Diario de un nihilista
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Ya era hora. Alrededor de las once de la noche del lunes, el presidente Felipe Calderón dio a conocer en su cuenta de Twitter, que había dado instrucciones al secretario Francisco Blake para que llevase a cabo en su nombre, reuniones de alto nivel con los representantes de los cárteles del narcotráfico que operan en México. Dichos encuentros habrían tenido lugar el pasado fin de semana, en las comandancias de policía de distintas poblaciones del país, tales como Chupícuaro y Parangaricutirimícuaro en Michoacán, Bachoco en Sinaloa, Perros Bravos en Nuevo León, Camargo en Tamaulipas y en un centro de rehabilitación para jóvenes adictos en Ciudad Juárez. La Familia Michoacana, los Zetas, el cártel de Sinaloa, el cártel de Juárez y el Cártel del Golfo enviaron, según informa el propio Presidente, a sus representantes en tiempo y forma. "Es de encomiar su puntualidad -continúa el texto de Twitter-, así como el innegable interés que han mostrado por aportar una solución al problema más doloroso y acuciante que desalienta al pueblo de México: el de la violencia, sus secuelas familiares y el terrible impacto económico, así como de imagen internacional, que ha tenido todo este bochornoso asunto en los últimos cuatro años". El propósito de dichas reuniones, abundó el presidente, fue preparar la firma de un convenio que tendrá lugar el próximo martes, a las doce de día, a la sombra de los viejos árboles del jardín trasero de la mansión oficial de Los Pinos. En dicho documento, el presidente de la República y los representantes autorizados de todos los cárteles mexicanos se comprometen a una tregua, un cese al fuego de todo tipo de operaciones armadas, que correrá a partir del primer día de enero de 2011 y durará todo el año. Informantes secretos y testigos protegidos opinaron ante un alto funcionario de la PGR, que los jefes de los cárteles no acudirían en persona a esta histórica cita, por temor de que se tratase de una trampa de la Secretaría de la Defensa para atraparlos en grupo. Por su parte, una fuente anónima de la secretaría particular del Presidente dio a conocer de última hora, que éste se hallaría representado por el secretario Francisco Blake, por temor a que los delegados de los cárteles atentaran contra su vida en el jardín trasero de Los Pinos, donde otrora solían pactarse las sucesiones presidenciales en México. Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, entrevistado vía telefónica, se mostró satisfecho y entusiasta por este trascendental acontecimiento, al que calificó como "la antesala para la legalización de las drogas en el país". En contraste, Gustavo Adolfo Madero, líder nacional del PAN, se manifestó triste, asombrado y abochornado por la insólita decisión de su Presidente. El profesor Humberto Moreira, gobernador de Coahuila,.calificó el hecho como una medida electorera de Felipe Calderón, aterrado como está por el severo descenso de la aceptación nacional de su partido, a consecuencia de la guerra contra el narcotráfico que emprendiera él por su cuenta, sin el consenso nacional. Calificó el pacto como una paz comprada, e inclusive como "un operativo del Día de los Inocentes, para pasar la charola a los jefes de los cárteles, en vista de que la elección presidencial de 2012, misma que perderán los panuchos en toda línea, se encuentra prácticamente a la vuelta de la esquina". (¡Feliz Día de los Inocentes! ¡Feliz Año Nuevo!).
¡Hasta el próximo lunes!