Más vale un toma que dos te daré
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El Quijote II, 7
Sancho Panza visita en su casa a don Quijote para ponerse de acuerdo en torno a la que será su tercera salida en busca de aventuras. El escudero le dice: “ya yo tengo relucida (quiso decir reducida, según lo corrige don Quijote) a mi mujer (Teresa) a que me deje ir con vuestra merced a donde quisiere llevarme”.
Don Quijote le pregunta: “¿qué dice Teresa?”
“–Teresa dice –dijo Sancho– que ate bien mi dedo con vuesa merced, y que hablen cartas y callen barbas, porque quien destaja no baraja, PUES MÁS VALE UNA TOMA QUE DOS TE DARÉ”.
La respuesta de Sancho sobre lo que dijo su mujer comprende la cita de cuatro refranes, cada uno de los cuales tiene su propio significado, complementando cada uno a los demás, pero todos en el sentido de que Sancho acepte acompañar a don Quijote. Con el cuarto y último, “más vale un toma que dos te daré”, le quiere decir que más vale algo presente, aunque no sea mucho, a algo mayor en el futuro, que por serlo es incierto.
Hacia la segunda mitad del siglo XVI, entre 1558 y 1580, Sebastián de Horozco explicó en verso este refrán así: De futuro no hay quien coma / de presente no hay quien dé / y en España y aun en Roma / dicen que más vale un toma / que dos y aun tres te daré.
En otro capítulo, el 71, también de la segunda parte de la novela, amo y escudero discuten sobre los azotes que ha de propinarse Sancho, en número de tres mil trescientos, para que Dulcinea quede desencantada, paga de por medio, ahora Sancho está interesado en acabar cuanto antes la penosa tarea, razón por la que le dice que “MÁS VALÍA UN ‘TOMA’ QUE DOS TE ‘DARÉ’”.