Senador Harry Reid se disculpa por comentario racista sobre Obama
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El líder demócrata en el Senado estadounidense, Harry Reid, se disculpó hoy por comentarios racistas realizados sobre el presidente Barack Obama durante la campaña electoral de 2008.
Washington.- Los comentarios serán citados en un nuevo libro que aparece la próxima semana. Reid dijo en su momento que Obama tendría éxito por su color ligeramente negro y por poder hablar "sin el dialecto negro", "siempre y cuando quiera hacerlo". Este sábado se disculpó mediante un comunicado público.
"Lamento profundamente la mala elección de mis palabras", dijo Reid. Agregó que pedía disculpas en caso de haber ofendido a cualquiera de sus compatriotas, en especial a los afroamericanos. Según medios locales, Reid llamó personalmente a Obama para pedirle perdón.
El senador por el estado de Nevada destacó hoy que durante la campaña electoral fue un orgulloso y entusiasta seguidor de Obama. "Trabajé todo lo que pude para impulsar la agenda del presidente Obama". Obama señaló posteriormente haber aceptado las disculpas de Reid.
"He visto el liderazgo apasionado que ha mostrado en asuntos de justicia social y sé lo que hay en su corazón", señaló el mandatario en un comunicado. "En lo que a mi respecta, es un capítulo cerrado".
Los comentarios de Reid serán citados en un libro de los periodistas Mark Halperin y John Heilemann, que aparecerá el martes bajo el título "Game Change" en las librerías norteamericanas.
El incidente con Reid, de 70 años, hizo que los expertos se preguntaran sobre la influencia que puede tener en las chances de reelección de Reid por su estado de Nevada en los comicios que se llevarán a cabo en noviembre.
Según el "Las Vegas Review-Journal", más de la mitad de los votantes del estado no están satisfechos con la actuación de Reid y las encuestas lo ubican por detrás de tres posibles candidatos republicanos.
La semana pasada, otros dos importantes senadores demócratas, Chris Dodd y Byron Dorgan, dijeron que no se presentarían para una reelección, lo que generó la preocupación en el Partido Demócrata de si podrá mantener la ventaja mínima de 60 votos en el Senado necesaria para cerrar el debate y aprobar la reforma de salud, la regulación de la industria financiera y otros temas de vital importancia para la administración Obama.