Los archivos Epstein revelan el rol de Ghislaine Maxwell en el círculo de Clinton
La excompañera de Jeffrey Epstein ayudó a asesorar en el lanzamiento de la Iniciativa Global Clinton y organizó su financiamiento con un millón de dólares, según correos electrónicos
Por: Danny Hakim
Ghislaine Maxwell, compañera durante muchos años de Jeffrey Epstein, desempeñó un papel sustancial en el apoyo a la creación de la Iniciativa Global Clinton, uno de los proyectos más destacados del presidente Bill Clinton tras su paso por la Casa Blanca, según demuestran los nuevos documentos publicados por el Departamento de Justicia.
Maxwell participó en las discusiones presupuestarias relacionadas con la primera conferencia de la Iniciativa Global Clinton; habló sobre los retos que planteaba tanto a los ayudantes de Clinton como a Publicis Groupe, la empresa que produjo el acto inaugural; y organizó una transferencia de un millón de dólares para pagar a Publicis por su trabajo en “el proyecto Clinton”, según los correos electrónicos del enorme alijo de documentos recopilados en el marco de las investigaciones gubernamentales sobre Epstein.
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No está claro el origen del dinero ni si Epstein lo proporcionó. Sin embargo, los correos electrónicos muestran que estaba al corriente del pago.
“Pídele que te diga por qué i millón ahora y adónde irá a parar”, escribió Epstein a Maxwell unos días después de recibir las instrucciones de transferencia de Publicis.
La participación de Maxwell en el lanzamiento de la Iniciativa Global Clinton tuvo lugar en 2004, antes de que Epstein fuera imputado en 2006 y se declarara culpable en 2008 por solicitación de prostitución de una menor, y mucho antes de que Maxwell, hija del magnate de los medios de comunicación Robert Maxwell, fuera condenada en 2022 a dos décadas de prisión por conspirar con Epstein para explotar sexualmente a niñas menores de edad.
Los correos electrónicos respaldan una afirmación que Maxwell hizo el año pasado en una entrevista con el Departamento de Justicia, según la cual ella desempeñó un papel clave en la organización de la conferencia mundial.
Clinton ha dicho que dejó de hablar con Epstein en algún momento antes de ser imputado en 2006. En un comunicado, Angel Ureña, portavoz de los Clinton, dijo que el expresidente había “pedido la publicación íntegra de los archivos de Epstein” y “no tiene nada que ocultar”.
“No sabía nada de los delitos de Epstein”, dijo Ureña. “Cuando quedó claro que Epstein no tenía ningún interés genuino en el trabajo filantrópico para salvar vidas, no había motivo para seguir en contacto. Los hechos son los hechos y la verdad es la verdad, y ambos están de nuestro lado”.
Los nuevos documentos muestran el tejido de las conexiones entre los círculos de Clinton y Epstein, que han generado durante mucho tiempo un remolino de teorías conspirativas y acusaciones no verificadas.
Los correos electrónicos refuerzan las versiones anteriores de que Clinton y sus allegados mantenían una relación más duradera con Maxwell que con Epstein. Además de su participación en la Iniciativa Global Clinton, los archivos revelan que Maxwell mantuvo coquetos intercambios a principios de la década de 2000 con Doug Band, quien por entonces era el principal asesor de Clinton.
Ya se sabía que había asistido a la boda de Chelsea Clinton en 2010 junto con su entonces novio, Ted Waitt, un multimillonario del sector tecnológico amigo de los Clinton y prolífico donante de la Fundación Clinton. Y permaneció en la órbita de los Clinton incluso después de que empezaran a salir a la luz informes que la acusaban de mala conducta relacionada con los abusos de Epstein a mujeres jóvenes. El año pasado, Maxwell declaró al Departamento de Justicia que vio por última vez a Clinton en algún momento entre 2016 y 2018, cuando dijo que cenaron juntos en Los Ángeles.
En una entrevista con el Departamento de Justicia el año pasado, Maxwell dijo que “el presidente Clinton era mi amigo, no el amigo de Epstein”. Su abogado no respondió las solicitudes de comentarios.
En una revisión realizada por The New York Times de las referencias a los Clinton en los archivos recientemente publicados, se encontró muy poca información relacionada con la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y poca información nueva sobre las interacciones del expresidente con Epstein, un donante demócrata que apoyó la campaña política de Clinton en 1992 y donó 10.000 dólares para ayudar a reformar la Casa Blanca. También donó 20.000 dólares a la campaña senatorial de Hillary Clinton en 1999.
Los registros que se han hecho públicos anteriormente muestran que Epstein visitó la Casa Blanca varias veces durante el gobierno de Bill Clinton y que este realizó cuatro viajes internacionales en el jet privado de Epstein en 2002 y 2003. Hillary Clinton ha dicho que nunca voló en el avión de Epstein.
