Pemex y ASA afinan acuerdo sobre turbosina
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Se calcula que el convenio entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) reducirá el costo de transporte de turbosina en aproximadamente 150 millones de pesos anuales. "Lo cual, aunque beneficia, si consideramos el pago total que hacen todas las líneas aéreas que operan en México por este insumo (que cada día es mas caro), es un beneficio marginal", asegura Javier Christlieb, presidente de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero).
Explica que la Canaero presentó a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) un documento con propuestas que ambas instituciones analizan para determinar su viabilidad. Se espera que el convenio se firme en las próximas semanas.
En el documento se analizaron todos los elementos involucrados para determinar el precio final de la turbosina. Uno de ellos es la forma de transportarla; se propusieron una serie de medidas para transparentar su costo y racionalizar el precio. "Nuestro documento cuestiona el costo extraordinario que se carga por concepto de transporte, originado por desabasto o falta de suficiencia de combustible. Este acuerdo entre ASA y Pemex viene a responder, en parte, a este requerimiento de la Cámara, ya que ampliará las bases de distribución y consumos de los aeropuertos, las cuales estaban fijas desde hace 10 años, por lo que en teoría no debe ya haber desabasto y, por consiguiente, este costo extraordinario por transporte", comenta.
Para el representante de las aerolíneas que operan en México, en la medida en que se refleje el beneficio del acuerdo en el precio final de la turbosina, permitirá a las aerolíneas reducir en la misma forma sus gastos por este concepto. "Sin embargo, el precio del combustible ha estado tan alto y seguirá subiendo, que lo que va a lograr es que en el muy corto plazo se diluya este beneficio y no tenga un reflejo real en el costo del boleto, sino sólo una reducción marginal a las pérdidas actuales de las empresas".
En su opinión, básicamente el convenio actualiza los conceptos que fueron establecidos hace 10 años. "Actualiza las bandas de consumo de combustible por cada aeropuerto y las establece de acuerdo con el desarrollo de las operaciones actuales y sus necesidades reales de abastecimiento a las líneas aéreas".
La semana pasada, Luis Téllez, titular de la SCT, manifestó que los beneficiados al final serán los pasajeros de las líneas aéreas. "Lo que se hizo fue un nuevo acuerdo en el cual el costo del transporte del centro de almacenamiento de Pemex al aeropuerto se minimiza".
Ahora el combustible se enviará del centro de almacenamiento más cercano hacia el aeropuerto para bajar los costos.
También contemplaron eventualidades como una situación de desabasto en algunos aeropuertos, por ejemplo, cuando las aerolíneas no envíen a tiempo sus pronósticos de consumo o bien cuando existan un número de operaciones fuera de lo normal, sobre todo en el transporte no regular en temporadas altas.
Christlieb dice que solicitaron que estos costos adicionales sean responsabilidad de la entidad o empresa que los generó, (incluyendo a Pemex o ASA), y no que sean distribuidos de manera general entre todos los operadores aéreos de ese aeropuerto.
Desde su punto de vista, en el convenio no hay desventajas, pero pide a las autoridades mantenerlo actualizado en relación a los movimientos operativos que se van registrando en los aeropuertos. "Todos los beneficios que reciba ASA por parte de Pemex, en cuanto a plazos de pago, descuentos por volumen, ajuste volumétrico por temperatura, entre otros, deben ser pasados, si no íntegros, sí en una buena proporción a las empresas aéreas que vamos a consumir y pagar por el combustible, esos serían parte de los cambios que propondríamos a este tipo de arreglos".
Canaero propuso que el costo del transporte se establezca sobre una tarifa real por kilómetro recorrido desde los centros distribuidores hasta el aeropuerto más cercano. También propuso que se inicien los estudios y las previsiones presupuestales necesarias para la construcción de turbosinoductos a ciertos aeropuertos que por su volumen lo ameriten, a fin de reducir el costo de transporte terrestre. Actualmente el único aeropuerto con esta infraestructura es el Internacional de la Ciudad de México.
"De igual manera, hemos propuesto que se autorice a Pemex o a ASA la importación de turbosina de puntos de la frontera sur de EU para surtir a los aeropuertos fronterizos y, de esa manera, se pueda abatir el costo de transporte por el territorio nacional que, en muchas ocasiones, recorre largas distancias para abastecer aeropuertos del norte".
Se propone transparentar la fijación del precio base o de referencia, cargos por manejo, transporte, almacenamiento y suministro. De ahí que solicitará una revisión a la baja de los precios, sobre todo en aquellos rubros en donde se están financiando ineficiencias.
Actualmente el costo del combustible representa entre 30% y 40% de los ingresos de las aerolíneas. "Representa un serio problema que puede marcar en forma definitiva el futuro de la aviación nacional. Continuaremos con nuestros acercamientos con Hacienda, con Pemex y con ASA para lograr mejorar la situación del costo del combustible que en estos momentos asfixia a las aerolíneas", señaló la Canaero.