Los pininos de los Candidatos
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La hoja de vida de los candidatos: Sus primeros pasos en la política
A los 23 años, Andrés Manuel López Obrador coordinó una campaña electoral. Enrique Peña Nieto comenzó en la política a los 24 años. Gabriel Quadri de la Torre se forjó en manifestaciones ecologistas en los años 80, y Josefina Vázquez Mota fue conferencista en los años 90.
Gabriel Quadri: con vena ecológica
Pese a haber estudiado ingeniería civil, fundó hace 30 años con su entonces esposa una organización ambiental, quizá la primera a escala nacional
Mientras más popular y pegajoso sea un spot para atraer votos, mejor. Esta regla la conoce bien Nueva Alianza. Hace seis años puso a sus candidatos a cantar y a mover las caderas con la canción Uno de tres, con lo que mantuvo el registro. Hoy, aunque Gabriel Quadri no salió meneándose ante las cámaras para llamar a los votantes y así lograr la supervivencia del Panal, en las redes sociales le compusieron el Quadribaile, a ritmo tribal.
El rostro del ecologista -el mismo que, una mañana de los años ochenta, al ver indignado la destrucción de los Viveros de Coyocán, decidió fundar "la primera organización ecologista de alcance nacional"- hace dos semanas apareció en un video "no oficial", caricaturizado en un antifaz, que incluye sus "lentes y bigotes".
Desde su cuenta oficial, el mismo Gabriel Quadri retuiteó el clip que circula en YouTube llamado "Agárrate bien los lentes y los bigotes", que hizo un grupo anónimo, donde varias personas usan el antifaz de Quadri, bailando y cantando: "Con mis lentes y mi bigote. con este baile voy invitando a que todos voten", en distintas locaciones (en el mercado, en la Alameda, en Bellas Artes, etcétera).
Hasta el académico y funcionario más serio, como se había conducido Gabriel Quadri, puede hoy aceptar estrategias populares en una elección presidencial. La razón se llama política.
Mucho antes, los reflectores de los medios voltearon hace 30 años hacia el ecologista por la grilla y la denuncia contra el desastre natural en los Viveros de Coyoacán. "Las demandas permitieron inicialmente sensibilizar a la opinión pública", dice Regina Barba Pirez, primera esposa de Quadri.
Furioso por esta situación, en 1982 se le ocurrió, junto con Regina, redactar un volante y producir tres mil ejemplares para explicarles a los colonos su preocupación e intención de recuperar el parque.
Tal éxito tuvieron, que 700 personas decidieron unirse a la causa. Entonces nació la Asociación Ecológica de Coyoacán. Posteriormente, la organización no sólo se preocupó por los problemas de los Viveros, sino que intervino en la denuncia de tala indiscriminada en el sur de la ciudad.
"Realizábamos manifestaciones contra la contaminación ambiental que provocaron respuestas de aquel gobierno. En los 80, yo salía a correr en las mañanas y me dolían los ojos, la garganta, la nariz", recuerda Quadri.
"Era un grupo muy aguerrido, los ecologistas corrían alrededor de los Viveros exigiendo su recuperación", recuerda Adrián Fernández, ex director del Instituto Nacional de Ecología.
Gabriel y Regina se conocieron en la Universidad Iberoamericana. A pesar de que el sueño de Quadri había sido estudiar en la Máxima Casa de Estudios y seguir los pasos de sus tíos graduados en CU, las intermitentes huelgas en la UNAM de los años 75 y 76 (provocadas por el sindicato académico, que exigía un contrato colectivo), lo obligaron a buscar otra opción.
"No quería perder el tiempo", asegura. Entonces, Adelina de la Torre, su madre, la encargada de mantenerlo tras el divorcio con su padre, aceptó que su hijo continuara con una educación privada. Hasta el último semestre de ingeniería civil estuvo cubierto con el salario de secretaria que percibía en una importadora de vinos francesa.
A él siempre le apasionó la ingeniería civil. "Unos más y otros menos, pero todos recordamos de nuestra niñez la piel de gallina y el orgullo que causaban los noticieros de cine, donde la voz de Fernando Marcos y Huapango de Moncayo nos hacían atestiguar las hazañas de la ingeniería nacional en la construcción del México moderno", recuerda el ecologista.