El expresidente ha dicho que nunca visitó la isla privada de Epstein en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, una versión respaldada por correos electrónicos entre Epstein y sus socios. (El Servicio Secreto ha indicado en el pasado que no ha estado en la isla y ha dicho en un comunicado que “en este momento, no tenemos ninguna información nueva que aportar en relación con este asunto”).
Los republicanos de la Cámara de Representantes han intentado poner de relieve los vínculos entre los Clinton y Epstein, y han amenazado con acusar a la pareja de desacato al Congreso si no declaraban en la investigación de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes sobre el delincuente sexual convicto. Está previsto que esas declaraciones se lleven a cabo a finales de este mes.
Bill Clinton ha intentado minimizar su relación con Epstein. En una declaración jurada presentada al panel de la Cámara de Representantes el mes pasado, Clinton dijo que, aunque Epstein pudo haber visitado la Casa Blanca mientras era presidente, “no recuerdo haberme encontrado con Epstein, ni ninguna interacción específica con él, mientras ocupaba el cargo”.
El expresidente también dijo que no recordaba cuándo conoció a Maxwell, “aunque creo que entonces ella trabajaba para Epstein”. Clinton dijo que no recordaba sus interacciones específicas con ella ni cuándo la vio por última vez, “pero fue hace muchos años”.
El presidente Donald Trump, quien socializó ampliamente con Epstein y también viajó en su avión privado, ha expresado su recelo ante el hecho de que los Clinton se vean obligados a declarar, a pesar de sus repetidos ataques contra ambos a lo largo de los años.
“Creo que es una vergüenza, para ser sincero”, dijo Trump a los periodistas esta semana. “Él siempre me ha caído bien. ¿Ella? Sí, es una mujer muy capaz”.
Por su parte, Trump tuvo palabras cariñosas para Maxwell en 2020, tras su detención, al decir: “Solo le deseo lo mejor, francamente”. Ambos presidentes parecen haber aportado mensajes para un libro elaborado con motivo del cumpleaños número 50 de Epstein, aunque el personal de Trump lo ha negado.
UN ROL ENTRE BASTIDORES
La Iniciativa Global Clinton se concibió a principios de la década de 2000 como la versión de Clinton de la reunión anual de la élite mundial en Davos, Suiza, con el objetivo de infundirla de una misión más caritativa para dar forma a su legado postpresidencial.
Band, quien desde entonces ha mantenido una ruptura amarga con los Clinton, ha sido considerado durante mucho tiempo la fuerza impulsora del proyecto. La participación de Maxwell ha sido en gran medida desconocida.
Sin embargo, en su entrevista con el Departamento de Justicia el año pasado, Maxwell dijo que había desempeñado un papel “muy importante” en la creación de la Iniciativa Global Clinton, aunque añadió que la idea no fue suya en un principio. “No trato de atribuirme ningún tipo de importancia”, añadió.
Maxwell también indicó que Epstein participó en el esfuerzo, diciendo que “me apoyó para ayudarles, pero luego creo que puede haber intentado utilizarlo para insertarse de alguna manera”.
Richard Attias, exalto ejecutivo de Publicis, dijo en una entrevista esta semana que Maxwell había desempeñado un papel clave en la puesta en marcha del proyecto.
“Estuvo en Davos con el presidente Clinton y fue entonces cuando se dieron cuenta del asombroso impacto de Davos y se les ocurrió la idea de crear algo parecido, pero con una filosofía diferente”, dijo.
Attias dijo que Maxwell envió el millón de dólares a Publicis para pagar su trabajo de producción del evento, celebrado en Nueva York en septiembre de 2005. Dijo que desconocía quién había proporcionado el financiamiento, pero que creía que lo más probable era que procediera de diversas fuentes.
Tras decir inicialmente que no creía que Epstein estuviera implicado, Attias describió posteriormente a Epstein como “uno de los patrocinadores”, pero en textos de seguimiento enviados al Times, también dijo que no lo recordaba realmente, señalando que las conversaciones tuvieron lugar hace más de dos décadas.
Attias, que dejó Publicis en 2008 —y que desde entonces ha producido conferencias para el Times—, dijo en los textos y en la entrevista que, en última instancia, no estaba seguro del alcance de la participación de Epstein en la conferencia de Clinton.
En 2007, cuando los abogados de Epstein buscaban un trato indulgente para su cliente al ser investigado por tráfico sexual, afirmaron en una carta a los fiscales que “formaba parte del grupo original que concibió la Iniciativa Global Clinton”.
El Times identificó un correo electrónico de 2004 de Attias a Maxwell en el que parecía aludir a Epstein.
