Jesús Castro
Le dicen "El Keniano", en Coahuila lo confunden con los maratonistas oriundos de Kenia, que cada año ganan el 21 K saltillense.
A David Galván le da risa su apodo, dice que cree que le pusieron así por lo "negrito", pero también por su buena calidad al correr, "me gusta más lo segundo, eso que ni que", dice lanzando apenas una de las pocas sonrisas que vimos durante la entrevista.

Es la carta fuerte de Coahuila, en diferentes medios de comunicación nacional se le menciona como uno de los que tiene más posibilidades de alcanzar una medalla en Beijín, sobre todo porque logró su boleto batiendo dos importantes marcas.

Cuando nos lo cuenta se le nota la emoción en el rostro. En Monclova, la familia de su esposa le ha organizado una carne asada porque será la última vez que los vean antes de que empiece la concentración, y no los volverán a ver hasta la competencia por televisión.

Ni siquiera termina su bocado, nos pasa a la sala que está llena de trofeos y medallas, ahí nos platica:

"Alcancé en California, en los cinco mil metros planos, 13'12, la tercera marca más alta en México, antes de mí, estuvo Arturo Barrientos, hace como quince años, con 13'08 y el otro fue Juan Luis, con 13'11, en los Angeles, ahí me dijeron que con eso ya estaba en Beijíng. No saben, no cabía de felicidad", cuenta el corredor.

Luego prosigue diciendo que no fue la única marca que alcanzó en el 2007, porque durante los Panamericanos de Río de Janeiro, no sólo logró la medalla de oro en los 10 mil metros planos, también impuso tiempo de 28'08'74, desbancando el record de 28'20'37 obtenido por Bruce Bickford en Indianápolis 74.

Por eso, a pesar de que son los terceros Juegos Olímpicos en los que participa, dice que ahora tiene más oportunidades de lograr una medalla, porque ha trabajado duro durante el 2007 y siente que está más maduro y preparado para ocupar el podium.

De jardinero a olímpico

Pero no todo en su vida fue felicidad. Antes de conocer las pistas trabajó como obrero y hasta jardinero, provenía de un hogar humilde al que se vio obligado a ayudar trabajando desde muy joven, por eso no alcanzó a tener estudios universitarios.

Aunque nació hace 35 años en Cuatro Ciénegas, la mayor parte de su vida la pasó en Frontera, Coahuila, donde un compañero suyo le comenzó a platicar de las carreras y el dinero que sacaban los corredores. "En ese tiempo no sabía nada de correr ni de nada, pero ese compañero poco a poco me fue contando y pues yo me animé un día", manifestó David.

En ese tiempo no pensaba en récords deportivos, ni en cultura física, su primer competencia la hizo pensando en ganar dinero, y así fue, la primera vez que corrió, que "ya ni me acuerdo dónde fue", dice, le dieron un premio en efectivo y a partir de entonces se convirtió en caza maratones.

Con poco más de 20 años, ya había participado en varias competencias de toda la República y fue entonces que comenzó en carreras oficiales, primero con apoyos de la Comisión del Deporte Municipal de Frontera, luego ya bajo la tutela del INEDEC.

"Me empezaron aapoyar, hasta un entrenador me pusieron, porque ya estaba calificando para competencias internacionales, entonces si dije, ya voy a lo grande", relata, y tras obtener su pase a los Juegos Panamericanos de Winnipeg, decidió dedicarse de lleno al atletismo.

Obtuvo la medalla de oro en 5 mil metros y la de plata en los 10 mil, era 1999, y eso le bastó para obtener un lugar en Sydney 2000. En esa justa no alcanzó medalla, se situó en el lugar trece, con marca de 27'54'56, en los diez mil metros, la cual no superaría cuatro años después, cuando bajó al lugar 21 en los Juegos Olímpicos de Atenas.

Su medalla: una hija

Mientras platicamos, una pequeña de lindos ojos y grandes pestañas se asoma una y otra vez, se trata de Grecia Atenea, "esta fue mi medalla de oro en esos juegos de Atenas, no me traje buen lugar, pero sí una hija hermosa", declara.

Para el 2004 ya vivía con Nora Leticia Rocha, también atleta de alto rendimiento, con quien comenzó una vida sui géneris. "Para nosotros es normal, pero me imagino que es diferente nuestra vida a la de otras parejas, yo creo que por eso nuestra relación sigue muy fuerte", expresa David.

Y es que un día para ellos comienza tomando un desayuno ligero a las 06:30 de la mañana, de ahí salen a correr dos o tres horas, hasta las once o doce del día, hora que regresan a casa para preparar la comida, conviven un poco con sus dos hijas y luego salen nuevamente a entrenar hasta las seis de la tarde para regresar a la cena, luego a dormir temprano, así todos los días, excepto los domingos o cuando tienen competencia.

"A la mayor le dicen sus compañeros, oye y qué tus papás no trabajan todos los días, les dice, sí, corren en la mañana y en la tarde, pero eso no es trabajar, le contestan, claro que sí, ellos corren para vivir, y nosotros vivimos muy bien de eso".

Lo que no saben es que el matrimonio recibe una beca del Gobierno coahuilense, apoyo por parte de la CONADE, ella del Ejército Mexicano y David de un patrocinador de ropa deportiva, además, por cada maratón que ganan obtienen en el menor de los casos, cincuenta o sesenta mil pesos, cuando no va de por medio una casa o un auto.

Y sobre si era cierto aquello de que les prohibían el sexo durante la concentración previa a los Olímpicos respondió:

"No, eso no es cierto, sí hay que medirse, como en todo, porque pues, nosotros trabajamos con nuestro cuerpo, entonces, pues si se hace un día antes de la competencia, pues sabemos que puede mermar un poco la fuerza, pero no, nadie nos lo prohíbe, nosotros como pareja nos regulamos, porque sabemos que hay que dormir bien y descansar, eso vamos a hacer en Beijing, un día antes, sólo un día antes", especificó "El Keniano".

David se siente maduro, pero no viejo, sabe que está en su mejor momento, por eso asegura que luego de estos Juegos Olímpicos, piensa participar también en los del 2012, siempre y cuando mantenga los tiempos en las siguientes competiciones.

"Soy realista, yo mismo voy a ver los resultados. La verdad yo sí quiero estar también en el 2012, sé que no es momento de pensar en eso, pero lo que sí digo es que no quiero que Beijín sea el final de mi carrera, todavía siento que tengo más por hacer", dio a conocer.

Sin embargo, en caso de que en los siguientes cuatro años decidiera dejar las pistas, piensa en constituirse como entrenador, no sabe si en México o en Coahuila, aunque manifiesta que también ha recibido invitaciones para sumarse al servicio público.

"Ya una vez en Frontera me ofrecieron la dirección del deporte, no la acepté, porque no era el momento, pero si yo me retiro de las pistas y me lo vuelven a proponer, sería una buena opción", refiere el atleta.

Son casi las diez de la noche, David nos ha llevado a conocer la Unidad Deportiva que lleva el nombre de su esposa, luego regresamos a casa de su suegra y da por terminada la entrevista, al día siguiente saldrán rumbo a México, para iniciar la última concentración.

"Esta cerca, aquí lo veo ya, casi en la puerta, cuando menos lo esperen nos van a estar viendo en la tele", fueron las palabras con que nos despidió David. Una mano decía adiós incesante por la ventana trasera de su camioneta, era Grecia Atenea, la medalla de oro más preciada del atleta coahuilense.