Bóveda de Semillas de Svalbard es laureada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, una iniciativa liderada por Noruega y cuenta con más de 13 millones de muestras que representan miles de variedades de plantas cultivables
OVIEDO- El jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 ha distinguido este miércoles a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard por representar un modelo de “multilateralismo eficaz” en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios y “el conocimiento acumulado durante milenios” por las distintas culturas agrarias de todo el planeta.
Con más de 13 millones de muestras que representan miles de variedades de plantas cultivables, “esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad”, el jurado ha valorado “la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras”.
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, una iniciativa liderada por Noruega, es un banco ubicado bajo el suelo del Ártico que cuenta con la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales para salvaguardar la diversidad de cultivos en caso de pérdidas debidas a desastres naturales, conflictos humanos u otras circunstancias.
Así lo recoge el acta que ha sido leída este mediodía en Oviedo por el presidente del jurado, que ha estado presidido por el exministro y expresidente de UNICEF Comité Español, Gustavo Suárez-Pertierra.
La candidatura de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard fue presentada por Manuel Toharia Cortés, asesor científico y ambiental del Oceanogràfic de Valencia y de la Fundación Azul Marino de la Comunidad Valenciana hasta su jubilación en 2023, y miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026.
PREMIOS ANTERIORES
Este banco mundial de semillas toma el relevo como ganador del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, al que en esta edición optaban otras treinta y una candidaturas, del economista y político italiano Mario Draghi, que el año pasado fue distinguido como “símbolo de una Europa unida, libre, fuerte y solidaria”.
En las ediciones más recientes fueron galardonados la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Desatendidas (2023); la exregatista británica Ellen MacArthur, impulsora de la economía circular desde la fundación a la que da nombre (2022); la Campaña por la Educación Femenina en África (2021); la Alianza Mundial para la Inmunización y la Vacunación (GAVI, The Vaccine Alliance) (2020), y el matemático e ingeniero Salman Khan y la Khan Academy (2019).
También han sido merecedores de este galardón, entre otros, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCC) y el Acuerdo de París; Wikipedia; la Fundación Fulbright; la sociedad Max Planck; Cruz Roja y Media Luna Roja; Al Gore; la Fundación Bill y Melinda Gates; Helmut Kohl; Mario Soares; Isaac Rabin y Yaser Arafat, o Frederick De Klerk y Nelson Mandela.
El de Cooperación Internacional ha sido el cuarto de los ocho galardones en fallarse en la XLVI edición de los Premios Princesa de Asturias.
La semana pasada se decidió el de Investigación Científica y Técnica, que recayó en los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer, pioneros en el desarrollo de la tecnología que permite la secuenciación de ADN de forma rápida, precisa, a bajo coste y a gran escala.
Las dos semanas anteriores fueron distinguidas la productora de animación japonesa Studio Ghibli, con el de Comunicación y Humanidades, y la cantante estadounidense Patti Smith, con el de las Artes.
La ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias se celebrará, como es tradicional, el mes de octubre en una solemne ceremonia presidida por los reyes en el Teatro Campoamor de Oviedo (norte de España) acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía.
EL MAYOR BANCO DE SEMILLAS
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, ubicada en ese archipiélago noruego del Ártico, alberga el mayor banco dedicado a la conservación de semillas de plantas que contribuyen a la alimentación de todo el mundo.
Esta “Arca de Noé” de las semillas, galardonada este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026, fue establecido en 2008 por el Gobierno de Noruega y hasta la fecha ha recibido más de 1.38 millones de muestras de 6,536 especies.
Un total de 132 depositantes voluntarios ha hecho entrega de las muestras de semillas, lo que da muestra del alcance global de la iniciativa, que forma parte del sistema internacional para la conservación de los recursos fitogenéticos bajo el liderazgo de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La Bóveda Global de Semillas -gestionada por una asociación entre el Gobierno noruego, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Banco Genético Nórdico- mantiene de forma segura los duplicados de semillas procedentes de todos los bancos de germoplasma y países participantes.
En 2007, el órgano del tratado internacional dedicado a la conservación de los recursos fitogenéticos para la alimentación dio su visto bueno a este banco mundial, que solo recibe semillas compartidas en el marco del sistema multilateral o recogidas en el mencionado acuerdo.
El pasado febrero entró por primera vez en Svalbard la semilla del olivo, como parte de un proyecto europeo liderado por la Universidad de Córdoba y promovido después por el Consejo Oleícola Internacional (COI), la FAO y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España (MAPA), además de otras entidades científicas.
