Las investiduras del tal Adrián Rodríguez

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Opinión
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-En memoria de doña Lupe Cepeda, ejemplar madre,
maestra y mujer.

Sentado en medio del abandonado patio de su casa por la calle Zaragoza, en Saltillo, Adrián Rodríguez pensaba mientras removía la lata de frijoles que calentaba a ras del fuego. El siguiente movimiento frente al imperialismo norteamericano y de pronto le saltó la idea de pintar con gis la svástica en cada tren que fuera para Estados Unidos, acompañado con las leyendas Nixon Nazi y Adrián Vs. Nixon.

A estas alturas en que la cibernética inventa personas, ya no estoy seguro si Adrián Rodríguez existió, pero de seguro sólo el Dador de vida pudo dotarnos de un personaje tan singular y distintivo a los saltillenses.

Nacido tal vez a principios del siglo 20, alto, famélico cual perro milpero, ataviado de un traje gris sucio y grasiento, mecate a la cintura, con zapatos desgastados y un sombrero de paja que alguna vez tendría color. De voz grave, siempre emitiendo órdenes, improperios, consejas, ponencias, alegatos, nunca palabras de ternura. Sus ojos inyectados de astucia, inquietos y de directa mirada. Se decía economista, sumando el non a su firma siempre.

En plena crisis mundial por la recesión de 1929, declaró a Saltillo sede del mundo, Ciudad Lux y ciudad universal y, desde el cine Royal, lanzó su desplegado: "Alimentos gratis al bebé universo. 40 pesos diarios al que trabaje, veinte pesos al que no trabaje y se acaba la crisis".

Desde esos años lo habíamos perdido y, en su viaje, Adrián nos vomitó su filosofía durante más de 50 años, hasta el día que entregó la zalea en el medio de la Plaza de Armas, entre Dios y el Diablo de las Fuentes. Vaya simbolismo.

Rector de la Universidad Universo, anunciada en cuanta columna, pared o poste citadino bajo las siglas UU. "La Universidad, manito, está en todas partes. Te rodea, por eso es universal. Es la salvación del mundo, porque los niños estatura universo verán la luz. Los niños soles serán la renovación del mundo, serán iluminados".

Político activo, autodeclarado "Presidente vitalicio de todos los mexicanos" su plataforma era el Frente Adrianista no Votante, así garantizó de por vida su mandato: "Ojo, dizque partidos políticos, partido quiere decir que se parte". "La constitución que usan es la mía, enanos políticos, usen mi programa". "Decreto huelga electoral y cada vez gano yo, pendejos". "Madres en el mundo de los enanos (políticos), tus hijos corren peligro".

Inventor del Banco de los Pobres, antes que el hindú famoso: "El banco es público. Mira, tira un peso en la plaza, para que lo recoja un pobre; él lo tomará sólo si lo necesita. Una moneda por cada saltillense y se acaba la jodidez del pueblo".

Desde entonces, cada vez que paso por la Plaza de Armas tiro mi moneda. ¿Y tú, no cooperas?
Recuerdo la última vez que lo encontré saliendo de la oficina de telégrafos: "Acabo de enviarle un telegrama a López Portillo el usurpador, méndigo ratero". ¿Cómo has estado, Sr. Rector?". Ah, se dice güey. Estoy enfermo y el Jimmy me está cuidando mientras ando en campaña. Ahora tocan los diputados. Sacó de su morral una tira escrita y me la entregó con la mano izquierda, mientras con la derecha doblaba los dedos índice y anular: "Toma tu voto", me dijo, y lo mismo impreso en el papel.

Una ciudad es también la suma de sus personajes, de la gente de a pie que la circula, que la traduce y llena de fama. Adrián pertenece a esa especie que dotó a Saltillo de la remembranza oral, de la historia-leyenda que yace escondida en cada casa de la localidad y que espera a través de los muchos días.

Por ahí a veces escucho el eco del viejo: "Mi ciudad es la punta del alfiler. Es lujosa, es energía, es la luz en las cabezas de aquellos que la perciben. Los tontos no pueden verla".

Orestes Gómez es saltillense, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C y la Normal Superior de Coahuila las licenciaturas en Derecho y Educación Media. Ha impartido cátedra en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, Preparatoria Mariano Narváez de la UA de C, UANE planteles: Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Matamoros y en la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Ha impartido conferencias en la UANE Saltillo, CTM Coahuila, Asociación de Maquiladoras de Nuevo León y Facultad de Economía de la UA de C. Ganador del premio estatal de Periodismo de Coahuila en 5 ocasiones: 1996, 1999,2000 y 2006 en editorial en prensa y la presea Antonio Estrada Salazar por 25 años de trayectoria. Ha escrito tres libros: uno de poesías titulado “Memorias del Tigre Espejo”, “Cuentos Conurbados” y uno relacionado con los Recursos Humanos “A Little bit about Mexican Law and Human Resources”. Es un tigre espejo que merodea por entre los muros de la desigualdad, la represión y el oprobio escupiendo verdades através de su incómoda pluma.

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