Poderosas razones. ¿dónde?
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Para persuadir a alguien de abrazar una idea, hay que argumentar sólidamente sus beneficios
Tuve que emplear mi labia a fondo para convencerla. Aunque mis razones parecían endebles, debió ayudar el hecho de que yo creía en ellas genuinamente.
Pero al final ya no supe si fue el peso de mis argumentos o la persistencia lo que mejor me redituó, aunque fue quizás esa cara de orfandad que pongo cuando quiero conseguir algo (ya sabe, como el Gato de Shrek!). Fue difícil, pero mi mejor amiga, colega y asesora en imagen accedió, muy en contra de sus más arraigados principios, pero accedió. Me salí con la mía. otra vez.
Tengo que dejar de hacerle lo mismo a mi cuatita que, cada vez que estrenan un filme de zombies, violencia hiperbólica, destripadero propio de matarifes y otras linduras del género gore, la arrastro literalmente hasta el cine para que me solape esta adicción mía a las llamadas películas clase B. Tengo que dejar de hacerle lo mismo o va a optar por mandarme a paseo. Y es que ella es de la filosofía de que la vida es de por sí lo suficientemente estresante como para agregarle dos horas de sobresaltos en su de por sí escaso tiempo de recreación.
El razonamiento que le esgrimí fue que, de hecho, experimentar estrés dentro de una situación controlada (como cuando vemos una película de terror o damos un paseo en la montaña rusa) tiene al final un efecto catártico, que nos proporciona una sensación de paz y bienestar.
El segundo argumento a favor de la denostada cinta (aunque el primero en importancia para mí) fue el crédito como productor de la misma de George A. Romero, quien representa para el cine de zombies lo que Beethoven al periodo romántico de la música clásica, aunque este punto le valió poco menos que "güilson" a mi socia.
¿Que si la gocé? Si digo que disfruto horrores de la sangre sobre celuloide me estoy quedando corto. Aunque por el rechinar de dientes de mi compañera de aventuras y desventuras, sospecho que su perspectiva de las cosas no es ni por asomo parecida a la mía.
Así que para indemnizarla tuve que comprometerme a ver con ella un filme doscientas veces más horroroso tan pronto lo estrenen en las salas de la ciudad, lo que amablemente me comunicó: "¡Pin. Enrique, nomás por esto me vas a traer a ver `Sex and the City 2. Cuando el Climaterio nos Alcance'!".
Es que no hay zombie por bien caracterizado que esté -ni por muy de repentazo que se nos aparezca- que produzca más espanto que la Sarah Jessica Parker, pero reconozco que es lo menos que le debo a mi BFF (Paris Hilton dixit).
La moraleja que de todo esto derivo es que, para persuadir a alguien de abrazar una idea, hay que argumentar sólidamente sus beneficios, e incluso es necesario explicar en forma adicional lo qué obtendremos a cambio de apoyar una moción. Vea: La fracción priísta del Congreso del Estado, capitaneada por Fernando de la Fuentes (A.K.A. El Diablito Jr.) y el diputado federal Rubén Moreira, tienen la intención de impulsar una serie de reformas al Código Electoral.
Los puntos para abogar por son bien concretos, a saber: Candidaturas independientes, reelección de diputados, voto de coahuilenses en el extranjero, elevar a rango constitucional el plebiscito y referéndum, nulidad de la elección cuando el partido ganador haya rebasado el tope de gastos de campaña, crear un órgano fiscalizador del IEPEC, castigo a la coacción al voto.
Este comentario versa en que el ala priísta del Congreso Estatal ya está más que dispuesta a pugnar por dichas reformas hasta que sean aprobadas (lo que parece sencillo desde que constituyen una nutrida y bien disciplinada mayoría).
Pero es el caso que, antes de que el PRI o cualquier partido se pusiera a legislar en un sentido o en otro, tendría que tomarse la molestia de exponernos qué ventajas hay en ello, por qué es conveniente y cómo afectaría eso nuestras vidas de forma positiva. Pero dicho enlace comunicativo no existe entre los ciudadanos y sus representantes en la tribuna legislativa. Existe efímeramente en tiempo electoral, a la hora de pedir el voto. Allí sí hay una negociación dentro de la dinámica: sufragio-promesas-dádivas. Pero he aquí que a la hora de confeccionar la sustancia legal que nos cohesiona y nos vuelve seres presuntamente civilizados, no hay quién asuma la engorrosa tarea de explicarle las cosas al ciudadano común. Entienda lo delicado del asunto: Si la realidad mexicana al día de hoy es una auténtica pesadilla, lo es debido a que permitimos a quienes diseñan el marco legal hacer siempre su sacrosanta voluntad.
Como no nos van a explicar nada, tendremos que hacerlo por nuestra propia cuenta. Aunque nos va a tomar varias entregas analizar las propuestas del Revolucionario Institucional (tan sólo el voto de coahuilenses en el extranjero tiene demasiadas buenas razones en contra como para pensárselo dos veces). Luego habrá que echar un vistazo a las iniciativas del PAN, que a primer vistazo merecen un estruendoso aplauso, pero más que nada por sus méritos humorísticos.
En síntesis: Antes de modificar las disposiciones legales (y cacarearlo como un logro democrático), ¿no sería conveniente que nos dijeran por qué es bueno? En otras palabras: Si piensan llevarnos al baile, ¿no deberían al menos endulzarnos un poquito el oído?
petatiux@hotmail.com