Sin embargo, la ingeniería era insuficiente para satisfacer su sed de conocimiento. Así como al ir dominando un idioma, de inmediato iba interesándose por otro hasta llegar a cuatro: inglés, francés, ruso y alemán, lo hizo con sus estudios en la universidad. A la par de su carrera, tomaba clases de economía y sociología.
En las clases de sociología, precisamente, se enamoró de Regina. "Hubo algunas interrupciones, en razón de otras mujeres, pero finalmente nos casamos", afirma con una mueca pícara.
Contrajeron nupcias muy jóvenes, poco tiempo después de terminar ingeniería civil. A los 24 años, Quadri tuvo a su primer hijo, Paulo (quien ahora está en Yale estudiando una maestría en ciencias ambientales), y dos años después nació Luciano (su hoy coordinador de campaña).
Mientras estudiaba ingeniería, Gabriel descubrió la rama académica que más reconocimiento le valdría a lo largo de su vida: la ecología. Un profesor de economía, integrante del Banco de México, lo invitó al norte de Nayarit a trabajar en un programa de desmontes de cultivo con tractores. "Destruían las selvas para hacerlas unas tierras de cultivo que no iban a ser productivas. Lo peor es que nadie decía nada, y a nadie le importaba."
Desde ahí se le metió la férrea idea de que el gobierno debía eliminar los subsidios al campo.
Esa experiencia "me marcó muchísimo"; a partir de ese momento echó raíces en los temas ambientales. Luego sería vecino de los Viveros de Coyoacán y el impulso de su esposa socióloga lo llevaría a fundar una organización pionera en ecología.
Su matrimonio con Regina fue productivo y "muy feliz", pero corto; no duró más de seis años.
Después de que Quadri regresó de Austin, Texas, con su esposa y sus dos hijos, la pareja decidió separarse. "Nos distanciamos por muchas razones."
Recuerda Luciano: "Algo que siempre marca la vida de un niño es un divorcio. Yo tenía como cuatro años, no me acuerdo bien. Fue difícil la transición del cambio de casa y adaptarse a una nueva vida. Era ver a mi papá los miércoles por la noche, los fines de semana, después él tuvo novia".
Por su excelente desempeño en la Universidad de Austin, donde logró una mención honorífica y un premio de Banamex, por su tesis de maestría, Modelo óptimo del control para el pueblo mexicano, consiguió de inmediato trabajo en el Banco de México, como jefe de Financiamiento Externo. Sin embargo, la inquietud ecológica no se la podía sacudir.
Aunque tenía un buen puesto en el banco, su militancia en temas ambientales creció y comenzó a engrosar su currículum en esta área, por lo que Manuel Camacho Solís, entonces jefe del Departamento del Distrito Federal, invitó a Gabriel como asesor de ecología a su gobierno, a finales de los ochenta.
En el DDF no sólo comenzó su carrera ecológica en las instituciones, también conoció a Thelma Lazcano, arquitecta encargada de restaurar las viviendas después del terremoto del 85, con quien se casó y tuvo a su tercer y último hijo, Andrés, hoy de 17 años y campeón panamericano de Bádminton.
Con Thelma lleva 22 años de matrimonio; son muy unidos y cada vez que a ella se lo permite el trabajo, acompaña a su esposo a los actos de campaña. Su imagen bohemia y casual como pareja del candidato ya hasta ha sido analizada en revistas del corazón. 
Gabriel Quadri ha tratado de presentar una imagen de político poco convencional, como lo muestra la fotografía donde ayuda en labores domésticas.
Propuesta ambiental
La idea de Gabriel Quadri de fundar la primera asociación nacional ecológica en México no se queda en una mera anécdota. En el punto 6 de su plataforma como candidato menciona lo siguiente:
Crear la Oficina de la Presidencia de la República a cargo de la coordinación de la política de cambio climático en materia de mitigación y de adaptación.
Integrar las facultades en energías renovables a medio ambiente y recursos naturales dentro de la estructura actual de Semarnat.
Unir el Instituto Nacional de la Pesca a la actual Semarnat, así como de facultades de regulación ecológica de la pesca. Mantener el fomento a la pesca en Sagarpa, para evitar captura regulatoria.
Crear la Secretaría de Energía Renovable, Medio Ambiente y Recursos Naturales (Sermaren).
