Japón gira a la derecha, elecciones apuntan un cambio de gobierno
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"El PDJ apenas ha realizado lo que prometió", dice el analista político Minoru Morita.
Tokio, Japón (DPA).- Japón vuelve a situarse ante un posible cambio de gobierno: el opositor Liberal Demócrata (PLD), del ex primer ministro conservador de derecha Shinzo Abe quiere recuperar el poder. Sus críticos temen un giro a la derecha y una vuelta atrás en las elecciones parlamentarias que se celebran el domingo.
Más de tres años después de la clara victoria del Partido Democrático de Japón (PDJ) del primer ministro, Yoshihiko Noda, Shinzo Abe podría volver a la jefatura del gobierno tras su histórica derrota de 2009. Al menos eso es lo que indican las encuestas de cara a los próximos comicios.
Sin embargo, en torno al 40 por ciento de los electores aún están indecisos, por lo que la victoria del PLD no es tan segura. Los valores de aprobación de la gestión del ex primer ministro rondan el 20 por ciento y además muchos ciudadanos no han olvidado aún los años de su gobierno plagados de escándalos, nepotismo y apatía política. Precisamente por esos motivos lo castigaron los electores hace tres años.
Sin embargo, los valores de aprobación aún peores para el actual PDJ de Noda hacen que el PLD se sitúe mejor. El regreso de Abe como jefe de partido y posiblemente como jefe de gobierno es visto por sus críticos como una vuelta atrás a tiempos pasados, cuando su partido inyectaba millones y millones en proyectos de construcción públicos y endeudaba así al país.
"La cuestión en estas elecciones es si continuaremos con lo que deberíamos hacer o si volvemos atrás hacia la vieja política", reiteró el primer ministro Noda en un intento de transmitir a la población la importancia de estos comicios. Pero Japón se encuentra ante un cambio de dirección y las encuestas atribuyen a su partido una clara derrota.
Desde la llegada al poder del PDJ hace tres años, ha habido tres primeros ministros, pero la esperanza de los grandes cambios esperados tras la espectacular victoria electoral de la formación en 2009 se ha convertido mientras tanto en desilusión.
"El PDJ apenas ha realizado lo que prometió", dice el analista político Minoru Morita. Al contrario, los electores se sienten engañados. A ello contribuyó la multiplicación por dos del impuesto sobre el consumo del 5 al 10 por ciento hasta octubre de 2015, algo no contemplado en el programa electoral de 2009. Noda desató una auténtica preocupación con este paso, pues en endeudamiento estatal nipón ya es el más alto entre los estados industrializados y los costes de la seguridad social seguirán aumentando.
Los predecesores de Noda siempre se vieron presionados antes de subir los impuestos o fueron apartados del cargo. Pero Noda logró convencer a la oposición con la promesa de convocar elecciones anticipadas.
Y todo ello en medio de encuestas muy desfavorables para su partido. Decenas de diputados del PDJ volvieron la espalda al partido en protesta por la actuación de Noda. Pero él lo aceptó. Y no sólo porque no quería presentarse como un mentirosos, sino también quizás, como creen muchos analistas, para afinar y mejorar el perfil de su partido.
El mandato del PDJ en el gobierno no se vio acompañado desde el principio por una buena estrella. Tuvo que luchar contra las consecuencias de la crisis económica internacional y de la catástrofe nuclear de Fukushima tras el devastador terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011. A ello se suman las tensas relaciones con China, Corea del Sur y su socio estadounidense, también muy endeudado.
Y las disputas con China y Corea del Sur reactivadas recientemente en torno a la soberanía de un archipiélago son utilizadas por el líder del PLD, que defiende un cambio de la constelación de la posguerra en el Pacífico y una línea dura frente a los Estados vecinos. Abe, de 58 años, que dimitió en 2007 tras menos de un año sen el cargo alegando problemas de estómago provocados por el estrés, quiere, entre otras cosas, reforzar el papel de las fuerzas armadas de autodefensa.
Abe, que rechaza reconocer la esclavitud sexual impuesta por el Ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, ha defendido una mayor disciplina y patriotismo en las escuelas si resulta elegido.
En la campaña electoral, además de su línea dura en política exterior, defendió también una drástica relajación de la política monetaria para sacar a Japón de la deflación y la crisis económica, lo que ha desatado la preocupación de sus críticos por la independencia del banco central.
De creer lo que dicen las encuestas, el PLD podría obtener la mayoría de los escaños de la cámara baja, un partido responsable de una política atómica en la que se descuidaron cuestiones de seguridad como en Fukushima y que se mantiene firme en la energía nuclear.
Pese a ello podría ser la fuerza más votada el domingo. Pero si no consigue asegurarse la mayoría en la cámara dependería de potenciales socios de una coalición. Y para ese caso se ofrece el partido de la Restauración fundado por el carismático alcalde de Osaka, Toru Hashimoto.
Él y Abe comparten muchas opiniones conservadoras. El partido de Hashimoto, que preside el nacionalista Shintaro Ishihara, espera convertirse en la tercera fuerza. Todo un giro a la derecha, como esperan los analistas.