¿Y qué hacemos?, el partido pirata tras su triunfo en Alemania

Internacional
/ 23 septiembre 2011

    Sólo un diez por ciento votó por los "Piraten" por sus propuestas. El otro 90 lo hizo para manifestar su "indignación" con el modelo tradicional.

    Berlín, Alemania.- El pequeño local en el barrio berlinés de Mitte es un hervidero de 30 jóvenes en jeans y camisetas gastadas, botellas de cerveza y, sobre todo, ordenadores portátiles. No es una fiesta en un piso de estudiantes: es la revolución política del año en Alemania.

    "¿Fijamos una hora de cierre o cada uno se va cuando quiere?". Con esta pregunta comienza el Partido Pirata su primera sesión desde el domingo, cuando sacudió de un golpe los usos políticos germanos ganando un impactante 8,9 por ciento en las elecciones de Berlín.

    Apoyados en una imagen alternativa y joven, la reivindicación de transparencia política y propuestas como eliminar restricciones en la red, los piratas se montaron a la ola europea de "indignados" con los partidos establecidos, dejaron atrás su imagen de "freaks" marginales y lograron entrar a lo grande en su primer parlamento regional.

    Pero tras el éxito llega ahora el desafío de hacer política. Los analistas se preguntan: ¿son los piratas una fuerza nueva capaz de articular un proyecto y "cambiar para siempre la política en Alemania", como augura su presidente, Sebastian Nerz? ¿O un grupo de improvisados "sin contenido", como denunciaron los socialdemócratas, y una "típica muestra de protesta", como señaló la canciller Angela Merkel?

    El análisis del éxito en Berlín demuestra que el Partido Pirata es... las dos cosas.

    Sólo un diez por ciento votó por los "Piraten" por sus propuestas, según un estudio del grupo de análisis Wahlen. El otro 90 lo hizo para manifestar su "indignación" con el modelo tradicional. En otras palabras: parecerse tan poco a un partido "serio" no fue en contra, sino a favor de los piratas.

    Que el triunfo se basara en un voto protesta no molesta al primer candidato pirata, Andreas Baum. "El paisaje político era tan malo que los votantes buscaron algo nuevo, aire fresco en el parlamento", analizó el experto en electrónica de 33 años.

    "Nuestro resultado ya hizo que los otros partidos comenzaran a reflexionar. Es un comienzo. Incluso aunque el descontento con los demás haya sido la excusa para votarnos, eso es ya una señal".

    Y la señal puede volverse preocupante para muchos. Los piratas tienen sólo mil afiliados en Berlín. Según los estudios, lograron su 8.6 por ciento arrebatando 17,000 votos a Los Verdes, 14.000 a los socialdemócratas y 13,000 a La Izquierda. Además movilizaron a unas 23,000 personas que no habían votado en los comicios anteriores.

    Todo esto con una campaña de sólo 35,000 euros (47,000 dólares) basada sobre todo en 12,000 carteles con fotos de candidatos más o menos desaliñados y lemas provocativos, como el que sugería a los berlineses: "mejor ni vayan a votar".

    En particular los Verdes podrían verse amenazados por la irrupción pirata. Ambas fuerzas comparten perfil de votante. Y las dos nacieron con una imagen idealista y joven y con un programa centrado en un tema nicho -el medio ambiente para los Verdes,la red para los piratas- que luego fue ampliándose a otros ámbitos políticos.

    A menos de 40 años de su fundación, los Verdes son hoy la tercera fuerza de Alemania y este año entraron por primera vez en los 16 parlamentos regionales del país. ¿Un posible futuro para los piratas?

    "Creo que después de cinco años seguirán ahí", responde el politólogo Oskar Niedermayer en diálogo con dpa. Para el experto, el Partido Pirata tiene buenas posibilidades de entrar en otros parlamentos regionales, sobre todo en ciudades-estado como Bremen o Hamburgo.

    Entre tanto, como cualquier niño, el joven partido nacido hace sólo cinco años tiene más preguntas que respuestas.

    "Por supuesto que tenemos algunos huecos y que debemos seguir avanzando", reconoció Baum, que se hizo conocido en campaña cuando en un debate, preguntado por el monto de la deuda de Berlín, se encogió de hombros y respondió: "muchos millones".

    Gerhard Anger, otro de los 15 flamantes diputados de la fuerza, formuló esa falta de experiencia de un modo más poético: "El Partido Pirata es el partido de las primeras veces".

    ¿Aprenderán los piratas a mantener ese encanto tras la "primera vez" en el parlamento berlinés? De la respuesta depende el nacimiento de un nuevo revulsivo de izquierda en el paisaje político europeo.

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