Impulsar un cambio de estructura en la nueva secretaría sin ampliar burocracia (energía renovable, mares).
Dotar de autonomía y transferencia de mayores presupuestos a la Conanp.
Permitir que en materia de aguas residuales industriales y municipales se transfiera a la Profepa, con las capacidades necesarias.
Realizábamos manifestaciones contra la contaminación ambiental que provocaron respuestas de aquel gobierno. En los 80, yo salía a correr en las mañanas y me dolían los ojos y la nariz." Gabriel Quadri, candidato presidencial.
Enrique Peña Nieto: echado pa'delante
El inicio de la carrera del priista no se entiende sin el nombre de Arturo Montiel, en 1991, él lo lanzó a la política, cuando el hoy aspirante tenía 24 años.
Con el título de abogado ya casi colgado en la pared, Enrique Peña Nieto empezó a ganar su propio dinerito; trabajó para el notario público número 6 del Distrito Federal, Fausto Rico Alvarez, en 1988, justo cuando su pariente, Alfredo del Mazo González, era mencionado como un firme aspirante presidencial.
Veinteañero aún y al margen de la vida política formal, el candidato del PRI a la Presidencia de México trabajó para la Corporación Industrial San Luis, dedicada a la manufactura de autopartes, y en el despacho jurídico Laffan, Muse y Kaye.
En su tiempo como alumno de la Universidad Panamericana en la Ciudad de México, Peña Nieto compartió en algún momento la misma casa de huéspedes en la colonia Florida del Distrito Federal con Eustaquio de Nicolás, actualmente presidente del consejo de administración de Homex, empresa líder en construcción de viviendas en México.
Además de haberse hecho muy amigo de De Nicolás en la universidad, Peña solidifica su amistad con Luis Miranda, con quien, además de ser mexiquense y amigo desde la adolescencia de Peña, coincide en el gobierno de Arturo Montiel.
Igual que Peña, Miranda ocupa varios cargos en la administración 1999-2005 del Estado de México. Miranda también vivió en la misma casa de huéspedes en la capital del país.
Peña Nieto escribió su tesis de licenciatura en derecho sobre el presidencialismo mexicano y Alvaro Obregón. Además de dedicarle el trabajo a su familia, la tesis tiene una dedicatoria para Arturo Montiel Rojas, entonces presidente del PRI en el Estado de México, cargo que ocupó otra vez entre 1997 y 1998, y desde donde saltó a la candidatura a gobernador.
Después de su graduación como abogado, Peña Nieto hizo una maestría en administración de empresas en el Tec de Monterrey, campus Estado de México.
En ese mismo 1991, Enrique Peña inicia formalmente su carrera política al amparo de Montiel Rojas. Con 24 años de edad, el maestro Peña Nieto es nombrado secretario del Movimiento Ciudadano en la zona I del Estado de México del comité directivo estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares del Estado de México (CNOP), uno de los tres sectores del PRI. En ese momento Arturo Montiel fungía como dirigente de la Federación de Organizaciones Populares del Estado de México (FOPEM).
En esos primeros trabajos territoriales, Peña Nieto coincidió con el actual diputado federal Carlos Flores Rico, actualmente líder del Movimiento Territorial y entonces empleado del programa Solidaridad, a cargo de Carlos Rojas Gutiérrez, hermano del ahora líder de los priistas en la Cámara de Diputados, Francisco Rojas Gutiérrez.
Flores Rico recuerda a un Peña Nieto muy echado "pa'delante" en su trabajo cuerpo a cuerpo en las comunidades del oriente mexiquense.
Entre 1991 y 1993, Peña Nieto fue representante de la Comisión Coordinadora de Convenciones para la Asamblea Municipal del Frente Juvenil Revolucionario del PRI en el Distrito XXIV del Estado de México; delegado de organización en Jocotitlán y San Bartolo de Morelos; delegado distrital del XV distrito local.
La vena pedagógica que no terminó de usar en la Universidad Panamericana, para dedicarse a la política, Peña Nieto la ocupó en el Estado de México, donde se convirtió en instructor del Centro de Capacitación Electoral del PRI.
Dos años después de haber empezado a picar piedra y haber gastado muchos pares de zapatos recorriendo calles de las comunidades más pobres del Estado de México, en 1993 Peña Nieto recibe una nueva encomienda de manos de Montiel Rojas, que estaba de salida de la dirigencia del PRI mexiquense.
