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Constructora defraudó a miles en tres estados con créditos FOVISSSTE, 17 años después casi nada está resuelto

Noticias
/ 26 enero 2022

En 2008, Gyasa había construido solo unas casas en los desarrollos conocidos como ‘Quintas del Desierto’ “y con esas nos enganchó”, dice el profesor Esparza, de 62 años, al narrar su historia

Cuando Jorge Alberto Esparza cumplió 30 años como maestro de primaria, el FOVISSSTE le concedió un crédito para vivienda. Uno de los funcionarios del Fondo le recomendó a la empresa Graciano y Asociados S. A. de C. V. (Gyasa), que construiría desarrollos en Gómez Palacio, Durango. Así lo hizo, pero esa decisión lo ha tenido en la zozobra los últimos 14 años.

En 2008, Gyasa había construido solo unas casas en los desarrollos conocidos como ‘Quintas del Desierto’ “y con esas nos enganchó”, dice el profesor Esparza, de 62 años, al narrar su historia. Supuestamente, con el dinero de los créditos, la empresa terminaría de construir las viviendas, pero nunca pasó. Él, como otros mil 70 derechohabientes fueron estafados.

Una vez que el FOVISSSTE entregó a Gyasa el dinero proveniente de los créditos, abandonó el proyecto y dejó de responder a los trabajadores. Tres desarrollos inmobiliarios se quedaron con casas a medio construir y, en los peores casos, sin siquiera división de propiedad. Mientras que los descuentos vía nómina sí se hicieron efectivos desde 2008.

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Esparza fue de los ‘afortunados’ de que Gyasa le había dado escrituras y la casa que le correspondía al menos estaba construida, aunque en obra negra. Con sus propios recursos terminó la obra y la habitó. Pero en 2019, cuando intentó hacer el trámite de traslado de dominio ante el registro público de la propiedad se enteró que la propiedad se encontraba en un litigio laboral.

Supuestos exempleados de Gyasa habían demandado a la empresa por incumplimiento de pagos, y éstos señalaban a la casa de Esparza y otras más, como la garantía para cobrar la deuda. El profesor interpuso un amparo para defender su propiedad que le fue negado en primera instancia en 2021, pese a mostrar las escrituras y sus descuentos de nómina para comprobar su posesión.

El profesor, ya jubilado, teme ser embargado. Su caso se encuentra en revisión en un Tribunal y de ello dependerá si retiene o no su casa. Afirma que duda que realmente se trate de exempleados y más bien sea la misma empresa litigando por las casas terminadas, dice en entrevista.

El crédito que el FOVISSSTE le otorgó a Esparza fue por 524 mil pesos en 2008. Pero en los años siguientes, después de “ajustes” en sus políticas de cobro, la deuda subió a 850 mil pesos. Por eso es que aún debe 165 mil pesos. Lo sigue pagando con el descuento de 8 mil pesos mensuales de la pensión de 22 mil pesos después de 30 años de servicio.

El 60% de los que entregaron sus créditos a Gyasa no tienen si quiera propiedad del terreno en los desarrollos inmobiliarios. Después del fraude, algunos demandaron a la empresa Gyasa ante la Procuraduría General de la República por fraude, pero nunca prosperaron. También intentaron ante el FOVISSSTE, pero durante más de una década fueron ignorados.

Entre las protestas, se enteraron que Gyasa había defraudado también a derechohabientes de Tijuana, Baja California, años antes, desde 2005. Es decir, aunque la empresa había hecho fraudes, siguió con el aval del FOVISSSTE, lo cual le permitió aplicar ese modus operandi en otros lugares. Tiempo después también se enteraron que ocurrió también en Coahuila.

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El fraude con los bancos

De acuerdo con documentos del Registro Público de Comercio, Graciano y Asociados S. A. de C. V. (Gyasa) fue constituida el 19 de enero de 1996, pero fue inscrita legalmente hasta el 8 de diciembre de 2005. En ese mismo año comenzó a conseguir los créditos de derechohabientes del FOVISSSTE gracias a que los sindicatos de trabajadores de la educación, de salud y de comunicaciones y transportes les acercaban a sus agremiados.

