Siempre se cosecha lo que uno siembra
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El destino nos sorprende y regala lo que nosotros mismos hemos aparcado por estar muy "concentrados" en las demandas de la cotidianidad, ahora mismo siento que la eterna prisa que invade mi vida no es sino más que una incongruencia con la naturaleza de mi ser.
Me pregunto si eso es lo que ha ocurrido para esta final del futbol mexicano, si el destino ha querido demostrar que la vida no es tan complicada, que es cuestión de actitud y premia de vez en cuando a quien logra mantenerse en el curso correcto, en el camindo indicado.
Tanto los Rayados de Monterrey como los Guerreros del Santos Laguna han sido equipos que han logrado ser congruentes con su discurso, sus valores como club y su futbol; son equipos que logran la simpatía de la gente en general. Los dos caen bien y sea cual sea el resultado nos sentiremos satisfechos y será un digno campeón. Mas con esto no estoy diciendo que no será emocionante, será todo lo contrario: veremos un auténtico partido de guerreros, de compromiso, de hombres valientes y talentosos defendiendo sus colores con alegría y coraje.
¿Víctor Manuel Vucetich o Rubén Omar Romano? El primero ha probado su fórmula una y otra vez y sigue cosechando buenos resultados con ella: sabe ganar. Las liguillas y las finales suelen favorecerle. El segundo añora un título y ahora más que nunca lo merece, ha roto sus propios esquemas y se ha reinventado acompañado por un equipo que le entiende y lo respalda. Va por el mejor de los caminos y tengo el presentimiento de que está por corear su primera estrella, de finalmente convertirse en campeón del futbol mexicano.
Y aquí me quedo reflexionando con una sonrisa mi existencia, mi identidad, replanteando involuntariamente mi ser y agradeciendo a la vida por esta pausa en el camino. Somos los arquitectos de nuestro propio destino.