El estrecho de Ormuz, uno de los más importantes del mundo para el comercio de petróleo, está paralizado por la guerra en Irán
La República Islámica cumplió una amenaza recurrente: sembrar la semilla del miedo en las naves y la tripulación que transita por el estrecho de Ormuz
En la última edición de más de cuatro décadas de conflicto entre Washington y Teherán, todas las líneas rojas se han traspasado.
Por órdenes del presidente estadounidense Donald Trump, el 28 de febrero fue asesinado el líder supremo Ali Jamenei.
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Como respuesta, la República Islámica cumplió una amenaza recurrente: sembrar la semilla del miedo en las naves y la tripulación que transita por el estrecho de Ormuz.
En lo inmediato, las estaciones de gasolina suben el precio de los combustibles, particularmente del diésel en el caso de Europa, lo que obliga a las autoridades a realizar ajustes al alza en sus perspectivas inflacionarias y en las tasas de interés a mediano plazo.
De acuerdo con un informe solicitado por la Cámara de los Comunes al Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento, Irán tiene el control de facto sobre el estrecho de Ormuz.
“Con regularidad, Irán ha practicado su capacidad para cerrar el estrecho. Irán puede sacar ventaja del limitado punto de acceso al estrecho; le permite desplegar rápidamente embarcaciones, si es necesario, para interferir en el tráfico naval y mercante”.
”Las fuerzas navales iraníes, incluyendo el Ejército y la Guardia Revolucionaria Islámica, disponen de una serie de capacidades y pueden emplearlas para amenazar los intereses marítimos de la región, entre ellas, misiles antibuque y de crucero costeros, fuerzas especiales navales, minas marinas, embarcaciones explosivas, embarcaciones de ataque rápido, drones y pequeños submarinos”.
”Irán tiene capacidad de hostigar, abordar, capturar, atacar o hundir cualquier buque mercante, incluidos los pertenecientes al Reino Unido, que opere en el golfo, estrecho de Ormuz o golfo de Omán”.
Además, Teherán tiene como alternativa la milicia de “voluntarios”, la Fuerza de Resistencia Basij.Entre Omán e Irán, el estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo.
Es atractivo para la navegación comercial debido a que es lo suficientemente profundo y ancho como para permitir el paso de los petroleros más grandes del mundo.
El acceso tiene 50 kilómetros de ancho y la salida es de 33 kilómetros. Al norte está Irán y al sur Omán y los Emiratos Árabes Unidos.Debido a que por ahí transitan grandes volúmenes de petróleo, es considerado uno de los puntos estratégicos más importantes del mundo.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) reporta que en 2024 circularon a través del estrecho una media de 20 millones de barriles de petróleo al día, equivalente al 20% del consumo mundial de petróleo líquido y al 30% del crudo transportado por mar.
En total, cada año transitan por ahí 600 mil millones de dólares en petróleo.
Aunque la mayoría de los puntos de cruce marítimo críticos pueden eludirse utilizando otras rutas, la mayor parte de la producción petrolera de Irak, Kuwait, Irán y Arabia Saudita no tiene medios alternativos al estrecho para salir de la región, con excepción de oleoductos con capacidad limitada.
La disrupción vista como resultado de las hostilidades militares afectará principalmente a los mercados asiáticos, destino del 84% del petróleo y del 83% del gas natural licuado que transitó por el estrecho en 2024.
China, India, Japón y Corea del Sur son destino del 69% del total. Para EU representa 7% del petróleo importado y 2% del crudo que consume.
La escalada militar en el golfo Pérsico está alterando la circulación marítima global, provocando un aumento en los precios del transporte y alimentando el riesgo de saturación en otros nodos marítimos clave, como Sri Lanka, Malasia y Singapur.
”Medio Oriente se encuentra en la encrucijada de las principales rutas comerciales mundiales. Cuando se suspenden o desvían los servicios que atraviesan la región, el impacto no se limita a la zona inmediata. Los viajes más largos y los cambios en la rotación de la red pueden provocar retrasos y ajustes de programación en las rutas comerciales conectadas a nivel mundial”, afirma el presidente del Consejo Mundial de Transporte Marítimo, Joe Kramek.
Aunque oficialmente el paso no está cerrado, el transporte marítimo se ha paralizado por falta de garantías.
“Estas tripulaciones simplemente están haciendo su trabajo y deben ser protegidas de los efectos de las tensiones geopolíticas más amplias. La libertad de navegación es un principio fundamental del derecho marítimo internacional y debe ser respetada por todas las Partes, sin excepción”, afirma el secretario general de la Organización Marítima Internacional, Arsenio Domínguez.