No callar
COMPARTIR
Perdonadme lectores, pero no sé nada sobre Japón. Perdonadme lectores, pero mi escaso conocimiento de ese país se remite a algunas películas de un director favorito mío, libros de dos o tres escritores (Haruki Murakami, Yukio Mishima, Akira Kurosawa, Yusiro Kawabata.) y en fin, mi conocimiento de Japón es raquítico. No puedo opinar de Japón y la furia de Dios con lo cual lo ha tocado nuevamente.
Pero no tengo duda, ni una pizca, ni la más mínima, de que el pueblo japonés saldrá delante de ésta y todas las pruebas que se le endosen en el futuro cercano o lejano. Así es Japón, sale de una para entrar a otra. Así es este pueblo: duro, de pie, de hierro, fuerte, entero. Luego de la Segunda Guerra Mundial y su cruel armisticio en contra de ellos, salieron adelante y le dieron una lección al mundo. Hoy y con la naturaleza brava y huracanada en su contra, el pueblo nipón sacará fuerzas de su espíritu indomable y no lo dudo, lo repito, dará una nueva lección de entereza y vida ejemplar. Perdonadme lectores, no sé nada de Japón.
Perdonadme lectores, no sé nada de Libia. Bueno, sé poco. Tan poco que al parecer, lo que voy a escribir es todo lo que sé sobre tan lejano país al otro lado del mundo. Hay columnistas que pueden saberlo todo de Japón, Libia, la franja de Gaza, Egipto o Marruecos. y en ocasiones, de todos estos países y territorios juntos. Pero, perdonadme lectores, sé muy poco de Libia. Tan poco, que no me atrevería a escribir ni un par de columnas sobre su conflicto bélico y sus carnicerías atroces.
La aviación de su cacique, el tirano de Gadafi, leo en el diario ibérico El País, bombardeó las ciudades de Brega y Ajdabiya (¿Alguien sabe dónde están exactamente?). Los rebeldes libios que buscan liberarse de la bota del tirano mueren por racimos y la verdad, no puedo ni escribir en mi ordenador sus nombres. Perdonadme entonces lectores, pero no sé nada de Libia. Hay columnistas que al parecer, tienen muy claro dicho conflicto y le pueden guiar a usted en semejante abismo informativo.
No sé nada de Japón, nada de Libia. Igual, sé poco o nada de Egipto y su depuesto tirano, Mubarack (¿Así se escribe?). Leo que ya hay un nuevo líder, es el primer ministro, Essam Sharaf, ¿Alguien aquí lo conoce? Al parecer, todo esto afectará grandemente nuestra vida al dormir, es lo que se conoce como "efecto mariposa". El proverbio chino dice literal: "El aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo". Todos creen semejante engañifa.
Esquina-bajan
El valor del escritor, el valor del poeta radica en una sola fuerza, en un solo blasón: la libertad de su palabra. No callar, sino hablar. Nunca he podido entender eso de publicar sólo cuando sea políticamente correcto o cuando haya "condiciones". De lo que sí podría hablar y harto, es de Coahuila y de México y el flagelo del narcotráfico que a todos nos tiene casi de rodillas. Nunca me han interesado las cuestiones morales, políticas osociales para escribir y al parecer, jamás me importarán.
¿Qué hago entonces? Pues lo único que sé hacer: Escribir. Escribir lo mejor posible. Para eso leo, documento, investigo, veo, oigo, observo, estoy: las cualidades del periodista, según Ryszard Kapuscinski. En "Antonio y Cleopatra", William Shakespeare escribió: "Si los grandes dioses son justos, deben contribuir a las acciones de los hombres justos". Hoy, los dioses, me dicen, están del lado de los injustos, de la maldad y la sevicia.
Contra lo anterior nada puedo hacer. De aquí entonces que este escritor no aborde temas sensibles que están en boca de la ciudadanía (el oprobioso y bárbaro ataque a las instalaciones de VANGUARDIA). Situación ésta y otras que no puedo dejar por lo pronto por escrito, so pena de poner en riesgo la vida de mis compañeros. Por lo pronto, unos cuantos son más fuertes que nosotros, los que somos muchos. Nada más que agregar.
Letras minúsculas
Soy un escritor y formo parte de la sociedad. Me dicen que no hay "condiciones" para documentar la maldad. Aquí me callo. por lo pronto.