Montiel invitó al joven Enrique a ser el subcoordinador de Finanzas de la campaña política de Emilio Chuayffet, quien buscaba la gubernatura. Con la experiencia que fue acumulando en esos dos años de trabajo territorial y su entrada a un puesto de cierta relevancia, las puertas de la política local se abrieron para Peña Nieto, gracias a Montiel Rojas.
Con el triunfo de Chuayffet, Montiel se convirtió en secretario de Desarrollo Económico y Peña Nieto pasó a ser el secretario particular de Montiel. Debido a la renuncia de Esteban Moctezuma Barragán a la Secretaría de Gobernación en marzo de 1994, el presidente Zedillo nombró a Chuayffet en su lugar.
En la dependencia federal ya estaba Montiel, como director de Protección Civil, bajo el mando de Humberto Lira Mora, que fue removido, lo cual llevó a Montiel a la dirección de Talleres Gráficos de la Nación hasta 1997, cuando empezó un segundo periodo al frente del PRI mexiquense.
Peña Nieto siguió como particular del titular de Desarrollo Económico, Juan José Guerra, y se mantuvo en la grilla mexiquense como consejero estatal.
En 1999, cuando Arturo Montiel es destapado como candidato priista a la gubernatura del Estado de México, Enrique Peña Nieto, ya con 33 años de edad, vuelve a ser subcoordinador financiero de la campaña política de su mentor. Con el triunfo de Montiel, el nuevo gobernador pone a Peña Nieto en un puesto que ya antes había ocupado, la secretaría particular. 
De esa época (1993) es su boda con Mónica Pretelinni , con quien procreó tres hijos.
Su referente
El pasado 19 de marzo,Excélsior publicó un reportaje sobre la admiración que Enrique Peña Nieto le tiene al presidente Adolfo López Mateos
Considerado el precursor del llamado desarrollo estabilizador de México, López Mateos es el ex presidente de México que más admira el mexiquense, porque es su modelo a seguir, es el espejo en el que el candidato del PRI a la Presidencia quisiera reflejarse.
El ex presidente Adolfo López Mateos y el candidato Enrique Peña Nieto son herederos del llamado grupo Atlacomulco. El primero es el heredero político de Isidro Fabela, patriarca del grupo del que salieron Carlos Hank González, Alfredo del Mazo González, Emilio Chuayffet y Arturo Montiel.
Peña Nieto es familiar, tanto por parte de su madre como por la de su padre, de ex gobernadores: su padre, Gilberto Enrique Peña del Mazo, es pariente de Alfredo del Mazo González; y su madre, María del Perpetuo Socorro Ofelia Nieto Sánchez es hija de Enrique Nieto Montiel, casado con Ofelia Sánchez Colín, hermana de Salvador, quien fue gobernador del Estado de México.
Mi gusto por la política y mi compromiso por México surgieron desde muy joven. Soy orgullosamente priista desde 1984. Poco a poco, con perseverancia y trabajo, adquirí más responsabilidades. Enrique Peña Nieto, candidato presidencial (de su sitio oficial)
Josefina Vázquez Mota: ese modo de hablar
Antes de su arribo a la política, era una conferencista peculiar: muchos la subestimaban por su estatura y complexión, pero, ya en el podio, auditorios completos de México y sudamérica se le rindieron.
La primera vez que Rocío González Gama imaginó a su jefa despachando en Los Pinos fue porque el doctor Joan Ginebra le comentó: "A Josefina la veo o en la cárcel o en la Presidencia".
La expresión del académico español resumía el impacto que había generado la expositora Josefina Vázquez Mota.
Además de valiente en sus críticas al poder, la consideró atinada en su definición de los retos del país: restaurar la credibilidad y confianza; fortalecer a las instituciones; vigencia de un Estado de derecho, y vencer el abstencionismo.
"Ay, doctor, mejor en la segunda, porque a la cárcel no me gustaría acompañarla", comentó Rocío, secretaria de la candidata desde hace 27 años.
El comentario ocurrió en 1995. La expositora había entusiasmado a estudiantes y profesores en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE).
El auditorio ovacionó a la economista que hablaba de los cinco sentidos para transformar al país: el sentido común, el de la acción, el de urgencia, el de servicio y el de lo trascendente.
