‘Están aterrados’: Tropas de Ucrania miden al enemigo
COMPARTIR
STAVKY, UCR.- Mientras corría por una carretera con sus hombres en busca de soldados rusos en retirada, un comandante de batallón se encontró con un vehículo blindado ruso abandonado, con el motor aún en marcha. En el interior había un rifle de francotirador, granadas propulsadas por cohetes, cascos y pertenencias. Los hombres se habían ido.
“Dejaron todo: objetos de cuidado personal, cascos”, dijo el comandante, que usa el nombre en clave de Swat. “Creo que era una unidad especial, pero fueron presas del pánico. Estaba lloviendo muy fuerte, la carretera estaba mal, así que dejaron todo y se largaron”.
Después de meses de combates estáticos y de mantenerse firmes bajo los devastadores bombardeos de la artillería rusa, los soldados ucranianos se regocijan por haber aplastado a las líneas rusas en el noreste hace tres semanas y haber recuperado franjas de territorio ocupadas por las tropas rusas a principios de este año. Casi han retomado la totalidad de la provincia de Járkov, además de territorio en cada una de las cuatro regiones que el presidente Vladimir Putin afirma haber anexado a Rusia.
Los ucranianos han tenido poco tiempo para reflexionar mientras llevan a cabo el contraataque, centrados en mantener la presión sobre el ejército ruso en retirada para evitar que se reagrupe. Sin embargo, después de meses en las trincheras sin ver las caras enemigas, los soldados y comandantes ucranianos ahora se han enfrentado a los rusos de cerca y han tenido la oportunidad de evaluar a sus oponentes.
“Tenemos la fuerza para hacer esto”, dijo Swat. “Porque en este momento son presas del pánico, están realmente aterrados”.
Swat, un soldado de carrera de 58 años, salió de su retiro para unirse al Carpathian Sich, un batallón de voluntarios, en el que asumió el mando cuando su predecesor murió en una batalla cerca de Izium en junio. Swat supervisa todas las compañías del batallón y en una entrevista relató sus acciones durante la contraofensiva, con detalles que fueron corroborados por media docena de otros soldados.
En las últimas semanas, el batallón ha estado al frente de la lucha, brindando apoyo de flanqueo en las batallas por las ciudades estratégicamente importantes de Izium y Limán. Hace cuatro días, el batallón tomó otra ciudad más al este, con lo que ayudó a asegurar una serie de represas y los últimos asentamientos de la provincia norteña de Donetsk para Ucrania.
Las batallas han sido rápidas y, en la huida de Izium, causaron un enorme pánico en el lado ruso. Sway dijo que tras la captura de Izium, en un día su unidad persiguió a las tropas rusas durante 24 kilómetros por la carretera. Unos días más tarde, las tropas ucranianas estaban a las puertas de Limán, 48 kilómetros al sur de Izium; el grupo de Swat se movió hacia el este para bloquear cualquier intento del ejército ruso de enviar refuerzos.
El día que cayó Limán, el batallón de Swat estaba atacando otra ciudad más al este. Swat pidió por razones de seguridad no revelar la ubicación. Sus unidades capturaron el pueblo en un día, sin pérdidas, aunque resultaron heridos nueve soldados. Al tercer día habían inspeccionado y asegurado la ciudad, y se la habían entregado a otro grupo para poder retroceder y recargar fuerzas.
Luego, después de tres semanas de éxito arrollador y pérdidas mínimas, cinco hombres del batallón murieron por un ataque de misiles rusos y Swat perdió a un amigo cercano cuando su automóvil golpeó una mina. Swat conducía, pero sobrevivió con una conmoción cerebral.
Con lágrimas en los ojos cuando habló de su amigo en una entrevista, Swat le pidió a un reportero que no endulzara los acontecimientos de la guerra solo con historias de éxito.
