Reescribe un ex agente "El Príncipe" de Maquiavelo para narcos

Nacional
/ 3 junio 2008

    <strong>México, D.F.</strong> .- Un buen capo "debe ser generoso y cruel" para ser respetado y conservar su poder, dice una peculiar versión de "El Príncipe" de Maquiavelo, escrita por un ex agente de inteligencia de la policía mexicana.

    En su libro "Maquiavelo para narcos" y bajo el seudónimo de Tomás Borges, el todavía policía aborda los entresijos del narcotráfico mexicano y hace una serie de recomendaciones a los protagonistas de este fenómeno, que sólo en 2008 se ha cobrado más de 1.400 vidas.

    En entrevista con dpa, el autor explicó que su obra es producto de la "similitud entre la Florencia del siglo XVI, dividida en ducados, y el territorio mexicano, ahora dividido en cárteles de la droga".

    "El Príncipe" habla "de personas amorales, como César Borgia, que usaban la violencia y la fuerza en su beneficio y el de su organización", y eso es lo mismo que hacen los "nuevos príncipes", los líderes del tráfico de drogas en México, afirmó.

    Joaquín "Chapo" Guzmán, jefe del cártel de Sinaloa, Rafael Caro Quintero y Miguel Angel Félix Gallardo, fundadores del cártel de Guadalajara, y Sandra Avila, "la Reina del Pacífico", son algunos de los príncipes contemporáneos que han hecho más sofisticado el tráfico de drogas.

    Borges, que dice ser aún oficial de la Policía Federal aunque no de inteligencia, participó en operaciones encubiertas y estudió organizaciones criminales en suelo mexicano, por lo que conoce bien el tema de su primer libro.

    No sólo habla sobre los tipos de cárteles, sus protagonistas y su modus operandi, sino que también expone los nexos entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y los cuerpos de seguridad de México con este lucrativo negocio ilícito, entre otros temas.

    Borges recomienda a los capos cómo "ganarse el favor de la comunidad" mediante obras públicas, "grabar a los políticos en sus fechorías" y registrar las acciones de los integrantes del llamado "cártel de la charola (placa)", es decir, policías.

    Esta especie de instructivo aconseja discreción "porque un capo conocido huele a muerto", igual que "invisibilidad", un intento que llevó a Amado Carrillo, antiguo jefe del cártel de Juárez, a morir en 1997 al tratar de cambiar su fisonomía.

    "Es un libro maquiavélico, puede usarse para bien o para mal", dijo Borges. "Si lo lee un narco, le pueden servir los ejemplos. Si lo lee un policía sabrá cómo acabarlos y cómo se están reestructurando".

    En su opinión, la actual ola de violencia que se vive en México es resultado de la impunidad que han gozado por lustros estos grupos clandestinos y la permisividad de gobiernos anteriores, además de una mala estrategia de las instituciones actuales para combatirlos.

    "Lo único que se hace es eliminar a las cabezas", afirma. "Si se corta una rama del narcotráfico, surge otra", aunque más sanguinaria y despiadada "como dejan ver las recientes ejecuciones".

    Para este ex agente de inteligencia, la estrategia "es ver hacia adentro", a gente valiosa que sabe del tema, sin cortar investigaciones por cuestiones burocráticas o administrativas que truncan meses o años de labor.

    Borges también recomienda al gobierno discreción: no poner sobre aviso a los capos con sus frecuentes informes a la prensa sobre decomisos o capturas porque se crea "un efecto cucaracha: escapan, cambian tácticas y ejecutan a delatores o rivales".


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