"El éxito de un líder será proporcional a su capacidad de administrar los talentos de su gente", habría dicho Vázquez Mota en algún momento de la presentación. Esa cita figura entre los centenares de acetatos que su asistente de entonces, Edith
Escobar Copca, conserva de aquellos años 90, cuando las conferencias de Josefina eran demandadas en México, Perú, Chile y Colombia.
Acompañante y colaboradora de la abanderada panista desde 1988, la actual directora general de Servicio a Diputados en San Lázaro evoca esos años en los que preparaban las cápsulas de economía en cámaras empresariales. El despacho estaba en la calle de Otoño, en La Petrolera.
Eduardo Tercero, quien en la industria farmacéutica organizaba eventos para médicos y empleados del sector, recuerda cómo contactó a Josefina. "Necesitaba un gran motivador y me la recomendaron para una convención en Vallarta. Y que la veo tan chaparrita. Híjole, pensé, a ver si no me estoy jugando el cargo. La esperaba físicamente imponente. Ya en el podio, al escucharla, respiré aliviado; la gente está apantallada, tenía un dominio escénico único", describe.
Como Eduardo Tercero, el colombiano Juan Manuel Flores destaca la disciplina de aquella expositora, preparada para sus diversas audiencias, dejándolas siempre impactadas.
Edith subraya la singularidad de su jefa: "Hablaba del entorno político y económico y de ahí llegaba a la responsabilidad de cada empresa y sus integrantes. Su magia era que sabía escuchar y responder a las necesidades del otro".
A su llegada a Colombia, cuenta Flores, los dos mil 500 representantes del congreso anual de cámaras, en Cartagena, la siguieron con pasmo durante tres horas.
"Era 1995 y el tema, la globalización. Manejó con una claridad lo que el cambio significa política y socialmente en las empresas, que nos dejó con la boca abierta, parecía que Colombia era su país. Quedamos enamorados. Le cabe el mundo en su inteligencia. Y como en mi país, para gobernar hay que saber hablar, le dije, `usted está para Presidenta de México'".
En rutinarias incursiones a esa nación surgió el libro de desarrollo personal Dios mío, hazme viuda por favor. "Ella marcó a mucha gente, poníamos 200 ejemplares y se vendían 300", afirma el empresario.
Paralelamente, los directivos de Pinturas Comex, empresa vinculada a la familia, le encargaron el proyecto de la capacitación para los dueños de las franquicias, a fin de proteger sus puntos de venta de una apertura comercial que traería competencia extranjera y que iniciaba apenas. De ahí surgió el Centro de Desarrollo Integral Comex (CEDIC). 
María José, la mayor de sus hijas, nació en 1987, y desde entonces Josefina Vázquez Mota ya recorría el continente impartiendo conferencias sobre economía
Sin respiro
La historia de la Josefina conferencista había surgido al concluir la carrera de Economía en la Universidad Iberoamericana.
Dos años después, en 1984, Patricia Bueno ganó el premio al mejor aparador, se hizo representante de las propietarias de boutiques y asumió la vicepresidencia de la Cámara de Comercio del DF, cuyos 112 grupos solicitaban las ya famosas "cápsulas económicas" de Vázquez Mota.
Cuando fue con nosotras, le comenté que su conferencia sonaba muy buena, pero que no había entendido nada. Somos señoras buticarias. Creí que se molestaría, pero me pidió sugerencias y me nombró su sinodal", cuenta la propietaria de una tienda de ropa de bebé en Polanco.
"Creamos los congresos de empresarias y fue nuestra primera oradora. Viajamos a España y Buenos Aires. Ahí le hicieron el `fuchi', la vieron morenita, chaparrita. Y al final, aplaudiéndole de pie", relata Patricia.
Fue una etapa en la que Josefina traducía las complejidades de la vida económica a empresarios y comerciantes. "En la Cámara, todo mundo la adora. Era muy clara. Cuando el boom de la Bolsa, ella nos alertó que pronto caería y así fue".
A mediados de los 90, la candidata y su familia se instalaron en Chihuahua. "Me propone que pusiéramos una tienda como socias. Nos quedó una muy bonita y cortamos el listón con la esposa del gobernador. En 1999 nos fuimos a la Feria de Valencia y a ver a Santiago de Compostela. 
