijo en mayo de 2010.
En otras palabras, la entrada desmedida de inversión en portafolio ha apreciado nuestra moneda y abaratado los precios (sale más barato comprar en China) y con eso se ha logrado el control de la inflación.
"El fenómeno descrito no está exento de riesgos pues si bien una parte del incremento en las entradas de capital se explica por la percepción de mejores perspectivas y fundamentos de la economía mexicana, otra parte obedece a la política monetaria expansiva en Estados Unidos, que inevitablemente tendrá que concluir algún día".
Es precisamente aquí donde se presenta la encrucijada. Si estas medidas alguna vez tuvieron un efecto positivo, hoy presentan su lado negativo.
Y es que es muy tarde para disminuir la tasa de interés ya que hoy se presentan importantes riesgos inflacionarios. Existe temor de una abrupta salida de capital que provocaría un movimiento fuerte en nuestro tipo de cambio.
Sin mencionar que habría consecuencias adicionales en el incremento de precios.
Ante estos temores nuestras autoridades del banco central contrataron un crédito contingente con el FMI y han creado lo que ellos llaman un "Blindaje Financiero", supuestamente capaz de resistir esa temida salida de capitales.
Dicho en otras palabras, preferimos pagar porque mantengan el dinero con nosotros a cualquier costo que arriesgarnos a que no tengamos los suficientes méritos para que las inversiones se queden en el país.
Es por eso que en este tema los cuestionamientos a Banxico son fuertes:
¿Cuál debe de ser el nivel adecuado de acumulación de reservas?
¿Para que sirven?
¿Cuál es el costo de tener tantos dólares guardados por si se ofrece?