El papa León XIV congrega a 1.2 millones de fieles en una misa en Madrid
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Celebró las raíces y la cultura cristianas de España con la enorme misa matutina en el centro de Madrid
MADRID.-El papa León XIV desafió el domingo a Europa a reconocer las contribuciones del cristianismo a su identidad cultural, al presidir una misa en Madrid a la que asistieron más de un millón de personas y honrar las tradiciones centenarias de devoción religiosa y cultura de España.
Además se contó con un espectáculo nocturno de bailaores de flamenco, guitarra clásica y una conmovedora meditación del actor español Antonio Banderas sobre el arte, la fe y la belleza.
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En sus declaraciones, León desafió a Europa a considerar cuál sería la identidad del continente sin la influencia del cristianismo. Citó su arte, su cultura y el papel desempeñado por los cristianos —”motivados por su fe”— para construir sus escuelas , hospitales y otras instituciones.
“¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe?”, preguntó León, al exigir que se permita a la expresión religiosa mantener su lugar en la esfera pública.
MISA SOBRE ALFOMBRAS FLORALES
León, que llegó a España el sábado al inicio de su visita de una semana, ha querido destacar la larga tradición de cultura y devoción cristianas aquí para animar, especialmente a las generaciones jóvenes, a encontrar su fe. Es una tarea difícil en un país antes firmemente católico donde la práctica religiosa ha ido disminuyendo en gran medida.
El domingo coincidió con la festividad católica del Corpus Domini, que a menudo incluye procesiones de fieles por pueblos y ciudades encabezadas por un sacerdote que porta la Eucaristía. En España, como en otros países de mayoría católica, las procesiones a menudo incluyen elaboradas alfombras florales dispuestas a lo largo del recorrido.
El papa dijo que no se trataba de “una supervivencia folclórica” o “de un simple adorno estético”, sino “de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros”.
Señaló que la continuidad de estas prácticas devocionales señala lo que España puede y debe ser para el mundo.
“He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”, dijo.
Al final de la misa, León XIV llevó una custodia dorada, o recipiente, que contenía una hostia eucarística y caminó sobre algunas de las 16 alfombras de flores que decoraban el recorrido de la procesión, de medio kilómetro (menos de media milla), al tiempo que los niños y la multitud arrojaba pétalos desde detrás de las barricadas.
La visita de León al país de 50 millones de habitantes ha atraído a enormes multitudes, con una vigilia el sábado por la noche que congregó a unos 600 mil jóvenes españoles.
Se arrodillaron durante varios minutos en oración silenciosa junto a León, lo que sugiere que, en efecto, existe interés en la fe entre los jóvenes pese a la sociedad fuertemente secularizada de España.
El domingo, su número se duplicó: los organizadores dijeron que 1.2 millones de personas habían acudido en una brillante mañana de primavera a la misa en la emblemática plaza de Cibeles de Madrid y las calles aledañas, y que más intentaban entrar.
Julián Tapiador, un consultor que acudió a la misa se dijo orgulloso de que el papa esté en España después de 15 años. Octavio Puche, un jubilado, agradeció a León por hacer el viaje.