Vázquez Mota se dedicó 20 años a dar conferencias antes de ser invitada a participar en el PAN.
En esos días la buscó Carlos Medina para ofrecerle una diputación. Y ahí se terminó la venta, porque el que tiene tienda que la atienda". Ese verano concluyó una vida profesional vinculada a la economía y la capacitación empresarial.
Josefina obtuvo su primer empleo en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y, posteriormente, en Consultores Internacionales.
"Siempre estudié y trabajé. El policía de la oficina se quejaba porque lo despertaba. Al salir de la Ibero me casé y tuve un receso laboral como de cuatro meses, que jamás volvería a vivir", resume.
A invitación de Jorge Gallardo, socio de su papá en el negocio de la venta de pinturas, comenzó a exponer las citadas "cápsulas económicas".
Aquellos años se caracterizaron por dilemas en torno a la maternidad: "Ahí conseguí mi primera conferencia, en Tampico, con el sector automotriz y me pagaron 500 pesos. Perdí a mi primer hijo, era un varón, por razones físicas, fue muy doloroso".
En 1987 nació María José. La panista describe los cambios experimentados: "Subía y bajaba, seguía con las conferencias y en un pedazo del embarazo me mandaron a reposo. Majos tenía tres meses cuando regresé a trabajar".
A inicios de los 90 nació su segunda hija. Y otra vez el reposo obligado. "Con Celia María llegó la mejor época laboral. Hacía piruetas. Iba un martes a Argentina, daba la conferencia, y el miércoles de regreso. Disfrutaba los vuelos: leía, escribía. En 1992 me embaracé de Monserrat y el riesgo fue mayor. Era de alto riesgo y tenía que quedarme en casa seis meses. Nació a los ocho meses, se quedó 17 días en el hospital. Y 20 días después volví a las conferencias".
Conferencia a sus hijas
Hiperactiva, Josefina Vázquez Mota debió ser obligada a guardar reposo durante sus embarazos, ya que se negaba a dejar de trabajar. De hecho, dio conferencias en Perú durante los años de Sendero Luminoso.
Rocío González Gama, secretaria de la candidata desde hace 27 años, asegura que los reposos fueron relativos porque Josefina la llamaba a su casa para preparar el regreso. "Trabajaba en la cama, mientras le hacía caballito a Majos, porque nunca quiso decirles `no puedo' o `no quiero' a sus hijas".
Tampoco lo hizo con el juego de cartas, en el que, según cuenta María José, "mi mamá siempre ha sido muy mala, pero a mí y a mis hermanas nos gusta mucho y siempre le teníamos que volver a enseñar".
A cambio de ese déficit, contrasta su hija mayor, "ella era excelente para contarnos unas historias padrísimas. Había una estrella de cinco picos y un conejo al que su mamá antes de morir le regala el poder de subir a la luna y ahí encontrarse con su familia. Y estaba Rupertina, la niña que mi mamá inventó y nos actuaba cuando nos portábamos mal, y que nos convencía de hacer bien las cosas".
"El éxito de un líder será proporcional a su capacidad de administrar los talentos de su gente." Josefina Vázquez Mota, candidata presidencial del Pan, frase tomada de los acetatos que la panista utlizaba en los años 90, cuando daba conferencias sobre las complejidades de la economía y su impacto en las empresas.
Andrés Manuel López Obrador: salió respondón
El temperamento, le ha traído problemas, pero también abrió las puertas de la política al tabasqueño, quien a los 23 años ya era coordinador de campaña.
A los 23 años de edad, Andrés Manuel López Obrador coordinó la campaña a senador de su paisano Carlos Pellicer, a quien admiraba por protestar con poesía y reclamar con política. Si bien, en la competencia electoral de 1976 Pellicer era el abanderado del PRI, la campaña se llevó a cabo destacando una característica peculiar para la época: que se trataba de un candidato ciudadano.
Por esas fechas, Pellicer sostuvo un encuentro con el ingeniero Leandro Rovirosa Wade, entonces secretario de Recursos Hidráulicos del presidente Luis Echeverría y aspirante a la gubernatura de Tabasco, para hablar de los problemas de abastecimiento de agua potable y obras públicas en la entidad, sobre todo en la zona indígena de La Chontalpa.
