Mujeres indígenas, de las más vulnerables al cáncer cervicouterino
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Apoya El Colegio de la Frontera Sur a la realización de pruebas para detectar la enfermedad en comunidades tzotziles y choles
México, DF. Los tumores malignos son la principal causa de muerte de mujeres en edad productiva en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde los índices de mortalidad rebasan la media nacional.
De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información de la Salud (Sinais) por cada cien mil mujeres de 25 y más años de edad durante 2008 en el país fallecieron nueve debido al cáncer cervicouterino, segunda causa de defunción femenina en México.
Sin embargo, el índice de muertes por este cáncer en Chiapas indica 14 muertes por cada cien habitantes, en Guerrero 12 y en Oaxaca diez. Los datos se refieren a la población femenina mayor a los 25 años de edad.
Con el propósito de reducir la mortalidad entre la población más afectada, investigadores de El Colegio de la Frontera del Sur (Ecosur) emprendieron un proyecto para la prevención del cáncer cervicouterino en mujeres de comunidades indígenas de Chiapas.
El doctor Héctor Ochoa Díaz López, titular del proyecto, explicó que se analizaron datos demográficos, epidemiológicos, sociales, económicos y culturales en 12 comunidades indígenas de los municipios de Simojovel y Huitiupán.
En estos lugares se encuestaron a mil mujeres indígenas y se les invitó a unidades de salud para realizarles un examen ginecológico por parte de personal médico femenino que habla las lenguas tzotzil y chol.
El investigador de Ecosur indicó que alrededor de 800 mujeres aceptaron realizarse una prueba de papanicolaou para encontrar cambios en las células del cuello del útero, precursores del cáncer, además de un examen de ADN llamado PCR, con el fin de establecer si la causa de lesiones precancerosas observadas era el virus del papiloma humano.
En los casos en que estas pruebas resultaron positivas se les ofreció atención por parte de la Secretaría de Salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social en centros de confirmación diagnóstica ubicados en los municipios de Tuxtla Gutiérrez y Bochil; en ellos se les realizaría una colposcopía (procedimiento que examina el cuello uterino) y una biopsia (una muestra del tejido), pruebas que permitirían confirmar la existencia de una lesión y establecer qué tan avanzada estaba la enfermedad, indicó el especialista.
Al detectarse una lesión precursora de cáncer se ofreció a las mujeres indígenas un tratamiento estándar que consiste en vigilancia y una intervención quirúrgica, además de vigilancia médica si se trataba de una lesión grave o de alto grado.
Toda mujer que se realizó alguna de las pruebas de detección recibió el resultado acompañado de una explicación y una orientación preventiva sobre la enfermedad por parte de Ecosur, integrante del Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt.
Concluyó el doctor Ochoa Díaz López que este tipo de cáncer en zonas indígenas puede prevenirse y disminuir cuando se ofrecen servicios de salud de buena calidad enfocados a las necesidades y características culturales de la población. (Agencia ID)