Brote de ébola en República Democrática del Congo ha matado a casi mil personas
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Las complicaciones para detener el contagio de esta enfermedad van desde la falta de recursos hasta los conflictos armados que azotan la región
Al menos 999 personas han muerto por el brote de ébola en el este de República Democrática del Congo, según datos oficiales publicados durante la madrugada del miércoles, una cifra sombría en el que ya ha sido declarado el brote de la enfermedad más rápido de la historia.
La última actualización del Ministerio de Salud congoleño muestra que, hasta el lunes, se han registrado 2 mil 473 casos en el brote más reciente y 999 personas han fallecido. Al menos 737 pacientes se encuentran en aislamiento y en hospitales, indicó.
El brote, declarado el 15 de mayo, es distinto de la mayoría de los anteriores porque para el virus Bundibugyo que lo causa no hay vacunas ni tratamientos aprobados.
Además, ha causado más decesos y a un ritmo más rápido que cualquier brote del que se tenga registro, incluido el de 2013-2016, considerado el peor, con más de 11 mil muertes de al menos 28 mil casos. En ese episodio se tardaron unos ocho meses en alcanzar las 1 mil muertes.
El ébola es poco frecuente, pero muy contagioso, y puede contraerse a través de fluidos corporales como el vómito, la sangre o el semen. La enfermedad que provoca es grave y a menudo mortal.
Las autoridades han advertido también que el 80% de los nuevos casos han surgido a través de cadenas de transmisión desconocidas, lo que indica que el brote se está propagando más rápido de lo que los funcionarios sanitarios pueden rastrearlo, incluso mientras se intensifica su respuesta en la provincia de Ituri, el epicentro del brote, así como en otras cuatro provincias donde se han registrado casos.
La resistencia de la comunidad a los equipos contra el ébola, en particular a los que realizan entierros, también ha obstaculizado la respuesta. Robert Ndjalonga, jefe de protección civil en la provincia de Ituri, informó que algunas comunidades se han negado a permitir que los equipos de entierro operen, ya que buscan entierros tradicionales, lo que aumenta el riesgo de una mayor transmisión.
“El mayor desafío sigue siendo la resistencia o el rechazo absoluto de algunas comunidades a aceptar a los equipos de respuesta”, dijo Ndjalonga. “En varias ocasiones, los equipos de entierro han tenido que ser escoltados por fuerzas de seguridad para garantizar que los entierros seguros y dignos pudieran llevarse a cabo sin incidentes”.
La escasez de suministros para entierros ha retrasado la respuesta mientras que algunas zonas afectadas aún carecen de equipos de entierro operativos, declaró Ndjalonga.
Los ataques a instalaciones sanitarias y a equipos de respuesta también han obligado a trabajadores de primera línea y a organizaciones humanitarias a salir de algunas zonas. Algunos trabajadores de la salud se han declarado en huelga, quejándose de que no han cobrado desde el inicio del brote.
Un miembro de un equipo que realizaba entierros seguros por ébola resultó herido recientemente después de que agresores apedrearan su vehículo cuando regresaba de un entierro en Bunia la semana pasada, según las autoridades provinciales de protección civil.
El ataque puso de relieve los desafíos que enfrenta la respuesta en el este del Congo. En el territorio de Irumu, en Ituri, el administrador militar local describió recientemente el ébola como una amenaza mayor que la insurgencia de las Fuerzas Democráticas Aliadas, afiliadas al Estado Islámico, e instó a los residentes a apoyar, en lugar de atacar, a los trabajadores de la salud.
En declaraciones en la cumbre de salud de África en Ghana el martes, el doctor Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, pidió intensificar los esfuerzos para frenar el brote.
“Si no detenemos este brote hoy, podría convertirse en uno de los peores brotes de ébola que el mundo haya documentado”, indicó Kaseya.
Menos del 9% de los contactos previstos de casos confirmados están siendo monitoreados actualmente, muy por debajo del nivel necesario para contener el brote, según los centros de salud de África. Más del 60% de las muertes están ocurriendo en la comunidad antes de que los pacientes lleguen a recibir atención.
Pierre Akilimali, el gerente de incidentes de respuesta al ébola en el Instituto Nacional de Salud Pública de la República Democrática del Congo, señaló que el alto número de muertes en la comunidad sugiere que muchas infecciones no se están detectando o aislando a tiempo, lo que permite que el virus continúe propagándose.