El aspirante a senador iba acompañado de López Obrador, quien intervino en la conversación con un tono de pocos amigos. Él mismo ha contado que esa vez "fui poco prudente porque alcé la voz y me exalté. Al salir le ofrecí disculpas al maestro Pellicer y él me dijo serio: ¡`A usted no lo vuelvo a traer'! Luego soltó la risa, se carcajeó".
Nunca pensó López Obrador que aquel encuentro y carácter mostrado le traería un gran fruto en su trayectoria, pues Rovirosa Wade mandó investigar al muchacho, descubriendo que era un tipo querido por los habitantes a quienes sirvió de enlace entre sí, ya que las comunidades vivían en distanciamiento.
Empezada la presidencia de José López Portillo, Andrés Manuel fue designado delegado del Instituto Nacional Indigenista, luego de que Pellicer se lo pidiera a Rovirosa y éste lo recomendara ampliamente con Ignacio Ovalle, director general del INI.
Durante su gestión, la administración federal designó recursos nunca antes vistos para aquella comunidad indígena que no sólo alcanzaron para construir caminos y puentes, sino escuelas, otorgar créditos para reactivar su producción regional e incluso la inauguración de una radiodifusora que transmitía en chontal y español.
En Tabasco, todavía a finales de los setenta, ser del PRI significaba no tener oposición. Se acercaba la sucesión de Rovirosa Wade, y el que sonaba fuerte para sucederlo al frente de la administración local era Enrique González Pedrero.
El entonces delegado nacional del INI apoyó la candidatura de ese hombre, en buena medida porque era esposo de una escritora con quien López Obrador había hecho una muy buena amistad: Julieta Campos. Andrés Manuel se adhirió a la campaña, manteniéndose al margen de la militancia, pero tras el arrasador triunfo de 1982, Pedrero le propuso la presidencia del Revolucionario Institucional en Tabasco, y López Obrador aceptó.
"No pertenecíamos al PRI sino que los hicimos por esta circunstancia especial. además, en esos tiempos, no teníamos realmente otra opción. En Tabasco no había una tradición opositora. El PRI era predominante y la política se hacía básicamente en ese partido", ha escrito en sus memorias.
Por esas fechas en que otro tabasqueño de su generación, Roberto Madrazo Pintado, fortalecía su liderazgo en la Ciudad de México asesorando al regente capitalino Carlos Hank González, López Obrador buscaba hacer política en un instituto al que acababa de ingresar muy a su manera: esas secciones vecinales que había establecido en La Chontalpa comenzó a formarlas por toda la entidad hasta tener unas mil 300 con la encomienda de convertirse en ojos ciudadanos de los alcaldes.
A González Pedrero se le vino una rebelión de presidentes municipales, más de 15 le presionaron y éste cedió echando a Andrés Manuel de la dirigencia. "El ensayo duró siete meses: había entrado a la presidencia del PRI en 1983 y para septiembre se había desatado la crisis", ha contado López Obrador.
La figura del tabasqueño había dado de qué hablar durante su paso por la dirigencia estatal del PRI y en su corta trayectoria política había hecho buenos amigos que no se olvidaron de él. Ignacio Ovalle estaba de embajador de México en Buenos Aires cuando se enteró que Clara Jusidman, entonces titular del Instituto Nacional del Consumidor, buscaba a una persona que ayudara en la capacitación de los derechos al consumidor. Y le presentó a López Obrador
"Supe que era él. Entendió inmediatamente la propuesta de cómo capacitar para la orientación al consumo", cuenta Clara Jusidman a Excélsior. López Obrador buscó salir a dar pláticas en varios lugares y constituyó brigadas de capacitadores que salían a la calle ofreciendo alternativas de consumo en una época en que la fuerte crisis de 1982 aún hacía daño a las familias mexicanas.
Se le proponía a la gente preparar productos ricos y nutritivos, se les enseñaba a seleccionar productos, leer etiquetas y, por primera vez en México a escala federal se impulsaba la defensa de los derechos a consumidores promoviendo ley de protección al consumo. Uno de los lugares favoritos de López Obrador para ir a dar ese tipo de pláticas era afuera en los hospitales.
Para sorpresa de muchos en el Instituto, el tabasqueño consiguió a precios muy accesibles canastas de verduras traídas de la Central de Abasto y que la gente aprovechaba bien. Quiso intentar una modalidad colectiva, que grupos de personas hicieran compras en común como base organización de consumidores, pero allí no hubo mucho éxito porque la gente no confía en eso debido a que debía dar dinero por anticipado a un líder. Aun así en esos dos campos, el de la capacitación y orientación al consumo, a Andrés Manuel le fue bien.
