ARCASA
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Nuestra vida está tejida en base a eventos, sucesos, anécdotas, amigos, libros, cafeterías, ciudades, libros, licores, lecturas compartidas, cervezas, un buen café. en fin, eso que llamamos vida. Y claro, con un buen porcentaje de azar de por medio y nunca medible del todo o por nada.
Desde mis mocedades he estado ligado a ciertas cafeterías, restaurantes y cantinas y bares urbanos, los cuales forman parte de mi pálido alfabeto. ¿Por qué ésta y no la cafetería de enseguida; por qué este bar y no el siguiente? Vaya usted a saberlo, señor lector, pero a eso se le llama elección y de elecciones está hecha nuestra tirada de naipes sobre la tierra.
Y una vez más insisto, desde mis años mozos -ya hace buen tiempo, por cierto- siempre he tenido algo qué ver con un restaurante urbano; bueno como pocos, su nombre: ARCASA. Su especialidad: la buena amistad, la excelente atención, la cocina sin adornos ni artilugios, pero sí suficiente, y claro, la cofradía que brindan sus anfitriones, don Manuel Casas y sus hijos.
Aquí y no en otro lugar recuerdo en mi gris memoria, es donde se han presentado lo mismo libros que revistas, aquí se han planeado encuentros de escritores y poetas; aquí y no en otro lugar han llegado lo mismo escritores como Humberto Guzmán, Ernesto Lumbreras, Enzia Verduchi, que músicos como Juan Dalera o políticos como Porfirio Muñoz Ledo o Heberto Castillo; estampas que aún recuerdo como si fuese ayer.
Enclavado en el centro de Saltillo, en su ya mítica y emblemática calle Victoria, ARCASA estuvo primero en lo que ahora es la Plaza San Esteban de la Nueva Tlaxcala; es decir, espalda con espalda con el Palacio de Gobierno. Y ahora en su nueva sede, ya tiene lustros dando de comer al comensal sin casa, al oficinista desarraigado o bien, al turista que llega a bastimentarse.
ARCASA forma parte de Saltillo, como la Plaza de Armas, la Catedral o este diario, VANGUARDIA. Aquí y no en otro lugar y allá por la década de los noventa del siglo pasado, oficiaba el célebre Grupo `Guaymas Country Club'. Grupo que surgió como una respuesta al no menos famoso `Grupo San Angel', formado en la Ciudad de México por Jorge G. Castañeda, Vicente Fox y otros, con el fin de disputar al PRI el poder y reflexionar sobre el futuro del país.
Nació en ARCASA entonces el `Guaymas Country Club', que debe su nombre, claro, a la emblemática zona residencial saltillense de la Guayulera. ¿Quiénes formaban parte de tan animado grupo de reflexión?
Esquina-bajan
Puros ases: Nicolás Made, millonario de la industria textil. La profesora Ileana Godoy. El científico trotamundos Edmundo Rodríguez. El magnate de la industria automotriz, Alejandro Guerrero; la cantante de ópera, Ana Braudillard y algún otro personaje saltillense que escapa de mi memoria. A este escritor se le dio entonces el cargo menor de cronista. Encargo que aún trato de mantener cotidianamente con mi oxidada pluma.
¿Se preguntará el lector por qué esta estampa y mínima historia sobre lugar tan emblemático como ARCASA? Por un desgraciado motivo que no quisiera dejar por escrito en este apretado texto. A inicios de año murió mi amigo, don Fernando Casas, hijo mayor de don Manuel Casas, propietario de dicho puesto de socorros de la gastronomía saltillense. Una desgracia. El señor Casas apenas frisaba los cuarenta y cinco años, al igual que este cronista.
La muerte lo sorprendió en los días gélidos de la nevada y se lo llevó a mejor vida. ¿Qué está pasando con mi generación que todos están muriendo jóvenes o bien, apenas en la madurez? Lo ignoro, lo bien cierto es que el señor Casas le hará falta a un restaurante que no se imagina uno sin su presencia o la de don Manuel y sus hijos: Beto, el doctor Meme o bien, Juanita.
Letras minúsculas
¿Ya lo sabe el lector? ARCASA debe su nombre a su fundador: el visionario periodista y empresario, don Armando Castilla Sánchez. ¡Hey, Fer! Pronto nos tomaremos un café en el más allá.