Los totonaca, un pueblo que enseña a volar a sus niños
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<strong>Papantla, Veracruz</strong>.- Sesenta niños indígenas totonacas están aprendiendo en el este de México la danza de los voladores, un rito de fertilidad en el que los pequeños suben a un palo de 17 metros aupados por sus padres y descienden dando vueltas atados a una cuerda para preservar la tradición.
A partir de los 10 años los niños totonacas empiezan a ir a la Escuela de Voladores de Papantla, en el estado de Veracruz, donde además de recibir instrucción en el arte del vuelo, dedicado al dios del Sol, aprenden la lengua autóctona y a bordarse sus propios trajes, informaron a Efe los promotores de esa iniciativa.
Los menores que asisten a la escuela adquieren por ello el compromiso de volar por un espacio de al menos doce años y se dividen entre los que empiezan a lanzarse desde el palo de 17 metros y los que lo hacen desde otro de 33 metros.
Esta es una de las iniciativas del Centro de Artes Indígenas, un proyecto conjunto de los promotores del festival Cumbre Tajín y del Consejo Supremo Totonaco, el órgano de decisión de esta comunidad, creado hace dos años con la finalidad de rescatar las costumbres y recuperar el orgullo perdido de este pueblo.
Pero además de preservar las tradiciones, los responsables de ese centro tienen claro que los pequeños no pueden perder el tren de la modernidad por lo que se les enseña inglés y se les ofrece un aula con acceso a las nuevas tecnologías, para que puedan seguir sus estudios y preparar su acceso a la universidad.
El experto indigenista y director de Cumbre Tajín, Salomón Balbaz, que trabaja codo a codo con los Totonaca desde hace años, recalca la importancia de ofrecer una educación integral a los pequeños y confiesa que su sueño es que un día alguno de ellos llegue a ser arquitecto pero que también sepa volar.
Además de la Escuela de Voladores, el Centro de Artes Indígenas organiza talleres de alfarería, tejido de algodón, medicina tradicional y cultivo de vainilla, entre otros, siempre preservando las formas tradicionales de trabajar con los productos de la tierra.
"Estamos siendo testigos del renacer de una cultura", afirma Balbaz al recordar la situación en que vivía ésta hace décadas.
El experto indigenista contrapone la ilusión con la que los totonaca practican ahora sus tradiciones con la vergüenza que sentían hace tan sólo quince años de mostrar sus atuendos y hablar en su lengua en la ciudad de Papantla, cuyos habitantes los discriminaban y rechazaban.
Otras de las iniciativas del Centro de Artes Indígenas es un curso de vídeo para indígenas en el que ya se han filmado ocho cortometrajes que relatan la vida cotidiana del pueblo totonaca.
Con el objetivo de difundir la cultura de esta comunidad, el centro ha publicado un diccionario totonaca-español, un libro de canciones y poemas, otro de gastronomía y un manual de normas de escritura en lengua totonaca.
Los Totonaca, palabra que significa "tres corazones", son un pueblo formado por 400.000 personas repartidas entre Veracruz y el estado vecino de Puebla, en el centro de México, que se define por su carácter pacífico y por sus habilidades artísticas, adquiridas gracias a sus dioses creadores, según sus miembros.
El líder supremo de esta comunidad, Juan Simbrón, remarca quelos totonaca "no son un pueblo guerrero", y que sus únicas armas son "la cultura, el conocimiento y el espíritu".
Balbaz recuerda que estos indígenas pudieron conservar mejor sus tradiciones durante la Conquista (1519) porque los españoles se dirigieron inicialmente hacia la antigua Tenochtitlan (Ciudad de México) y no invadieron la región del Totonacapan hasta dos siglos y medio después de llegar a México.
Danza Voladores de Papantla, Veracruz