Durante el terremoto del 85 seguía al frente del área de capacitación al consumidor, y Clara Jusidman apoyada de López Obrador hicieron brigadas para ayudar al rescate de personas y desempeñaron actividades de vinculantes de oferentes de servicios y necesidades. Había, por ejemplo, una empresa que ofrecía excavadoras y ellos señalaban el lugar donde era necesaria la ayuda.
La última vez que Jusidman vio a López Obrador en el Instituto debió haber sido el año de 1988. Se suponía que Andrés Manuel se había ido de vacaciones a Cuba para encontrarse con Ovalle, pero la directora se lo encontró en el elevador de la oficina.
-¿Qué hace por aquí? -le dijo un tanto asombrada. Y añadió: -¿No que se iba a ir a Cuba?
-Cambio de planes. Hay una propuesta que no puedo rechazar. He decidido contender por la gubernatura de Tabasco.
-Es muy joven, tiene un futuro por delante.
Pero López Obrador se había hastiado del priismo y decidió aceptar la propuesta del Frente Democrático Nacional, un movimiento que buscaba derrocar al Revolucionario Institucional en el país que fue la antesala política del PRD, proyecto que irritó a destacados priístas entre ellos a Carlos Salinas de Gortari, quien estaba a punto de ser nombrado oficialmente el candidato presidencial y cuyo triunfo quedaría en duda.
El tabasqueño había buscado la oportunidad vía el PRI para la presidencia municipal de Villahermosa, pero el mandamás del tricolor en su entidad, Salvador Neme, le contestóque ni soñando aspirara a ser el candidato porque la posición estaba comprometida para el sindicato petrolero. Su trabajo en favor de los indígenas, sin embargo, influyó para que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas designara una comisión encabezada por Graco Ramírez para buscar a López Obrador y ofrecerle la candidatura no a una alcaldía sino al gobierno de Tabasco.
En una reunión meses después que Clara Jusidman sostuvo con Carlos Salinas, en carácter de secretaria de la comisión de Alimentación del instituto de estudios políticos del PRI, ella entregó una investigación a él. Salinas de Gortari no se detuvo para tocar el tema Andrés Manuel. Le preguntó por el tabasqueño, pues sabía de su amistad por el paso de ambos en el Instituto Nacional del Consumidor.
-¿Cómo va López Obrador? -le cuestionó.
Andrés Manuel estaba en intensa lucha por fortalecer su campaña frente a Salvador Neme, el aspirante del PRI a Tabasco, cuyo coordinador de campaña era Roberto Madrazo.
-Pues ahí va -contestó Jusidman, pero inmediatamente fue atajada:
-No va.
López Obrador perdió la contienda.
Carta de presentación
La pasión de López Obrador por el trabajo social en comunidades desfavorecidas fue su carta de presentación en el despegue como actor político, en los años ochenta:
"Me enteré que López Obrador estaba viviendo una crisis económica muy fuerte y me propuse ayudarle", ha relatado Ignacio Ovalle, quien como director del Instituto Nacional Indigenista (INI), fue jefe de López Obrador en los años ochenta.
"Clara Jusidman necesitaba un político joven, con pasión social, y yo dije quién mejor que Andrés Manuel, que tiene pasión nacida del corazón".
Era el invierno de 1984 cuando Andrés Manuel dejó de capacitar priistas en Tabasco junto con Arturo Núñez y empezó a hacerse cargo de las estrategias para orientar al consumidor en sus derechos.
En una conversación de 30 minutos, Jusidman supo que era López Obrador el que entendió mejor el proyecto, pues además de que conocía el trabajo que hizo con indígenas -enseñando técnicas de construcción de casas, hacer los famosos camellones chontales (relleno de terrenos pantanosos)- su preocupación por buscar acercarse a las personas fue determinante para quedarse con el empleo.
"No pertenecíamos al PRI, sino que lo hicimos por esta circunstancia especial. además, en esos tiempos, no teníamos realmente otra opción. El PRI era predominante y la política se hacía básicamente en ese partido." Andrés Manuel López Obrador, aspirante presidencial