Fidel Castro: Décadas de poder
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El ex presidente cubano Fidel Castro celebrará el 13 de agosto su cumpleaños número 82, el tercero desde que a fines de julio de 2006 sufrió una enfermedad intestinal que lo mantiene -muy a su pesar- alejando del público y del poder
El jefe de la revolución de 1959 dejó la Presidencia y la comandancia de las Fuerzas Armadas a su hermano menor Raúl, general del ejército de 77 años, primero provisionalmente y desde el 24 de febrero pasado en forma definitiva.
Pero Fidel Castro sigue siendo líder indiscutible de Cuba aunque haya dejado el mando ejecutivo de la isla de 11 millones de habitantes tras 49 años y 55 días en el poder.
Mantiene el cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), único permitido en la isla y cuya primacía sobre el Estado y la sociedad figura en la constitución.
Además, ejerce aún su "autoridad moral" (son sus palabras), que expresa con frecuentes artículos de opinión titulados "Reflexiones" que publican -la mayoría- todos los medios de comunicación de la isla, oficialistas sin excepción.
Los biógrafos de Castro destacan su frase "Condenadme, no
me importa, la Historia me absolverá", que pronunció en 1953
ante el tribunal que le condenó por el fracasado asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, su primera acción armada contra Batista, de la que se acaban de cumplir 55 años.
Hijo ilegal de un inmigrante gallego convertido en hacendado a la sombra de las multinacionales norteamericanas en los años 30, Fidel
Alejandro Castro Ruz fue reconocido por su padre, Angel, cuando ya era adolescente, al igual que Raúl. De los campos de Birán, pueblo de una pobre zona del oriente de Cuba, donde nació el 13 de agosto de 1926, pasó a codearse con los hijos de la burguesía en los mejores colegios religiosos de La Habana.
En la Universidad de La Habana, a mediados del siglo pasado, estudió Derecho y participó en las luchas de grupos políticos -algunos violentos, por lo que llevaba pistola- y comenzó su larga trayectoria como líder, agitador y seductor de masas, capaz de hablar con tono encendido hasta más de diez horas seguidas. Castro erigió un comunismo tropical con las recetas tradicionales de Marx, Engels y Lenin, el legado de líderes independentistas cubanos como José Martí, la trayectoria caudillista latinoamericana y una buena dosis de aportaciones y adaptaciones propias y coyunturales.
El resultado es el único régimen comunista que ha habido en América, a solo 90 millas de Estados Unidos -en las narices del enemigo-, un sistema totalitario que ahora intenta perpetuar su hermano menor Raúl, su segundo desde la infancia.
Diplomáticos, analistas y empresarios radicados en La Habana difieren sobre la capacidad del general Raúl Castro para llevar a buen puerto tan pesada carga, incluido el suplemento de que el hermano mayor haya sobrevivido para supervisar la transición.
Por años Fidel -así, sin apellido, titulan los medios cubanos y le llaman popularmente- tuvo el respaldo mayoritario de la población, al menos hasta que hace dos décadas se desplomó el bloque socialista europeo y, como dicen en la isla, "se acabó la beca".
Ahora el patrocinador es el presidente venezolano HugoChávez, que suministra el petróleo que necesita Cuba a cambio de médicos, maestros, entrenadores deportivos y otros especialistas.
Chávez es el gobernante que más ha visitado a Fidel Castro en sus dos años y pico de convalecencia, y de sus entrevistas han surgido la mayoría de las pocas fotos y los muy escasos videos que se han divulgado del octogenario en los últimos años.
Muchos reconocen al líder cubano éxitos en implantar reformas sociales, educativas y sanitarias -décadas atrás sin comparación en América Latina-, pero los cubanos de hoy se quejan de falta de alimentos, vivienda y transporte.
Un viejo chiste cubano dice que los tres éxitos de la revolución han sido la salud, la educación y el deporte. Y sus tres fracasos... el desayuno, la comida y la cena.