"Salgan de aquí o les voy a dar de balazos"
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Ante el cierre de la Casa del Migrante San Juan Diego en Tultitlán, cientos de migrantes centroamericanos han varado en Huehuetoca, cuyo flujo podría rebasar la capacidad del gobierno local que carece de infraestructura para atenderlos
HUEHUETOCA, Méx. El cierre de la Casa del Migrante San Juan Diego, ubicada en Lechería, Tultitlán, incrementará en más de 100% el número de centroamericanos que llegan a este municipio, que carece de infraestructura para atenderlos, aseguró Mauro Vera Román, defensor municipal de Derechos Humanos.
El ombudsman municipal dijo que diariamente llegan a Huehuetoca entre 15 y 20 migrantes, aunque con el cierre del albergue de Lechería prevé que arriben al día unos 50, lo que rebasará la capacidad del gobierno local para brindarles ayuda.
Huehuetoca se ubica a 67 kilómetros de la ciudad de México y a 25 kilómetros de Tultitlán. El municipio es cruzado por dos líneas del ferrocarril, que van a Laredo y Ciudad Juárez.
Los migrantes abordan el tren en el tramo del panteón municipal y el basurero, de unos dos kilómetros. Por el lugar pasan los ferrocarriles a alta velocidad, pero en ocasiones hacen alto total para el cambio de vía, lo que aprovechan los centroamericanos para subir a La Bestia.
Vicente Guzmán Membreño, de 24 años de edad, originario de Honduras, llegó el miércoles a Tultitlán, donde le informaron que la Casa del Migrante estaba cerrada. Intentó abordar ahí mismo el ferrocarril, pero vigilantes de las vías se lo impidieron apuntándole con una pistola. Por ello decidió trasladarse a Huehuetoca, junto con dos compañeros del camino.
"Si Dios lo permite hoy mismo viajamos", afirmó y relató que uno de los vigilantes de las vías en Tultitlán los amenazó: "Salgan de aquí o les voy a dar de balazos".
De Tultitlán también se trasladaron a Huehuetoca Franklin Hernández García, de 27 años de edad, y su pareja, de 18 años, junto con dos niños de cuatro y dos años de edad. Bajo los árboles y a merced de los mosquitos se reponen un poco antes de continuar su viaje. Ella cayó del tren en Orizaba, Veracruz, y cojea, pero ya fue atendida.
También bajo un árbol y junto a las vías aguardan unos ocho migrantes, uno de ellos de Cuba. Advirtieron que no se les tomen fotografías. Juegan baraja y algunos parecen estar drogados. Relataron que duermen en las vías y su objetivo es llegar a Estados Unidos.
Vera Román mencionó que pedirá apoyo a los gobiernos de Huehuetoca y del estado de México para atender adecuadamente a los migrantes, pues en la Defensoría Municipal de Derechos Humanos laboran solamente él y un asistente, sin que cuente siquiera con un vehículo oficial para trasladarse.
Añadió que este año tramitó unas 10 repatriaciones voluntarias de migrantes. En la iglesia de San Pablo, en el centro de Huehuetoca, el párroco ayuda a los centroamericanos con comida y ropa.
Dijo que los centroamericanos no causan problemas en la comunidad. Sólo están uno o dos días y siguen su camino, sin molestar a nadie. A pesar de eso, la Defensoría de Derechos Humanos acumula varias quejas por presuntos abusos de policías.