“Confío en ti y en JE al 300 por ciento”, escribió Attias, a la vez que le rogaba que desistiera de lo que parecía ser un abogado de Epstein que exigía una amplia gama de detalles presupuestarios concretos en las primeras fases de la planificación. (“No tenemos ni idea de cuál será el programa, el lugar de celebración, los hoteles, los asesores, los ponentes, etc.”, escribió Attias a Maxwell).
En una declaración, la Fundación Clinton, que ahora dirige la Iniciativa Global Clinton, dijo que solo aceptó una donación de 25.000 dólares en 2006 de una fundación afiliada a Epstein, de la que ya se había informado. La fundación dijo que no tenía constancia de ninguna otra contribución económica a la Fundación Clinton ni a la Iniciativa Global Clinton relacionada con Epstein o Maxwell.
“Publicis financió el desarrollo del evento para cuya producción fueron contratados en última instancia”, dijo la fundación, añadiendo que “no era responsable de recaudar dinero para el negocio de Publicis”.
VÍNCULOS POSTPRESIDENCIALES
La participación de Maxwell en el lanzamiento de la Iniciativa Global Clinton se produjo durante un periodo en el que tanto ella como Epstein socializaban con el expresidente.
En 2002, menos de dos años después de abandonar la Casa Blanca, Clinton voló en el avión de Epstein en un viaje de 10 días a siete países, entre ellos Ghana y Nigeria. Otros pasajeros del viaje, del que ya se ha informado antes, eran Maxwell y los actores Kevin Spacey y Chris Tucker, según los manifiestos de vuelo y las fotos que figuran entre los documentos que se han hecho públicos.
En algún momento, Clinton parece haber escrito a mano una nota de agradecimiento a Epstein en papel de carta que este guardaba en uno de sus aviones. El Times obtuvo una foto de la nota sin fecha, enmarcada y recuperada del patrimonio de Epstein. En ella, el expresidente le agradecía al financiero haberle permitido “invadir tu espacio privado” y explicaba que había estado “agotado y tenía que alejarme de la multitud”. También escribió que “a medida que avancemos, ¡por fin resolveré el asunto financiero!”.
Los archivos recién publicados muestran numerosas interacciones entre Maxwell y los ayudantes del expresidente.
En noviembre de 2002, Maxwell organizó el envío a Clinton de lo que describió como “pantuflas del diablo” para su cumpleaños, según muestra un correo electrónico. Al mes siguiente, Maxwell y un asesor de Clinton mantuvieron correspondencia sobre temas de conversación para responder a un periodista de Vanity Fair que estaba escribiendo un perfil sobre Epstein. El mismo día, otro asesor de Clinton, Ira Magaziner, envió a Maxwell un correo electrónico en el que describía un proyecto de Clinton para combatir el sida.
Preguntado por el contacto, Magaziner dijo en un correo electrónico al Times que había enviado el tipo de información que compartía con posibles donantes sobre lo que se convertiría en la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud, un grupo que lucha contra enfermedades en decenas de países.
Durante este periodo, Maxwell y Band, entonces asesor de Clinton, también intercambiaban correos electrónicos sugerentes, según muestran los documentos.
“Booboo”, le escribió Maxwell en 2002, “¿estás por aquí? Estoy muy enferma y necesito atención médica inmediata: padezco boobooitis, una enfermedad muy grave. Sin una dosis de booboo los síntomas se acentúan mucho”.
Se refirió a “gritos en la noche que suenan como sonetos de Shakespeare que suenan así: Oh Douglas, oh Douglas, ¿por qué eres Douglas?”.
El mismo día, Band respondió que “mi boobooitis también está alcanzando poporciones épicas”, y añadió: “Están pasando muchas cosas, pero estaré en la booboovilla en cuanto llegues”.
Durante sus intercambios, facilitaron conexiones entre Clinton y Epstein. En un mensaje de abril de 2002, Band escribió: “El presidente quería que te dijera que saludaras a Jeffrey de su parte y que lo extraña”.
En una declaración al Times, Band dijo que su comunicación con Maxwell se produjo cuando él tenía poco más de 20 años y no estaba casado.
“No hubo absolutamente ninguna relación física entre nosotros. Jamás”, dijo, y calificó a Maxwell de “monstruo”.
En 2011, Band envió un correo electrónico a otro asesor de Clinton, ordenándole que “eliminara” a Maxwell “de todas las listas” que le daban acceso a actos relacionados con Clinton, a medida que crecían las dudas sobre su conducta, según una copia del correo electrónico vista por el Times.
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A principios de ese año, un informe del Daily Mail la había apodado “la ‘solucionadora’ de Epstein”.
Ureña, portavoz de los Clinton, dijo que en aquel momento no se había comunicado a toda la organización nada sobre la prohibición de Maxwell.
Maxwell reapareció de nuevo en un acto de la Iniciativa Global Clinton en 2013, después de que Band dejara de trabajar para los Clinton, y fue galardonada por un proyecto de conservación de los océanos.
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