Rusia quiere mostrar su fortaleza en cumbre Asia-Pacífico
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Rusia es por primera vez anfitriona de esta asociación fundada en 1989
Vladivostok, Rusia (DPA).- Rusia es por primera vez anfitriona del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). En la cumbre que arranca el viernes en la ciudad de Vladivostok, se espera que el presidente ruso, Vladimir Putin, deje claras también las ambiciones de Moscú a tener un papel de liderazgo en la región en crecimiento.
En una isla en pleno Pacífico en la que se levantó un imponente edificio, el foro APEC debatirá durante dos días sobre libre comercio, política energética y la crisis en Siria.
En la ciudad portuaria de Vladivostok, en el lejano oriente ruso, Putin espera a 20 jefes de Estado y gobierno en su mayoría de países asiáticos. Entre otros, estarán presentes el jefe de Estado de China, Hu Jintao, y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
La Europa en crisis espera del encuentro de los países emergentes del APEC un impulso al crecimiento, ya que sus integrantes son considerados un importante motor económico, al controlar el 44 por ciento del comercio mundial.
Rusia es por primera vez anfitriona de esta asociación fundada en 1989 y para ello no reparará en gastos. Con costes de 16,500 millones de euros (unos 20,800 millones de dólares), la organización del foro del APEC será más cara que los Juegos Olímpicos en Londres.
Con ayuda de Alemania, Rusia levantó un puente gigante hacia la isla de Russki, en el Pacífico, donde levantó un centro de congresos totalmente nuevo de la nada. Y es que Rusia quiere mostrar su lado fuerte sobre todo a China, Japón y Estados Unidos, y utilizar la conferencia como carta de persentación para la cumbre del G20 que se celebrará el próximo año en San Petersburgo.
Rusia se jacta incluso de proteger a los invitados con misiles de defensa aérea y más de 10,000 soldados.
En vista de la creciente violencia en Siria, Clinton quiere aprovechar conversaciones bilaterales para presionar de nuevo a Rusia y a China. Ambos, con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, bloquearon una y otra vez resoluciones contra Damasco en ese gremio.
Tras la asunción del diplomático argelino Lakhdar Brahimi como enviado especial de la ONU y la Liga Arabe para Siria hace unos días, hay "nuevo margen", dijo un portavoz del Ministerio del Exterior ruso.
Sin embargo, apenas se espera que Putin dé su brazo a torcer en el conflicto. Si cae el presidente Bashar al Assad, podría desencadenarse una guerra civil que durase años en el país, advirtió recientemente el mandatario ruso.
"Nosotros entendemos muy bien que debe haber cambios, pero eso no significa que esos cambios tengan que ser sangrientos", afirmó el jefe del Kremlin en una entrevista concedida al canal Russia Today. Ninguna de las partes debe dictar la solución, señaló, en una muestra de que Rusia sigue siendo aliado del régimen de Al Assad.
En la agenda tendrán un lugar central las deliberaciones sobre la creación de una posible zona de libre comercio en la región del APEC:sus 21 miembros suponen actualmente en torno al 54 por ciento del PIB mundial. Los Estados planean eliminar los obstáculos a la inversión e impulsar las exportaciones de un lado al otro del océano, afirma uno de los objetivos de la cumbre.
En un encuentro el año pasado en Hawai, Estados Unidos y ocho países de la zona Asia-Pacífico acordaron las bases de un nuevo acuerdo, aunque los detalles siguen sin estar claros. Por ejemplo, China dificulta la supresión de aranceles aduaneros o barreras a los inversores extranjeros.
Con tensión se espera el encuentro de Hu Jintao con Putin y Clinton. El poder de Pekín crece en la región del APEC, mientras Washington pierde influencia. El anfitrión ruso ve por su parte la región como la cuna de un nuevo orden mundial en el que quiere aumentar su influencia.
Pero Moscú no tiene nada que ofrecer a sus vecinos, opinaba la revista "Kommersant-Wlast". Antes, la antigua Unión Soviética suministraba armas y construía centrales nucleares, pero hoy en día Asia está más avanzada tecnológicamente. "Los gastos millonarios de la cumbre parecen un acto desesperado", comentaba el semanario.
Una debilidad de la APEC es que sus decisiones no son vinculantes, por lo que esta vez tampoco se esperan grandes cambios en cuestiones centrales. Originalmente, el Kremlin habría esperado para la conferencia a 9.000 kilómetros al este de Moscú al presidente estadounidense, Barack Obama, pero éste dejó la labor en manos de la jefa de la diplomacia, alegando obligaciones de campaña electoral.
Los analistas políticos señalan sin embargo que se trata de una venganza: Putin rechazó también la invitación de Obama el pasado mayo a la cumbre del G8, alegando "compromisos de política interna". Y es que no es un secreto que el Premio Nobel de la Paz y el jefe del Kremlin nunca se entendieron bien.