La "fiesta brava", pasión que divide a España
COMPARTIR
Tras la decisión del Parlamento catalán de prohibir las corridas de toros a partir del 1 de enero próximo, crece la polémica entre ciudadanos, partidos políticos, taurinos y antitaurinos: arte y tradición o crueldad y tortura animal
MADRID.- La llamada fiesta de los toros, la misma que inmortalizó Goya en sus grabados y que con el paso del tiempo se ha convertido en una de las tradiciones más celebradas de España, está hoy más cuestionada que nunca.
La aprobación, hace unas semanas en el Parlamento catalán, de una ley que a partir del 1 de enero prohíbe su celebración, ha revivido una polémica que levanta pasiones.
Por un lado están los defensores de la "fiesta nacional", que evocan las gestas artísticas de las grandes figuras del toreo, la singularidad de la raza del toro bravo, la estética y hasta el arte de este rito ancestral.
Y por otro lado, los antitaurinos o simples defensores de los animales, que critican que sea legal un espectáculo que permite torturar a un animal hasta la muerte.
En el debate hay división, tanto política como territorial, lo que hace aún más complejo su desarrollo. En general, los partidos políticos de vocación nacionalista, tanto catalanes como gallegos y vascos, están luchando por erradicar la fiesta, mientras que los líderes y formaciones del resto del país se han tomado este asunto como una afrenta a las esencias más arraigadas de España.
El conservador Partido Popular (PP), cuyos diputados en 1991 paradójicamente apoyaron la Ley canaria de Protección de Animales que acabó con la lidia en esa comunidad, en Cataluña votaron en contra de su desaparición. Y al conocer el resultado de la votación, anunciaron la presentación de un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Supremo para evitar la prohibición.
La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, proclamó su "respeto a la tradición y a la cultura" que encarnan los festejos taurinos y aseguró que su partido seguirá defendiendo que la prohibición no se haga efectiva, mientras la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, calificó de "disparate" la prohibición y dijo que niega la libertad a los catalanes.
"Bien de interés cultural"
Tras la aprobación de la ley en Cataluña, otras comunidades autónomas como Asturias, Navarra, País Vasco, Galicia y las Islas Baleares, iniciaron la recogida de firmas para lograr también la abolición.
Para evitarlo, la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, decidió intentar convertir los festejos taurinos en Bien de Interés Cultural (BIC), como el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, la muralla de Buitrago de Lozoya o la ciudad de Aranjuez.
Es decir, lograr la protección legal del patrimonio histórico. Si lo consigue, la Ley de Patrimonio Histórico obligaría a los consistorios madrileños a colaborar en la protección de la tauromaquia.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) criticó la medida de Aguirre, al considerarla un "brindis al sol que sólo va a conseguir que Madrid se lleve un poquito peor con Cataluña". Al igual que Izquierda Unida (IU, comunistas y republicanos), los ecologistas, los verdes y partidos antitaurinos.
Sin embargo, en el Parlamento catalán el Partido Socialista dio libertad de votos a sus diputados y éstos votaron en contra de la prohibición. EL PSOE, partido en el que algunos de sus representantes son taurinos y otros antitaurinos, no quiere "ni prohibir, ni proteger", sino respetar la libertad de cada ciudadano para acudir o no a las corridas.
La mayoría de sus miembros, aficionados o no, coinciden en señalar que prohibir las corridas en Cataluña ha sido un error. "No soy aficionado, no me gustan y no voy. Y creo que a la mayoría de la opinión pública española no le gusta, especialmente a los jóvenes. Pero el camino no es la prohibición", asegura el ex ministro de Trabajo Jesús Caldera.
También el presidente de la Generalitat catalana, el socialista José Montilla, protaurino, aficionado a los toros y quien votó en contra, dijo que hubiera preferido "que la continuidad de los toros fuera una decisión tranquila y normalizada de parte de los ciudadanos".
El resto de los partidos políticos lo tiene claro. Los toros deben prohibirse. La mayoría de los diputados nacionalistas de Convergencia i Unió (CiU) votaron a favor de la prohibición, con su presidente Artur Mas a la cabeza, al igual que los diputados de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), e Iniciativa per Cataluña Los Verdes.
¿Qué opinan los ciudadanos?
Según una encuesta de 2008, más de 70% de los españoles no tiene "nada" de interés por la lidia; sólo el 20% manifiesta "algo" de interés.
Hay localidades como Galicia, donde el 86% de los ciudadanos aborrece las corridas de toros.
En Madrid también hay un dato que llama la atención: el 66.1% de los madrileños asegura que no tiene ningún interés en las corridas de toros, mientras sólo 33% afirma tener mucho o algún interés por estos espectáculos taurinos.
El estudio señala que el perfil de los aficionados a los espectáculos taurinos es en su mayoría masculino (un 37.2% de ellos afirmó interesarse en los toros) y de más de 45 años. Aunque los mayores de 65 son los más interesados.
Y al 85% de las mujeres y de los jóvenes de entre 15 y 24 años, los toros no le interesan nada y jamás iría a una corrida.