El abogado de los afectados en Baja California, Miguel Valadez, afirma que el monto del fraude solo en el fraccionamiento de Playas de Rosarito ascendería a 70 millones de pesos, y los afectados aún no logran recuperar su patrimonio porque los procedimientos se han convertido en un entrampado legal al paso de los años.

Solo hasta su intervención a través de amparos, al menos sus 9 representados han logrado acceder a la documentación de sus créditos, pues la unidad local del FOVISSSTE se los negó durante años.

Así descubrieron que Gyasa había falsificado sus firmas o la documentación que comprobara la existencia de las casas. Utilizaron las mismas fotografías de las casas construidas como soporte para distintos créditos. Todo ello avalado por notarios públicos de Coahuila. Pues para concretar los trámites ante el FOVISSSTE es necesario presentar los documentos notariales, tanto de la existencia de las casas, como de las escrituras.

También, en 2019, cuando estaban por finiquitar la deuda de su crédito se enteraron que 75 de las 86 viviendas en un predio están en riesgo de ser embargados por el banco HSBC. Esto porque Gyasa solicitó “créditos puente” para el desarrollo del proyecto y dejó como garantía los terrenos. Al no pagarlos, ahora quiere recuperar el dinero con los terrenos.

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La empresa Gyasa sigue activa, pues de acuerdo con el Registro Público de Comercio no hay ningún reporte de disolución. Los dueños, José Daniel, José Eduardo y María Elena Cuevas Graciano, no han sido enjuiciados penalmente, pese a las demandas. Este medio buscó a la empresa en los teléfonos de registrados en guías telefónicas y en una cuenta de correo electrónico, pero no hubo respuesta por ninguna vía.

¿Cómo es que después de 17 años de los primeros fraudes no haya responsables rindiendo cuentas y dónde quedó el dinero?

El director de Crédito del FOVISSSTE, Herminio Silvan, afirma en entrevista que este es un caso “complicado” y que ocurrió gracias a tres factores. Cuando el FOVISSSTE era ‘constructor’. Es decir, que financiaba a inmobiliarias para construir las casas. A que los sindicatos de trabajadores de distintas dependencias acercaron a sus trabajadores con la empresa Gyasa, y, por supuesto, a la corrupción.

Los afectados de Baja California aprovecharon la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador para entregarle una carta con la exposición del caso de fraude en contra 86 trabajadores. Con ello lograron que el FOVISSSTE los atendiera en dos reuniones virtuales en noviembre de 2021

También tuvieron “acercamiento” el 9 y 12 de noviembre con representantes de HSBC para “establecer vías de comunicación y propuestas de solución en conflicto”, según les informó Ada Ruth Rosique, jefa de servicios de lo Consultivo y Contratos del FOVISSSTE, a través de un oficio el 23 de noviembre de 2021.

Mientras que los afectados de Durango fueron recibidos por Agustín Rodríguez López, vocal de FOVISSSTE hasta diciembre pasado.

Sin embargo, Herminio Silvan, afirma que no podrían dar una fecha de solución, pues el área jurídica del FOVISSSTE está analizando los casos, que tienen situaciones diversas. “No puede haber una sola respuesta para todo un grupo”, dice a Animal Político.

Es un conflicto que involucra no solo los créditos del FOVISSSTE, sino también al Infonavit, a diferentes bancos y distintos procesos legales en contra de la constructora sin que hayan conseguido sentencias por el fraude.

El profesor Jorge Alberto Esparza dice que llevan reclamando en los últimos cuatro sexenios sin conseguir solución. Él tiene 14 años en el proceso y a sus 62 años teme perder su único patrimonio. “Estamos a la buena de Dios”, dice.

Con información de Animal Político

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