Fotogalería: Unidos entre la fe y la cooperación, así trabajan los rescatistas en Colombia
En las vitales primeras 72 horas, socorristas con tecnología avanzada y cadenas humanas de civiles buscan vida entre escombros en Colombia, logrando rescatar con vida
Desde el momento del impacto, se desató una carrera contra el reloj para rescatar a las personas atrapadas en Colombia, ya que las primeras 48 a 72 horas son vitales para encontrar sobrevivientes.
Siendo los equipos de bomberos de ciudades como Bogotá y Popayán los primeros en desplazarse a las zonas más afectadas para apoyar las labores.
Donde los profesionales utilizan tecnología avanzada, como sensores sísmicos y cámaras térmicas, introduciéndolas por orificios entre los escombros, tratando de detectar cualquier señal de movimiento o vida bajo el concreto.
Un aspecto conmovedor ha sido la respuesta y unión entre los civiles y profesionales. Siendo los sitios de colapso, donde los ciudadanos han formado cadenas humanas para pasar de mano en mano trozos de concreto y baldes con escombros.
Además de contar con voluntarios que se encargan de organizar insumos como cascos y gafas, mientras que otros distribuyen agua y alimentos a quienes trabajan en la remoción de escombros.
En momentos críticos, se solicita silencio absoluto y la multitud levanta las manos para que los rescatistas puedan escuchar posibles gritos o golpes provenientes de las profundidades de los derrumbes.
Historias de esperanza
Han surgido entre los escombros historias esperanzadoras como el rescate de Daniela Largo en Pereira, quien fue liberada tras más de 12 horas después de que los socorristas lograron estabilizar su brazo atrapado.
Y el de Diana Troncoso en Cali, quien fue liberada tras permanecer casi 30 horas bajo los restos de su edificio gracias al incansable trabajo de los bomberos.
También se registraron rescates milagrosos de bebés y adultos que permanecieron atrapados hasta 36 horas. Estos momentos de alegría son celebrados con aplausos por las multitudes que guardan noticias en los alrededores.
Sin embargo, el trabajo de los rescatistas es agotador y peligroso. Muchos deben dormir en breves descansos sobre el mismo terreno de la tragedia antes de continuar con la búsqueda.
El esfuerzo es incesante, impulsado por la fe de las familias que esperan noticias de sus desaparecidos y la determinación de los equipos de emergencia por no dejar a nadie atrás mientras queda esperanza de vida.