Trump convoca una coalición para ‘erradicar’ a los cárteles

Trump convoca una coalición para ‘erradicar’ a los cárteles

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En una reunión celebrada en Florida, el presidente pidió a los líderes de una decena de países latinoamericanos y caribeños que ayuden al ejército estadounidense a aplastar a los grupos de traficantes armados

Internacional
/ 9 marzo 2026
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Por: Annie Correal and Shawn McCreesh

En la primera cumbre del Escudo de las Américas, celebrada el sábado en Florida, el presidente Donald Trump dijo que una nueva organización de países latinoamericanos y caribeños, a la que denominó Coalición Anticarteles de las Américas, emplearía la fuerza militar para derrotar a los grupos de narcotraficantes.

Al hablar desde el Trump National Doral Miami, su complejo de golf en las afueras de Miami, Trump dijo que la “nueva coalición militar” tiene el objetivo de “erradicar los cárteles criminales que plagan nuestra región”.

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Dijo que el ejército estadounidense estaba “dándoles una paliza, donde podemos y vamos a ir por más”.

Al dirigirse a los líderes regionales, añadió: “Necesitamos su ayuda, tienen que hacerlo, díganos dónde están”.

La cumbre, celebrada mientras el ejército estadounidense está inmerso en una guerra con Irán que se extiende por Medio Oriente, reunió a los dirigentes de 12 países de América Latina y el Caribe con altos funcionarios del gobierno de Trump. Hasta ahora, 17 países se han comprometido a unirse a la coalición.

$!El presidente Rodrigo Paz de Bolivia; el presidente Nayib Bukele de El Salvador; el presidente Javier Milei de Argentina; el presidente Donald Trump; el presidente José Raúl Mulino de Panamá; el presidente Mohamed Irfaan Ali de Guyana; y el presidente Nasry Asfura de Honduras posan para una foto grupal en la Cumbre del Escudo de las Américas, celebrada en el resort de golf de Trump en Miami.

Funcionarios estadounidenses dijeron que el grupo atacaría agresivamente a los cárteles y al crimen organizado en todo el Hemisferio Occidental, un objetivo central para Trump, quien ha adoptado la visión de reafirmar el dominio estadounidense en la región mediante lo que se ha denominado la “Doctrina Donroe”.

“Igual que formamos una coalición para erradicar al ISIS en Medio Oriente, ahora debemos hacer lo mismo para erradicar a los cárteles en casa”, dijo Trump.

La cumbre de un día atrajo a algunos de los aliados más firmes de Trump, como el presidente Javier Milei de Argentina y el presidente Nayib Bukele de El Salvador. También asistieron los dirigentes de Bolivia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago. (Bahamas, Belice, Guatemala, Jamaica y Perú, aunque forman parte de la coalición, no estuvieron representados en el acto).

También asistieron varios pesos pesados del gobierno de Trump, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y Stephen Miller, jefe adjunto de personal para política y asesor de seguridad nacional. Kristi Noem, la recién destituida secretaria de Seguridad Nacional, fue nombrada enviada especial a la cumbre.

Aunque Trump se deshizo en elogios hacia Rubio y Miller, no dijo nada sobre Noem, aparte de leer su nombre.

En un almuerzo para los líderes, Noem agradeció al presidente su nuevo papel. “Ahora que Estados Unidos está seguro y nuestras fronteras están seguras”, dijo, “queremos enfocarnos en nuestros vecinos”.

El gobierno ya ha desplegado recursos militares estadounidenses en la región a una escala que no se ha visto en décadas.

Más de una decena de grupos de América Latina y el Caribe han sido designados organizaciones terroristas extranjeras; la mayoría de ellos recibieron la etiqueta durante el segundo mandato de Trump.

En el último año, el gobierno ha ordenado 44 ataques militares contra embarcaciones en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental que, según las autoridades, transportaban drogas ilícitas. Los ataques han causado la muerte de 150 personas. (Expertos jurídicos han dicho que los ataques son ilegales porque el ejército no puede atacar a civiles, ni siquiera a presuntos delincuentes).

En enero, el ejército estadounidense atacó Caracas para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien posteriormente fue imputado ante un tribunal federal estadounidense por cargos de narcotráfico. En febrero, la inteligencia estadounidense ayudó a las autoridades mexicanas a localizar al cabecilla de un cártel más famoso de la región, Rubén Oseguera Cervantes, conocido como el Mencho.