En la batalla por Izium, Swat dijo que estaba preparando el asalto cuando vio que repentinamente las tropas rusas retrocedieron. Las brigadas ucranianas que atacaban desde el norte habían tomado una carretera principal, con lo que cortaron las líneas de suministro de las tropas rusas, dijo su comandante adjunto.
Adelantaron el asalto y la unidad se movilizó rápidamente desde el sur y se apoderó de un punto alto de la ciudad.
Los vehículos blindados rusos defendían con disparos de ametralladoras, narró Swat. “Pero la gente estaba tan emocionada que nadie se detuvo”, agregó. “Yo corría con una pistola. Es como un pequeño sentimiento de victoria. Es increíble, lo sientes por dentro, eres feliz”.
“Tomamos esta colina. Era felicidad, todos saltaban, disparaban, se abrazaban”, comentó.
Mencionó que su batallón ha tomado a más de 30 rusos como prisioneros en siete meses de combates, 23 de ellos en el contraataque. “Solo obtenemos información de ellos, les damos agua, comida, ropa de abrigo y los enviamos a un nivel superior”, explicó.
Ha sido una pronunciada curva de aprendizaje para sus hombres, no solo de supervivencia sino de humanidad. Un comandante de pelotón estadounidense de 27 años de su batallón, que usa el nombre en clave Boris, dijo que uno de los momentos más intensos de la guerra para él fue cuando sostuvo un vaso de agua para que un prisionero ruso bebiera.
Pero las unidades de combate tuvieron poco tiempo para perseguir a los desertores.
En algunos lugares, los residentes locales le dijeron al batallón que estaban albergando a soldados rusos que habían huido de sus puestos o se habían quedado atrás, pero Swat dijo que no tenía tiempo para detenerse. Además, contó que en los últimos días el reconocimiento aéreo ucraniano había rastreado a unidades rusas que avanzaban a pie a través de los bosques utilizando buenas tácticas militares (desplegándose, avanzando lentamente), pero nuevamente sus unidades estaban demasiado ocupadas para perseguirlas.
El comandante del pelotón llamado Boris dijo que en las semanas previas al contraataque sus unidades habían llevado a cabo varios asaltos en Izium desde el suroeste, con lo que engañaron a los rusos para que reforzaran en esa dirección. Cuando llegó toda la fuerza del contraataque desde el norte, no lo esperaban, afirmó.
Eso no quiere decir que no haya habido resistencia.
A menudo, los rusos se posicionaban en nidos de ametralladoras bien instalados, dijeron varios comandantes y soldados ucranianos. Además, una vez que las tropas rusas se retiran, puede haber un fuerte bombardeo de aviones, artillería y misiles de largo alcance rusos. Un poderoso ataque con misiles demolió un antiguo puesto de mando ruso en la ciudad que ocuparon recientemente, y murieron cinco de sus hombres, señaló.
Swat y sus hombres expresaron preocupación por la movilización de fuerzas armadas en Rusia y la nueva fortaleza que traería al lado ruso.
El ejército ucraniano se está fortaleciendo, pero aún no está donde debe estar, sentenció Swat. “A pesar de todas estas pequeñas victorias, fue un momento muy muy difícil”, afirmó sobre los últimos siete meses de la guerra. “Poco a poco nos recuperamos, pero todavía nos falta. Y Rusia tiene mucho poder y armas ilimitadas”.
En la aldea de Stavky, a unos 16 kilómetros del frente de batalla, los sonidos del bombardeo ruso sobre asentamientos al este recuperados hace poco eran tan fuertes que los soldados y los civiles dejaban de hablar y escuchaban.
Pero los comandantes y los soldados parecían estar de acuerdo en que las tropas ucranianas debían seguir presionando antes de que el lado ruso pudiera reagruparse.
“Ahora mismo, solo tenemos un mes para hacer esto, porque en este momento están aterrados”, mencionó Swat. Y el invierno se acerca. “Ahora necesitamos conseguir ropa de invierno y vamos a tener lodo”. c.2022 The New York Times Company