La incógnita llamada Oliver Pérez
COMPARTIR
Platicando con uno de los coaches de los Tomateros de Culiacán, coincidimos en que después de lo que el pitcher sinaloense Oliver Pérez ha mostrado en el invierno, su futuro en las Grandes Ligas se ve más negro que la noche.
Y es que el personaje en turno nos comentó que el lanzador zurdo no nada más pasa por una evidente caída física -su recta no pasa más allá de las 90 millas-, sino que además continúa con una vida un tanto desordenada.
Dentro de la plática con el coach de los Tomateros, el cual me pidió no revelar su nombre por motivos evidentes, también hablamos de que el lanzador que pertenece a los Mets de Nueva York podría atravesar por algún problema físico que le impide usar el brazo con toda la soltura con la que lo hacía temporadas atrás.
"Se ve muy tenso. Su brazo está encogido y eso puede ser causa de algo físico", reveló el coach.
Y es que en las cuatro o cinco ocasiones que he tenido la oportunidad de ver lanzar a Oliver Pérez en la presente temporada invernal, el zurdo no ha sido ni la caricatura de aquél que intimidaba a mediados de los noventa.
Su recta se mantiene constante entre 86 y 89 millas por hora, y cuando le `pone' alcanza las 90, situación muy rara en él, pues en su mejor momento llegó a cronometrar lanzamientos de hace 96 mph.
Pero lo anterior no ha sido novedad para Pérez en los últimos dos años, tiempo en el que ha visto un descenso importante en su carrera al grado de perder su lugar en la rotación de abridores de los Mets de Nueva York.
En ese tiempo Oliver alegó problemas de salud -primero dolores en la espalda y luego en las rodillas-, pero ahora que está sano reportó con los Tomateros para trabajar innings y recuperar su nivel, evidentemente sin lograrlo.