Este mes, el ejército estadounidense lanzó operaciones conjuntas con Ecuador. Los expertos afirman que grupos de traficantes y pandillas colombianas exportan desde allí grandes cantidades de cocaína, en cooperación con cárteles de México, Albania y otros lugares.

En vísperas de la cumbre, funcionarios estadounidenses difundieron un video que mostraba el bombardeo de un campamento en una zona rural de Ecuador, y se jactaban del papel de Estados Unidos en la operación. Las dramáticas imágenes eran similares a los videos difundidos a menudo sobre ataques a embarcaciones sospechosas de contrabando de drogas.

$!El presidente Donald Trump se une a una ceremonia de firma junto a funcionarios de la administración y algunos de los líderes latinoamericanos que participaron en la Cumbre del Escudo de las Américas.

A principios de semana, Miller dijo a los líderes de defensa latinoamericanos en los cuarteles generales del Comando Sur de Estados Unidos en Doral, Florida, que la fuerza militar era la única herramienta que podía derrotar a los cárteles, y que los traficantes “deben ser tratados con la misma brutalidad y sin piedad” que grupos como Al Qaeda y el ISIS.

Estados Unidos tiene una larga historia de promesas de derrotar a los cárteles, que se remonta a dos generaciones atrás, cuando el presidente Nixon declaró la “guerra contra las drogas”. Pero cada esfuerzo ha dado pocos frutos, y el tráfico ha continuado en gran medida sin disminuir.

Esa historia parecía muy lejana en la cumbre.

En su discurso, Trump se mostró amigable, y provocó risas a menudo. Al presentar al presidente de Panamá, José Raúl Mulino, dijo: “Me encanta ese canal”. (Trump ha amenazado con reclamar a Panamá el canal construido por Estados Unidos). Al dar la bienvenida a otros líderes, bromeó sobre cómo había ayudado a algunos a ganar las elecciones con inyecciones de dinero y respaldos.

“Yo no recibo nada”, añadió. “¿Hay alguna forma de que me paguen por eso, Marco?”.

Algunas bromas fueron más punzantes.

Trump llamó a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, una “muy buena persona” con una “voz hermosa”. Luego cambió a una voz aguda y, en lo que parecía una burla hacia Sheinbaum, dijo: “‘Presidente, presidente, presidente’. Dije: ‘Déjame erradicar los cárteles’. ‘No, no, no por favor, presidente’”.

Sheinbaum ha colaborado ampliamente con el gobierno de Trump, pero se ha negado a permitir que Estados Unidos lleve a cabo una acción militar unilateral en suelo mexicano. Trump calificó a México de “epicentro de la violencia de los cárteles” y dijo que sus cárteles estaban “alimentando y orquestando gran parte del derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio”.

Los líderes de izquierda —incluidos los de México, Colombia y Brasil, las naciones más grandes de la región— no fueron invitados a la cumbre. Sin embargo, al igual que Sheinbaum, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha colaborado estrechamente con el gobierno de Trump sobre cómo combatir a los grupos armados de traficantes. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha dicho que tiene previsto visitar la Casa Blanca para reunirse con Trump en las próximas semanas.

Algunos de los dirigentes presentes dijeron que rechazaban la etiqueta conservadora. “No soy de derecha”, dijo Rodrigo Paz, presidente de Bolivia. “Vengo con la idea clara de que Bolivia debe tener un rol continental” y dijo que Bolivia se está abriendo al mundo.

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Trump y los funcionarios de su gobierno, en sus breves declaraciones públicas antes de reunirse con los líderes en sesiones a puerta cerrada, se refirieron solo de pasada a la frontera entre Estados Unidos y México y a la migración ilegal, otrora centro de atención exclusivo del gobierno, y pasaron igualmente por alto el tema de Venezuela.

Y aunque Trump habló de no tolerar la “influencia extranjera” en la región, ni él ni sus altos funcionarios mencionaron explícitamente a China en sus declaraciones.

Al concluir su discurso, Trump añadió: “Cuba está al final del proceso”. Dijo que el gobierno comunista del país, de 67 años de antigüedad, se había puesto de rodillas después de que Estados Unidos le cortara el suministro de petróleo venezolano. “Nuestra atención está ahora en Irán”, dijo, pero las autoridades volverían pronto a la región.

En referencia a Rubio, Trump dijo: “Se tomará una hora libre y luego terminará un acuerdo sobre Cuba”.

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