Los fracasos de Madero

Opinión
/ 10 abril 2010
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¿Dejó Francisco I. Madero algún beneficio a México? Un buen número de comentaristas cree que Madero fue un personaje que echó a perder una oportunidad dorada para que el país pudiera transformarse. Se menciona su ingenuidad como característica y sus creencias religiosas (espiritistas y otras) como muestra de un misticismo atípico que lo condujo al fracaso. No falta quien lo defina suicida. Por los resultados de su fiasco político y su trágico e indignante asesinato (con apoyo norteamericano) creeríamos que las críticas son justas. Pero dos cuestiones nos llevan a argumentar en contra de tales percepciones: su libro "La sucesión presidencial en 1910" y su concepción práctica del quehacer político.//
Quien haya leído su libro sabe que es una obra bien escrita, con mucha información del momento, quiero decir, coyuntural, y con un estilo de denuncia que no deja lugar a la imaginación. Madero acusaba al presidente Díaz de un sinnúmero de anomalías y abusos sin dejarle hueso sano. Tomó sobre sí la suerte de los humillados por el régimen y denunció la opresión. El control de la prensa era férreo y los mexicanos poco sabían de lo que sucedía en la provincia (y aun en la Ciudad de México). Madero dio a conocer la lucha desigual entre el Ejército porfiriano y un pequeño poblado de la serranía chihuahuense. Narró el levantamiento de Tomóchic defendiendo sus tierras y libertad con heroísmo y, además, inteligencia. Sus hombres murieron llevándose por delante una docena de soldados cada uno. Don Francisco también enardeció los ánimos de sus lectores al revelar el maltrato a los mayas y yaquis en Yucatán por empresarios extranjeros con el apoyo de Díaz. Mencionó, así mismo, las injusticias de varias empresas para con sus trabajadores. No era nada más una obra de denuncia sino, a la vez, de análisis político y filosófico bien informado puesto que al referirse a varios de los ideólogos de la Ilustración los citaba con exactitud, lo que comprueba que tenía sus obras en las manos.//

Quienes lo definen como cándido olvidan que era el promotor y distribuidor del periódico anarquista de los hermanos Flores Magón al que además apoyaba económicamente. Hoy en día el anarquismo recibe incluso de la gente de la izquierda un rechazo inmediato. Anarquía es igual a desorden y, en algunas mentes, a terrorismo. Pero que un rico hacendado, con una formación académica buena, se pase al anarquismo es algo que parecería de por sí contradictorio porque pretende acabar con todo tipo de dominio (aunque los casos no son tan infrecuentes, véase al príncipe que a la vez fue anarquista: Piotr Kropotkin y su libro "La Conquista del Pan".) Pero, como dicen, ¡para las oportunidades son los hombres! y Francisco Ignacio Madero no dejó pasar la suya.//

Mencioné que aparte de regresar a leer su libro debemos considerar su estilo de hacer política. Ésta reveló a un hombre de una entereza excepcional. De ahí lo que algunos consideran candidez al plantársele de frenteal tirano y no cejar en su empeño hasta obligarlo a abandonar el poder. Los que defienden hoy en día a Porfirio Díaz lo hacen a lo lejos, con el tiempo como aliado. En su momento Madero no sabía lo que sucedería, de ahí su grandeza. Ahorita es fácil recurrir al recuento de daños, a consideraciones y comparaciones, pero Madero se plantó en un pequeño pueblo coahuilense, San Pedro, y se hizo escuchar por la Nación sin otro recurso que su palabra escrita y su actitud.//

Un hombre no nada más rico sino muy poderoso defendiendo a los indios seris, desconocidos por todos los mexicanos, no es un ser cualquiera. ¿De quién los defendía? Del Gobierno y de los extranjeros despiadados. Nada más él y sus amigos anarquistas eran capaces de indignarse por el sufrimiento de unos seres anónimos. El opresor era Díaz y era un tirano, digan lo que digan. ¿Que con él había paz?, claro, la que otorga el garrote, el hambre o el sepulcro. Y, lo más "ingenuo" que caracterizó a don Panchito fue su obsesión por la libertad. La libertad que él propició todavía no nos toca vivirla a nosotros a cien años de distancia.//

En Coahuila, en general, su campaña fue muy aplaudida y seguida. La recepción que se le hizo en Piedras Negras fue apoteósica. En Saltillo y Monclova las masas lo arrollaron. La gente suspendió su miedo a la represión y se lanzó a aclamarlo. Por las fotografías podemos ver que una gran parte de su auditorio estaba conformado por campesinos de sombreros grandes y vestiduras raídas. Así que con él las clases sociales coincidieron pues ricos y pobres estaban al borde de la decepción.//

La gesta del chaparrito de Parras no tiene paralelo. Todos los demás héroes de la Revolución lo son porque él dio el primer paso. Gente tan enérgica como Francisco Villa lo siguió sin apenas vacilar y lo lloró a moco tendido cuando lo asesinaron. El mismo Carranza no se explica sin Madero y menos la troika sonorense. Desde lejos, en el futuro de Madero, a cien años de distancia, podemos opinar y argumentar. Él no tenía más que su presente y lo vivió con total entrega.

 

Columna: De habla y tiempo

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