Guatemala y Níger también entregaron entonces sus primeras muestras de semillas de cultivos tradicionales, junto a otros depósitos de cereales y legumbres de África, verduras de Asia y trigo y otras especies de Europa, sumando un total de 8,880 nuevas muestras.
LA BÓVEDA
Excavada a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca, situada a las afueras de la localidad de Longyearbyen, la bóveda «del fin del mundo» es impermeable a fenómenos como la actividad volcánica, los terremotos y la radiación.
Las muestras que llegan hasta allí se registran, etiquetan y guardan en un ambiente controlado, a 18 grados bajo cero, con el fin de asegurar su disponibilidad, sobre todo en caso de desastre natural y provocado por el ser humano.
Para eso funciona un sistema de «caja negra» que permite retirar las semillas o abrir las cajas en las que se almacenan solo a quienes las han depositado previamente (bancos de semillas o países), ya que son los únicos que pueden recuperar lo que es de su propiedad.
En caso de fallo eléctrico, el permafrost ártico (capa permanentemente helada) del exterior actúa como refrigerante natural, pero los efectos del cambio climático han empezado a notarse también en el Ártico, lo que ha llevado a invertir en la mejora de las instalaciones, en previsión de un clima más cálido.
EJEMPLO DE COOPERACIÓN
La utilidad de este banco de semillas mundial quedó patente con el caso del Centro Internacional para las Investigaciones Agrícolas en las Zonas Áridas (Icarda), que originalmente tenía su sede en Alepo (Siria) y se vio afectado por la guerra en ese país.
El Icarda comenzó a reconstruir su colección en Marruecos y Líbano tras duplicar semillas procedentes de la bóveda de Svalbard.
Tres veces al año suelen abrirse las puertas de este lugar cercano al Polo Norte para acoger el material nuevo, un largo viaje para muchas semillas, algunas de ellas únicas.
WWF: ES UNA APUESTA POR EL FUTURO Y EL MEDIO AMBIENTE
El secretario general del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) España, Juan Carlos del Olmo, considera que la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega) merece haber sido reconocida este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026, porque supone “una apuesta por el futuro, el multilateralismo y el medioambiente” ante el impacto del cambio climático o posibles conflictos provocados por el hombre.
Del Olmo, que dirige en España una de las mayores organizaciones internacionales de conservación de la naturaleza, ha formado parte del jurado que ha otorgado en Oviedo este galardón al mayor depósito mundial de semillas, que en al actualidad alberga más de 1.3 millones de unas 6,300 especies diferentes, en su mayoría de trigo, arroz y cebada.
En un momento en el que se cuestiona a menudo la cooperación internacional, este premio es también una llamada de atención sobre el hecho de que la humanidad junta puede trabajar para garantizar su futuro, “poniendo lo mejor que tenga cada uno”, ha afirmado Del Olmo antes de recordar que España aportó hace poco a este banco de semillas 50 variedades que se han cultivado en la península ibérica durante miles de años.
Para el jurista y exministro Gustavo Suárez-Pertierra, presidente del jurado, en este premio se ha encontrado un “ejemplo clarísimo” de cooperación internacional ya que, no sólo colaboran países, también lo hacen instituciones privadas y públicas y organizaciones de carácter internacional que trabajan en pro de la seguridad alimentaria, el desarrollo de los pueblos y el futuro de la humanidad.
”Es un gran premio que se ha decidido por unanimidad” entre las 32 candidaturas que optaban a este galardón, ha señalado Suárez-Pertierra, que ha incidido en que este proyecto impulsado por Noruega no depende solo de la acción de los gobiernos, también de la acción ciudadana.
El astronauta e ingeniero aeronáutico Pedro Duque ha destacado que el jurado ha querido premiar en la Bóveda Global de Semillas una cooperación multilateral “que se está empezando a cuestionar” cuando debería ser “fomentada, premiada y mantenida”.
En su opinión, no se pueden dejar caer todas las estructuras de cooperación multilateral que ha habido hasta ahora o como la que ha demostrado esta iniciativa que, además, en caso de cualquier desastre permite mantener la capacidad de cultivar alimentos.
Ha añadido que si un día la humanidad coloniza un planeta, como podría ser Marte, es posible que se encuentre la manera adecuada para llevar semillas y poder cultivarlas allí.
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un depósito subterráneo situado en una isla noruega del Círculo Polar Ártico para preservar la biodiversidad y asegurar la alimentación del planeta, ha sido reconocida con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 por ser un modelo de “multilateralismo eficaz” que aúna la colaboración de países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios.