Ante el mal y el crimen no hay que callar: Benedicto XVI
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El Papa envió un mensaje a la Arquidiócesis, Diócesis y prelaturas de México previo a su visita e instó a los católicos a denunciar la violencia
CIUDAD DE MÉXICO.- El Papa Benedicto XVI afirmó que ante el mal y el crimen "no hay que callar", pues es deber de todos los católicos denunciar y enfrentar los hechos violentos y de odio que hieren a la sociedad en cualquier latitud del planeta.
En su mensaje con motivo de la Cuaresma 2012 -que inicia el 22 de febrero con el Miércoles de Ceniza- el cual fue hecho llegar este martes a todas las arquidiócesis, diócesis y prelaturas de México, el pontífice romano afirmó que los católicos no deben ser cómplices del mal, pero tampoco lo pueden combatir con más violencia.
"Frente al mal no hay que callar. Pienso aquí en la actitud de aquellos cristianos que, por respeto humano o por simple comodidad, se adecuan a la mentalidad común, en lugar de poner en guardia a sus hermanos acerca de los modos de pensar y de actuar que contradicen la verdad y no siguen el camino del bien.
Sin embargo, lo que anima la reprensión cristiana nunca es un espíritu de condena o recriminación; lo que la mueve es siempre el amor y la misericordia, y brota de la verdadera solicitud por el bien del hermano", dijo el Papa en su mensaje titulado Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras.
Excélsior publicó este martes que la solicitud de una tregua que pidió el arzobispo de León, Guanajuato, José Guadalupe Martín Rábago, para que los grupos criminales se abstuvieran de realizar hechos violentos durante la vista de Benedicto XVI a México del 23 al 26 de marzo ya tuvo respuesta.
Un presunto grupo de de narcotraficantes colocó 11 mantas en siete municipios de Guanajuato, en las cuales se compromete a no realizar acciones violentas durante la presencia del jerarca católico en nuestro país.
Durante su mensaje de Cuaresma, el pontífice romano exhorta a quienes han errado el camino y optado por la violencia y el crimen a reencontrarse con Dios, pues el anhelo de todos los cristianos es construir una comunidad fraterna, con una vida apegada al Evangelio.
"Por lo tanto, es un gran servicio ayudar y dejarse ayudar a leer con verdad dentro de uno mismo, para mejorar nuestra vida y caminar cada vez más rectamente por los caminos del Señor. Siempre es necesaria una mirada que ame y corrija, que conozca y reconozca, que discierna y perdone, como ha hecho y hace Dios con cada uno de nosotros" , escribió Joseph Ratzinger.